Si usted es una persona con dificultades visuales, navegue el sitio desde aquí

Diez trabas de la adopción: pese a los avances, muchos chicos aún esperan

Los especialistas señalan que falta priorizar el derecho de los niños a tener una familia por sobre los deseos de los que quieren ser padres; mientras el 82% se anota para bebes, en los hogares abundan grupos de hermanos y adolescentes

Lunes 09 de octubre de 2017
SEGUIR
LA NACION

Mitos, desinformación, miedos y viejas prácticas son parte del combo que hace que todavía la adopción no funcione de forma aceitada en la Argentina.

Si bien todos los actores involucrados (jueces, defensores de menores, abogados, organizaciones sociales, psicólogos) señalan que el nuevo Código Civil trajo importantes avances, también coinciden en que, al menos, existen diez trabas importantes que erosionan el complejo engranaje de la adopción.

"Hoy la situación de la adopción está mucho mejor que en el pasado. Hace 10 años ni siquiera se pensaba en la posibilidad de adoptar a un chico más grande", sostiene Rosa Cabral, auxiliar letrada del Juzgado de Familia de Pilar.

Fabiana Isa, psicóloga y coordinadora general del programa de extensión Atención de Niños Privados del Cuidado Parental de la Facultad de Psicología de la UBA, aporta claridad sobre el principal problema a resolver: "la adopción no tiene nada que ver con la imposibilidad de concebir. Este es el principal malentendido. Hoy los postulantes piden un hijo a la carta, en vez de buscar la mejor familia para cada chico. El sistema es confuso".

Según el último estudio elaborado por la Secretaría de Niñez, Adolescencia y Familia y Unicef en 2015, cada vez hay menos chicos viviendo en una institución al cuidado del Estado: son 9219 niños y adolescentes en esa situación, un 37% menos que en 2012.

Un inconveniente histórico han sido las largas esperas para poder adoptar. "La lentitud en el sistema se produce por la falta de información a la comunidad respecto de la posibilidad de adoptar niños no tan pequeños, con quienes los tiempos se acortan muchísimo", cuenta Adriana Abeles, presidenta de la Fundación Campos del Psicoanálisis y asesora del Equipo Reanudar.

Los datos aportados por el Registro Único de Aspirantes a Guardas con Fines Adoptivos (Ruaga) confirman esta tendencia: mientras el 82% busca menores de un año, apenas el 1% de los chicos que esperan una familia responde a ese criterio.

Justamente, es en los menores que viven en hogares -esos que tuvieron que atravesar situaciones de mucho dolor y sufrimiento para tener que ser arrancados de su familia biológica- en quienes hay que poner el foco. Y ellos son, en su mayoría, grupos de hermanos, chicos más grandes o con alguna discapacidad.

"Separar a chicos de sus hogares implica tiempo, primero porque los órganos administrativos intentarán generar las condiciones aptas para la permanencia de los niños en su familia. Vencidos el plazo y los recursos disponibles, recién ingresan en el circuito judicial de la adopción. Esto genera que los chicos que están esperando generalmente no sean bebes y no cumplan con esas expectativas creadas por los adultos", agrega Cabral.

Ésta es otra de las trabas principales: aspirantes que buscan bebes ideales, sanos y sin una historia previa, y los chicos reales que necesitan una familia.

"Los niños esperan en los hogares porque dentro del listado de inscriptos no encuentran familias que se hayan postulado para las características de esos niños", dicen Laura Rubio y Laura Salvador, directoras de Ser Familia por Adopción.

María Teresa Veltri, defensora de menores e incapaces del Ministerio Público de la Defensa, respalda esta visión: "Algunos adoptantes piden chicos con características muy específicas como si un hijo pudiera eligirse".

Más acompañamiento

¿Cuál es la solución? "Hay que trabajar con los postulantes para que cambien su cabeza sobre cuáles son los chicos que necesitan una familia", dicen María Laura Casal y Mayra D'Assero, de la Fundación Manos Abiertas.

Esta brecha, que todavía resulta insalvable en muchos casos, es la que lleva a que algunos chicos lleguen con 18 años a egresar de los hogares y tengan que crecer de golpe para poder hacerle frente a la vida adulta.

"Nosotros sabemos que a algunos chicos nunca les vamos a conseguir padres y entonces desde el Estado tenemos que darles lo mejor que podemos", explica Lucas Aón, juez de familia de la ciudad de Buenos Aires, que lleva actualmente 30 casos de adopción.

Para Isa lo peor que le puede suceder a una sociedad es naturalizar que la infancia transcurra en las instituciones. "Sueño con llevar a cabo una movida social que instale el tema de la espera de los niños para adopción, que los haga visibles. Es necesario que quienes esperan en dos orillas diferentes, los adultos y los niños, puedan finalmente encontrarse. El encuentro es posible", señala.

