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Steven Spielberg: secretos e intimidad del hombre que cambió Hollywood

En el documental de HBO que se estrena esta noche, Tom Hanks, Leonardo DiCaprio, Martin Scorsese y George Lucas, entre muchos otros, hablan del universo creativo del exitoso director

Steven Spielberg
Steven Spielberg.
Lunes 09 de octubre de 2017
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LA NACION
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"Me sentía bien conmigo mismo cada vez que hacía una película. Pero no era divertido ser o entre un proyecto y otro". Hay una cantidad de fresas y opiniones memorables a lo largo de las más de dos horas y media que dura el fascinante documental Spielberg,que HBO estrena esta noche, a las 22. Claro que de todas esas declaraciones tal vez ésta, dicha por el propio realizador , sea la que mejor explica el recorrido que eligió trazar la documentalista Susan Lazy para resumir la carrera del realizador, que lleva más de cuarenta años dándole forma al cine que consume el planeta entero.

Con un notable acceso a Spielberg, su familia, sus amigos y sus colaboradores, el film plantea una hipótesis con la que intenta explicar los temas recurrentes en sus más de treinta películas. El hecho de haber vivido una infancia complicada -primero por la escasa presencia de su padre y también por las mudanzas constantes y la inmadurez de su madre, que derivaron en un divorcio traumático- hizo que el joven realizador sólo se sintiera cómodo detrás de una cámara y en control de su destino y del de todos quienes estaban a su alrededor. Así armó su carrera como un modo de exorcizar los demonios que lo persiguen desde niño. En algún pasaje del film, un crítico de cine se interesa en averiguar por qué Spielberg suele hacer sufrir a los jóvenes protagonistas de sus films: "¿Nunca hizo terapia?", quiere saber. El realizar de Tiburón y ET contesta de manera rotunda: "No".

"Las películas son mi terapia", dirá Spielberg en algún momento, después de admitir que muchas veces sus conflictos familiares se trasladaron palabra por palabra a sus películas, como demuestra una escena de Encuentros cercanos del tercer tipo.

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Con una estructura bastante tradicional que sigue los eventos de manera cronológica, Spielberg apuesta más al acceso que a la innovación. Y son los comentarios de sus amigos y colegas de la industria (Martin Scorsese, George Lucas, Francis Ford Coppola, Brian De Palma y J.J. Abrams, Harrison Ford, Drew Barrymore, Tom Hanks, Christian Bale, Liam Neeson, Dustin Hoffman y Daniel Day Lewis, además de sus colaboradores John Williams y Kathleen Kennedy) los que permiten conocer al director, además de aportar imperdibles anécdotas acerca de Hollywood.

Así, por ejemplo, Scorsese ofrece detalles sobre el viaje en auto por Los Ángeles que compartieron el día del estreno de Tiburón, los nervios de Spielberg al comienzo del recorrido y cómo todo cambió cuando empezaron a ver las cuadras y cuadras de espectadores que cubrían manzanas enteras aguardan el ingreso para ver la película. "Me cambió la vida. Fue un pasaje al futuro", dice Spielberg, que, sin ser un entusiasta de las entrevistas ni estar particularmente interesado en revelar demasiado sobre su vida familiar, le concedió a la directora un inmejorable acceso a su mundo.

Se lo puede ver dirigiendo Puente de espías; de niño en fotos familiares que sus hermanas y padres, en conversación con Lacy, detallan con emoción, y hasta en filmaciones caseras junto a unos jóvenes De Palma, Scorsese y Lucas: un grupo de realizadores tan unido como competitivo. Lucas cuenta que en su momento pensó que Duel, el telefilm que dio a conocer a Spielberg en la industria del cine, era "demasiado Hollywood", mientras que De Palma lo consideró tan brillante que le pidió que filmara algunas escenas de Scarface como director de segunda unidad.

Mientras celebra con detalle y precisión la visión cinematográfica de Spielberg y su habilidad para entretener al mundo entero con sus películas, el film no se detiene demasiado en los tropiezos de una carrera que tuvo varios, aunque fueron pocos comparados con sus éxitos. Casi como si la manía por el control que admite el propio director hubiese marcado la narrativa de su propio documental, que tampoco se extiende demasiado en su prolífica faceta como productor.

