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Las guardaparques: mujeres que se arriesgan para cuidar el patrimonio natural

Viven en parques nacionales en zonas inhóspitas; comparten su pasión por la biodiversidad y el ambiente natural; hoy celebran el día del guardaparques

Foto: Gentileza Catalina Martínez
Lunes 09 de octubre de 2017
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LA NACION

LA PLATA.- Sol Mut Coll, Gisela Muller y Catalina Martínez trabajan en los rincones más inhóspitos de la geografía argentina: en La Rioja, en Salta y hasta en la Antártida. Las tres son guardaparques nacionales. Comparten la pasión por la naturaleza y la conservación del ambiente aun en las condiciones más extremas.

Ellas, como todos los guardaparques nacionales que hoy conmemoran su día, viven de manera trashumante con el objetivo de cuidar el patrimonio natural.

A los 23 años, recién recibida, Sol Mut Coll se fue a vivir aislada en el interior del Parque Nacional Lanín. "Nunca había vivido sola. Y de pronto estaba en el medio del bosque. Tenía que entrar a incendios o rescatar heridos en las montañas", relata. A lo largo de su carrera profesional enfrentó retos como vientos fuera de control a bordo de una lancha o el peligroso rescate de personas en los lagos del Sur.

"Los desafíos nunca me pesaron. Elijo el contacto con la naturaleza", sostiene Sol Mut Coll, que en la actualidad está destinada en el Parque Nacional Talampaya, que es patrimonio de la humanidad.

En el transcurso de 19 años de carrera, Sol Mut Coll formó una familia con otro guardaparque, Marcelo, tuvo tres hijos y rotó por los parques nacionales Lanín, Perito Moreno y Quebrada del Condorito. En 2009 fue una de las dos primeras mujeres guardaparques en participar de una campaña de verano en la Antártida.

Compartió ese hito con Catalina Martínez, que ahora está de regreso en el continente blanco; se encuentra en las islas Orcadas. Llegó en enero pasado, en una campaña que ya la tiene nueve meses separada de su hija. "La soledad a veces pesa. Es duro saber que no se puede volver", admite.

Su voz se siente relajada. "Es un privilegio estar en este continente reservado a la ciencia y a la paz", dice desde una zona donde la temperatura desciende hasta 27° C bajo cero y apenas un poco de musgo verde corta el blanco absoluto de la nieve.

Catalina Martínez estudia a los pingüinos. La misión es en condiciones extremas, dado que no se puede volver al continente hasta que finaliza la campaña. "Cuando uno está decidido, todo es posible", afirma.

Desde los 15 años tuvo claro que quería ser guardiana de la naturaleza y nada la detuvo. Nacida en Punta Alta, provincia de Buenos Aires, pasó por los parques nacionales Nahuel Huapi, Lanín y Laguna Blanca antes de llegar a la Antártida.

Catalina Martínez puso su esfuerzo. Como todos los aspirantes que pasan por la escuela de capacitación, tuvo que aprender a manejar motores de explosión, motores de dos tiempos, cables, antenas... Todas las herramientas para tener autonomía en situaciones adversas y de extrema soledad.

"Hay que estar preparados para vivir en la naturaleza más extrema", sostiene. Y añade: "A veces la distancia o la soledad pesan. Para mí, es un enorme placer".

Gisela Muller también es agente de conservación. Estuvo destinada en los parques de Iguazú, Lihué Calel, Calilegua, Nahuel Huapi, Baritú y Mburucuyá, antes de regresar a Baritú. Nunca le pesó andar por todo el territorio nacional. "Este trabajo es privilegiado. Te da la oportunidad de vivir en los mejores lugares de la Argentina", afirma.

De los 216 guardaparques nacionales que hay hoy en actividad, 56 son mujeres. Ellos afirman que es una profesión apasionante, que requiere entrenamiento en materias tan diversas como montar caballos, manejar lanchas o conocer de mecánica de motores, además de las materias específicas sobre el cuidado de la naturaleza o la biodiversidad. Hombres y mujeres por igual deben estar preparados para afrontar con autonomía los desafíos extremos, la soledad y los accidentes que depara el terreno en los rincones más remotos del territorio.

Georgina Carattoni Di Paoli es aspirante a guardaparque y anhela tener una vida tan apasionante como la de Sol, Catalina o Gisela. Estudia en la Coordinación de Capacitación de la Administración de Parques Nacionales en Embalse, Córdoba. Es una de los 30 que pronto egresarán para formar este cuerpo de guardianes de la naturaleza.