Cabral también aporta un balance positivo: "Puedo decir que el encuentro es posible, no sin dificultes, pero vi niños florecer, familias que arremeten con todos los obstáculos y luchan por ser felices".

cerrar

Los obstáculos más importantes

Falsa concepción sobre el sentido de la adopción

¿Qué se entiende por adopción? Una respuesta que parece tan simple es la que todavía encierra la principal traba en el tema: el foco está puesto en el deseo de los padres de tener hijos y no en el derecho de los chicos de tener una familia.

"Si no arrancás por la concientización de lo que es una adopción y priorizás el bienestar del chico, no hay manera de que funcione por más organismos e instituciones que tengas", dice Veltri.

Para Aón, aún no existe la cultura de que la adopción es una institución que tiene como única finalidad darle una familia a un chico que no la tiene. "En el inconsciente colectivo está la idea de que la adopción está para satisfacer los deseos de una maternidad frustrada. Eso hace que sigamos teniendo chicos internados en instituciones", sostiene.

Cabral es testigo de muchas parejas que van a anotarse con un enojo hacia el Estado que no les provee un hijo. "Los medios ayudan a construir la idea de que el Estado no hace nada", señala.

Los aspirantes sólo quieren un bebe, y sano

Los números no mienten. Mientras el 82% de los aspirantes busca menores de un año, apenas el 1% de los chicos que esperan una familia responde a ese criterio. ¿Qué tiene que cambiar?

Éste es el desafío que tiene que enfrentar Aón todos los días: no encontrar candidatos para los chicos a los que tiene que conseguirles una familia. "Hay muchas personas inscriptas en el registro, pero no gente que esté dispuesta a la adopción de los candidatos que nosotros tenemos, que en general son chicos con problemas de salud, grupos de hermanos o chicos de más de 6 años", cuenta.

Hace falta visibilizar la realidad de los niños que esperan ser parte de una familia.

"Hoy, los aspirantes piden un hijo a la carta, el sistema les solicita que indiquen edad, sexo, preferencia de salud, en vez de buscar la mejor familia para cada chico. Mirá qué distinto sería si yo les contase a quienes se acercan cuáles son los chicos que están esperando una familia", dice Isa.

cerrar

Poca preparación y articulación de los equipos

Cada jurisdicción organiza sus servicios locales de protección y promoción de derechos, que son los que toman las medidas de protección de los niños. Por eso hace falta dotarlos de los recursos necesarios, como mejor presupuesto, equipos interdisciplinarios suficientes, remuneraciones adecuadas y capacitación.

"Falta mucha capacitación de los operadores. También hay mucha precariedad de contratos, y eso genera mucha rotación del personal en los servicios locales", expresa Cabral.

Según la experiencia de Manos Abiertas, los servicios locales no trabajan de forma coordinada con los equipos de los hogares. "El servicio local debería contar con los mejores profesionales en temas de niñez y adolescencia, ya que ellos determinan si los niños están en riesgo", dicen preocupados.

Desde Ser Familia por Adopción suman que falta preparación en la temática de la adopción. "Las universidades no brindan en general formación en esta disciplina", concluyen.

Los chicos pasan mucho tiempo en las instituciones

Todos coinciden en que el nuevo Código Civil ayudó a acortar los plazos. Sin embargo, todavía hay chicos que esperan. "Hoy la ley dispone un plazo máximo de 180 días de permanencia en los hogares", cuenta Cabral.

Para Aón, los plazos no pueden cumplirse principalmente porque faltan recursos fuera del juzgado para analizar el estado de situación de los chicos. "Tenemos los plazos, pero no los recursos. Ni tampoco los padres para los chicos", explica.

Es importante entender que no todos los chicos que viven en hogares están en condiciones de ser adoptados porque se están buscando otras opciones dentro de su familia extendida o se intenta solucionar las situaciones que los llevaron a irse de su hogar. Por otro lado, también se denuncia una excesiva demora en los trámites internos de los juzgados.

Una de las trampas vinculadas con los plazos es la posibilidad de que los jueces renueven las medidas excepcionales indefinidamente.

Falta de acompañamiento a las familias

Existe una gran falta de acompañamiento a las familias en el período de guarda y la etapa de la creación del vínculo adoptivo. Esto lleva, lamentablemente, a muchos fracasos en las adopciones, lo que se denomina "devoluciones".

"Lo que pasa en ese estadio tiene que ver con la soledad de todos los involucrados. Es una etapa que trae aparejadas muchas tormentas y dificultades. Yo lo llamo el tsunami. Es estrictamente necesaria la creación de sistemas de acompañamiento, la flexibilidad de los operadores del sistema judicial y del administrativo. Estar a disposición de esta familia para que se estructure sobre bases sólidas", cuenta Cabral.

Lo que notan desde Ser Familia por Adopción es que la mayoría de las vinculaciones y guardas no están acompañadas adecuadamente por profesionales que ayuden en estas etapas. "Éstas son instancias fundantes de este proceso, donde tanto los adultos como los niños necesitan contención", explican.

