Si usted es una persona con dificultades visuales, navegue el sitio desde aquí

Zucchero: "Quiero envejecer bien con la música"

La gran estrella del rock y el blues italianos se presentará desde el viernes en el Coliseo; trae un nuevo disco, los deseos de siempre y un puñado de los más de 350 sombreros que compra alrededor del mundo, accesorio que, dice la leyenda, jamás repite en el escenario

Lunes 09 de octubre de 2017
SEGUIR
LA NACION

VERONA.- El camarín está en las entrañas de la Arena de Verona, un antiguo anfiteatro romano construido entre los siglos I y III. Es uno de los anfiteatros mejor conservados de la antigüedad gracias a sistemáticos trabajos de restauración que se realizan desde el siglo XVII. Se levanta en el centro histórico de esta ciudad, de la que se ha convertido en un ícono junto a las figuras de Romeo y Julieta. Y es en él donde la gran estrella del rock y el blues italiano rompe todos los récords: 22 funciones para presentar su último disco, Black Cat.

Adelmo Fornaciari, Zucchero, nos recibe de jeans y remera negros, gorra verde y zapatillas. Nacido hace 62 años, cuenta con una envidiable trayectoria internacional, con hits como "Senza una donna" y colaboraciones con Bono, Ray Charles, Eric Clapton, Joe Cocker y Peter Gabriel. Entre el viernes y el domingo se presentará en el teatro Coliseo, para luego continuar su gira argentina por Rosario, Tucumán, Córdoba y Mendoza.

Foto: LA NACION / Meeno

-Usted vendió más de 60 millones de discos, trabajó con los grandes nombres de la música mundial y es casi el único artista italiano realmente internacional. ¿Aún sigue teniendo algún sueño?

He escrito una frase en una canción que dice: "Los sueños no duermen nunca". Me gusta jugarme, me gustan los desafíos. Hemos hecho cosas que no sabíamos si íbamos a poder realizar, cosas extrañas, impensables. Por ejemplo, un concierto en Cuba en 2012, antes de que lo hicieran los Rolling Stones. Lo hicimos en una escuela musical a la que le llevamos diez contenedores de material de palco, luces y sonido, desde el puerto de Génova, porque allá no había nada. Y mezclé mi banda con músicos cubanos extraordinarios, dos de los cuales se han quedado conmigo... Ha sido una experiencia estupenda y todos nos decían que estábamos locos...

-Me imagino que habrá pasado lo mismo con el concierto en el Kremlin...

-Sí, eso fue mucho antes, en 1991. El Kremlin era usado para hacer mítines políticos. Nunca nadie había tocado antes ahí, menos un grupo de rock. Pero muchas cosas más para mí fueron impensables: tocar en el Royal Albert Hall (Londres) con algunos de mis amigos como Sting, Brian May, Pavarotti, Eric Clapton, Maná. Y ahora, hacer 22 arenas de Verona. Era un riesgo, nadie se imaginaba que podía salir bien. Es decir, aún tengo ganas de probar nuevas experiencias, de envejecer bien con la música. Envejecer bien significa hacer la música que amo, tratar de no bajar demasiado a compromisos con lo comercial y con lo que lamentablemente las radios nos propinan, y continuar mi historia escribiendo. Por ejemplo, sueño aún con hacer el álbum más lindo de mi vida. Hice 18, pero quiero hacer el más lindo. El fuego sigue encendido, la pasión aún está.

-A lo largo de su carrera siempre ha estado comprometido con la realidad. Ha hecho conciertos benéficos y ahora, con Bono, escribió un tema inspirado en la tragedia del Bataclan... ¿Cómo ve al mundo?

-Lo veo mal, lamentablemente. No estoy sereno, no veo soluciones inminentes. Es un mundo en el que no sabés más en quién creer. ¡No hay un líder carismático al que podés creerle! Quizás el único es el Papa...

-Justo le estaba por preguntar por Francisco...

-Y sí, él es el único líder carismático creíble que hay en el mundo. Y yo no soy muy clerical porque nací en una familia comunista de la baja Emilia (Romagna).

-Pero ¿usted es creyente? En el palco del show salta a la vista una cruz y anoche se despidió del público con un "que Dios los bendiga"...

-Sí, claro. No voy a la iglesia los domingos, no soy practicante. Pero, ante todo, respeto a quien es católico practicante y a cualquier otra fe. En mi casa, aunque mis padres eran anticlericales, si alguien decía una blasfemia, volaban cachetazos. Mi tío, aun siendo marxista-leninista, me pedía que fuera a lo del cura para invitarlo a comer con nosotros los domingos, porque estaba solo. Además, me siento atraído por el misticismo, por algo que sé que existe, que es superior.

-Cambiando de tema: ¿eso de que tiene miles de sombreros y que nunca se pone el mismo es una leyenda urbana o es cierto?

-No es cierto que cambio de sombrero en cada uno de los recitales. Pero sí es verdad que tengo muchos, más de 350... Siempre tuve, los voy a buscar en los mercaditos de cosas usadas, me gustan los sombreros raros. Ahora encontré en Los Ángeles a unos mexicanos que me los hacen a medida, que trabajan para las películas de Hollywood. Tienen unos modelos increíbles, como por ejemplo ése (indica uno color beige sobre un estante, que usó en el show de la noche anterior), que es muy viejo. Aparece en Gangs of New York (Pandillas de Nueva York). No me lo querían vender porque era como una reliquia, pero los convencí...

-¿Es cierto que una maestra de la primaria le puso el sobrenombre de Zucchero?

-Sí. Yo era muy tímido, flaquito, también muy educado, muy respetuoso. Yo llegaba a la escuela y me quedaba en mi banco, solo, reflexionando. Y ella empezó a decir: "Qué dulce que sos, qué amoroso, sos mi azucarcito". Entonces empezó a decirme «mi zuccherino». Todos me tomaban el pelo.

En esta nota:
Te puede interesar

Debido a la veda electoral estas notas estarán cerradas a comentarios hasta el domingo a las 18hs. Muchas gracias.