Sin embargo, al hablar de 1941, una de sus películas más fallidas y un fracaso de taquilla luego de los sucesos de Tiburón y Encuentros cercanos del tercer tipo, Spielberg admite que intentó con una comedia porque en ese momento "sentía que podía hacer lo que quisiera", y recuerda que tras ese duro golpe la salvación llegó de la mano de su amigo Lucas, que le propuso dirigir una película clase B de esas que ambos recordaban de la infancia. "Era Indiana Jones y los cazadores del arca perdida, una película entretenida, que no se preocupa por ser Lawrence de Arabia", dice el director, que, según cuenta, encontró en ese film de David Lean el faro que despertó sus fantasías como director de cine. "Cuando la vi pasé de pensar que eso era lo que quería hacer de mi vida a sentir que era imposible, que la vara estaba demasiado alta. Pero cuando me di cuenta de que, más allá de su relato épico, la película se trataba de preguntarse quién es uno, en realidad decidí que iba a hacer cine o moriría intentándolo", se confiesa Spielberg.

Volverte a ver

Sólo era feliz con una cámara en la mano, cuenta en el documental de Susan Lacy
Sólo era feliz con una cámara en la mano, cuenta en el documental de Susan Lacy. Foto: LA NACION

Más allá de la mirada tan personal sobre los momentos que inauguraron el Hollywood que conocemos hoy, otra de las cualidades que hacen de Spielberg un documental imperdible es que permite volver a ver sus películas bajo una nueva luz que no las vuelve mejores -la mayoría son casi perfectas desde el vamos-, pero les otorga una profundidad que el espectador pudo haber pasado por alto en el pasado. Algunas de ellas -El color púrpura, El imperio del sol, Jurassic Park y La lista de Schindler- se podrán ver hoy por HBO.

Cuando Leonardo DiCaprio recuerda sus experiencias durante la filmación de Atrápame si puedes, menciona la intensidad con la que el director marcaba las escenas del divorcio de los padres de su personaje, y Christian Bale, al hablar de El imperio del sol, menciona ese film como uno de los ejemplos en los que el cine de Spielberg se ocupa de darles a sus jóvenes protagonistas "el poder de decidir sobre sus propias vidas".

Con más de un punto en común con el valioso libro Steven Spielberg. A Life in Movies, de la críticaMolly Haskell, publicado a principios de este año, que analiza una por una sus películas bajo la lupa de su historia personal, el documental marca una bisagra en la vida íntima y creativa del director a partir de su reencuentro con el judaísmo. De hecho, uno de los únicos pasajes en los que Spielberg parece emocionarse con sus recuerdos tiene que ver con su religión y los sentimientos contradictorios sobre ella que marcaron su infancia. "Vivíamos en Arizona, en un lugar en el que éramos los únicos judíos, y yo me sentía incómodo por mis diferencias con mis amigos y de mi nombre hebreo cuando mi abuelo me llamaba por él en la calle. Durante años me alejé de mis raíces. Ahora sigo sintiendo vergüenza de esa negación", explica el director cuando el documental empieza a repasar las decisiones que lo llevaron a dirigir La lista de Schindler.

De su matrimonio con la actriz Kate Capshaw a los años con la historia de Oskar Schindler en su escritorio y la recomendación de su mentor para que la dirigiera, a la filmación en Cracovia, los premios Oscar y la creación de la Shoa Fundation, que se ocupa de recopilar los testimonios de los sobrevivientes del Holocausto. El arco dramático de ese capítulo de la vida de Spielberg bien podría ser una película dirigida por él mismo. Un realizador que sigue trabajando como si todavía fuera ese joven director desesperado por filmar, que se colaba en los sets de Alfred Hitchcock en los estudios Paramount hasta que alguien empezó a sospechar de ese curioso veinteañero que parecía vivir en los sets de filmación.

"Steven todavía tiene un enorme apetito por su trabajo. Es algo bastante inusual. Todos tenemos una fecha de vencimiento y probablemente muchos ya la pasamos sin saberlo, pero creo que en el caso de él seguirá haciendo el trabajo que se siente visceralmente impulsado a hacer hasta el día de su muerte", dice Daniel Day Lewis cerca del final. Conocido por su aversión a las entrevistas y habiendo anunciado su propio retiro este año, las palabras del actor británico están en perfecta sintonía con las de aquel adolescente que después de ver Lawrence de Arabia se juró a sí mismo que sería director de cine o moriría en el intento.

Pequeño Spielberg ilustrado

El color púrpura (1985). Hoy, a las 9. 20, por HBO.

El imperio del sol (1987). Hoy, a las 11. 55, por HBO.

Jurassic Park (1993). Hoy, a las 14. 30, por HBO.

La lista de Schindler. Hoy, a las 16. 40, por HBO.

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