Los hogares no tienen suficientes vacantes

Desde Manos Abiertas sostienen que la falta de vacantes en los hogares se produce porque al demorar la resolución de los casos se colapsa el sistema, al no producir egresos. Otra consecuencia negativa es que al no existir la cantidad necesaria de hogares para albergar a los chicos lo que sucede es que generalmente se los aleja de su barrio y centro de vida.

"Muchos de los hogares que están conveniados con la ciudad de Buenos Aires quedan en la provincia. Esto obliga a los chicos a cambiar de colegio, a dejar de ver a sus amigos, a estar lejos de su familia. Como primera medida, intentaría mandarlos a hogares dentro del primer cordón del conurbano", dice Aón.

Veltri coincide en que faltan hogares: "Hay muchos que están lejos del lugar de referencia del chico. Y si la idea es intentar que vuelva a su casa, o encontrar a la familia ampliada, le estamos cortando esa posibilidad. Además, esto coarta mucho la posibilidad de control que se puede ejercer".

Se prioriza en exceso a la familia de origen

Si bien es primordial trabajar con la familia de origen del niño, es importante que esto no sobrepase los 180 días establecidos para las medidas de abrigo y sólo se renueve esta medida de manera excepcional y ante hechos concretos que visibilicen que la familia está transitando un camino en pos de garantizar el interés superior del niño.

"Muchas veces los jueces priorizan la instancia familiar de origen aun en aquellos casos en que no perciben intenciones de cambio, y posponen la decisión de poner a los niños en situación de adoptabilidad no dimensionando lo perjudicial que es para ellos permanecer por un largo tiempo en una institución", afirman desde Manos Abiertas.

Abeles plantea otro escenario conflictivo, que es cuando los chicos que viven en los hogares tienen contacto con sus familias de origen. "Muchos de estos chicos no están abandonados ni en situación de adoptabilidad, porque los visitan sus familias respectivas".

Los jueces hacen pocos llamados a convocatorias

El juez tiene la obligación de probar todas las instancias que le permite la ley para intentar conseguirle una familia al chico que la necesita. La última es una convocatoria pública. "Cuando son muchos hermanos, a veces los jueces no quieren hacer las convocatorias porque creen que las personas se conmueven al ver el pedido, pero no son conscientes de lo que implica", cuenta Veltri.

Para Isa, las convocatorias públicas son una gran herramienta para conseguir postulantes. "Existe un registro de postulantes pensado para chicos ideales, y para los chicos reales existen las convocatorias. Mirá si se hicieran convocatorias públicas para todos los chicos que hoy están esperando una familia. Es impresionante ver cómo las familias responden y cuando ven que es una situación real y concreta no dudan."

Por eso es necesario utilizar las convocatorias para buscar familias dispuestas a adoptar a grupos de hermanos y hacerlo con profesionalismo e idoneidad.

Viejas prácticas muy enquistadas en el sistemas

Si bien la Argentina cuenta con un marco normativo modelo como la ley 26.061, de protección integral de los derechos de niños, niñas y adolescentes, de 2005, y con el nuevo Código Civil, de 2016, las viejas prácticas todavía están muy enquistadas en los actores del sistema de protección.

"Será un trabajo arduo que llevará mucho más tiempo", dice Isa. En esta misma línea, Cabral sostiene que es necesario crear andamiajes institucionales para soportar la nueva legalidad, que implica aplicar siempre la mirada desde el prisma del interés superior del niño.

"La sola modificación de las leyes no cambia prácticas e ideas ancestrales, más aún en temas de construcciones familiares", concluye Cabral.

Para Veltri, el problema no es la ley, sino que los juzgados, en general, son lentos: "Los juzgados podrían funcionar mejor. Trabajamos todos juntos para que la adopción se dé lo más rápido posible".

Escaso trabajo previo con postulantes

El trabajo con los postulantes es crucial para que puedan tomar conciencia de cuáles son los niños que necesitan una familia y así estar dispuestos a adoptar a chicos más grandes, con discapacidad y grupos de hermanos.

"Si bien es necesaria la creación de un registro nacional de adoptantes, esto conlleva varias dificultades. El gran desafío es cómo hacemos sujetos a esos niños, cómo trasmitimos sus necesidades, sus gustos y sus preferencias para encontrar los postulantes que se adecuan mejor a ellos. Es muy difícil conseguir postulantes para niños que superan la edad idealizada y muchas veces están invisibilizados en los listados", dice Cabral.

Ser Familia por Adopción trabaja justamente en intentar cambiar la cabeza de los postulantes. "Buscamos que comprendan cuáles son los niños reales que están esperando. Vemos que con acompañamiento y aportes muchos pueden hacer el proceso para ello, pero solos es muy difícil."

En esta nota:
Te puede interesar

Debido a la veda electoral estas notas estarán cerradas a comentarios hasta el domingo a las 18hs. Muchas gracias.