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¡Yo, argentino!

Domingo 08 de octubre de 2017
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"No soy kirchnerista, soy peronista."

(De Cristina Kichner.)

A Menem no lo votó nadie en ninguna de las dos oportunidades en que se postuló para presidente arrasando en las urnas. A Cristina, tampoco. Nadie les hizo el juego a los militares para que se adueñaran del poder en el 76 y nadie estuvo en la plaza el 2 de abril del 82 vitoreando a Galtieri en su desvarío imperial. Bussi, Patti y Rico llegaron a gobernar sus distritos por un choque de meteoritos. Perón no fue militar ni golpista. A Alfonsín y a De la Rúa nadie los empujó hacia el abismo. Y a Palito Ortega lo convirtió en gobernador la RCA Víctor.

Planteadas así las cosas, no hay por qué tirarse de los pelos ni tropezarse en el suelo con la propia mandíbula caída cuando Cristina dice que no es kirchnerista. Y no lo dice una vez, sino varias, con una aclaración importante: "Yo siempre fui peronista", asegura.

Son tiempos de readecuaciones, de necesidades y urgencias electorales. Lo que antes fue, ahora puede no ser. O al revés: seamos lo que no fuimos, total, ¿quién se acuerda? "Yo para ese viejo de mierda no pongo un peso", le había dicho la senadora Kirchner a su par Antonio Cafiero en los 90. Cafiero quería levantarle un monumento a Perón. Cristina no. Pero en 2014, al cumplirse 40 años de la muerte del General, ella misma anunció su construcción. Finalmente, lo fabricó Macri y lo inauguró acompañado por Duhalde y Hugo Moyano. Dos kirchneristas que ya no lo son.

El azar o la paranoia quiso que Cristina no esté sola en su desprendimiento identitario. Miguel Pichetto, Diego Bossio, los Zamora de Santiago del Estero, Alejandro Granados, Juan Manuel Abal Medina, Cristóbal López y el actor Pablo Echarri, entre muchos otros, ya aclararon que nunca fueron kirchneristas. Alberto Fernández y Sergio Massa, es cierto, lo habían dicho antes, cuando se anoticiaron, probablemente como Abal Medina, de que haber sido jefe de Gabinete K, es decir, jefe de todos los ministros K, en un gobierno K, no necesariamente crea lazos con el kirchnerismo.

"Yo, argentino" suele decirse para ahuyentar las culpas, para sacarse la responsabilidad como caspa de la solapa, para que no queden marcas delatoras después de rascarse con rabia o para desentenderse de la tortilla cuando quedó hecha suela.

Ni peronista, ni radical, menemista, liberal, trotskista, socialista, macrista o kirchnerista... "Yo, argentino", señores. Y no insistan. No nos busquen porque no nos van a encontrar.

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