"Hay que tener una enorme vocación para sortear el ingreso", dice Georgina Carattoni Di Paoli. El proceso de selección para ingresar en la institución incluye pruebas de natación y de flotación, mantenimiento de vehículos y medidas de seguridad, capacidad de conducción en diferentes terrenos, manejo de equinos y evaluación del perfil psicológico.

En los próximos meses se abrirá una convocatoria para seleccionar 30 aspirantes. Los 216 guardaparques nacionales que hoy tiene el país no son suficientes para custodiar las 46 áreas protegidas, pese a que existen otros 302 guardaparques de apoyo y 315 brigadistas.

El Gobierno se comprometió a duplicar en los próximos años la superficie de áreas protegidas, acompañado por un cuerpo de guardaparques acorde con este nuevo escenario.

Hoy, la Administración de Parques Nacionales, presidida por Eugenio Bréard, celebrará los 83 años de la ley que dio nacimiento a la actividad con un acto en Iguazú, el parque nacional más visitado de la Argentina.

Sol Mut Coll

Foto: LA NACION

"Nunca antes había vivido sola. Y de pronto estaba en medio del bosque. Los desafíos nunca me pesaron. Elijo el contacto con la naturaleza"

Destinos: Lanín, Perito Moreno, Quebrada del Condorito y la Antártida

Catalina Martínez

Catalina Martínez, estucia a los pingüinos, desde los 15 años tuvo claro que quería ser guardiana de la naturaleza y nada la detuvo. Nacida en Punta Alta, provincia de Buenos Aires, pasó por los parques nacionales Nahuel Huapi, Lanín y Laguna Blanca antes de llegar a la Antártida, donde se encuentra. Foto: Gentileza Catalina Martínez
Catalina Martínez, estucia a los pingüinos, desde los 15 años tuvo claro que quería ser guardiana de la naturaleza y nada la detuvo. Nacida en Punta Alta, provincia de Buenos Aires, pasó por los parques nacionales Nahuel Huapi, Lanín y Laguna Blanca antes de llegar a la Antártida, donde se encuentra. Foto: Gentileza Catalina Martínez
Catalina Martínez, estucia a los pingüinos, desde los 15 años tuvo claro que quería ser guardiana de la naturaleza y nada la detuvo. Nacida en Punta Alta, provincia de Buenos Aires, pasó por los parques nacionales Nahuel Huapi, Lanín y Laguna Blanca antes de llegar a la Antártida, donde se encuentra. Foto: Gentileza Catalina Martínez
Catalina Martínez, estucia a los pingüinos, desde los 15 años tuvo claro que quería ser guardiana de la naturaleza y nada la detuvo. Nacida en Punta Alta, provincia de Buenos Aires, pasó por los parques nacionales Nahuel Huapi, Lanín y Laguna Blanca antes de llegar a la Antártida, donde se encuentra. Foto: Gentileza Catalina Martínez
Catalina Martínez, estucia a los pingüinos, desde los 15 años tuvo claro que quería ser guardiana de la naturaleza y nada la detuvo. Nacida en Punta Alta, provincia de Buenos Aires, pasó por los parques nacionales Nahuel Huapi, Lanín y Laguna Blanca antes de llegar a la Antártida, donde se encuentra. Foto: Gentileza Catalina Martínez
Catalina Martínez, estucia a los pingüinos, desde los 15 años tuvo claro que quería ser guardiana de la naturaleza y nada la detuvo. Nacida en Punta Alta, provincia de Buenos Aires, pasó por los parques nacionales Nahuel Huapi, Lanín y Laguna Blanca antes de llegar a la Antártida, donde se encuentra. Foto: Gentileza Catalina Martínez
Catalina Martínez, estucia a los pingüinos, desde los 15 años tuvo claro que quería ser guardiana de la naturaleza y nada la detuvo. Nacida en Punta Alta, provincia de Buenos Aires, pasó por los parques nacionales Nahuel Huapi, Lanín y Laguna Blanca antes de llegar a la Antártida, donde se encuentra. Foto: Gentileza Catalina Martínez

"Hay que estar preparados para vivir en la naturaleza más extrema. A veces la distancia o la soledad pesa, pero para mí es un enorme placer"

Destinos: Nahuel Huapi, Lanín y Laguna Blanca

Gisela Muller

Foto: LA NACION

"Éste es un trabajo privilegiado, te da la oportunidad de vivir en los mejores lugares de la Argentina"

Destinos: Iguazú, Lihué Calel, Calilegua, Nahuel Huapi y Mburucuyá

Los números de la actividad

216

Guardaparques

Es la cantidad total que hay en nuestro país, de los cuales 56 son mujeres. A esa dotación se suman 302 guardaparques de apoyo y 315 brigadistas

46

Áreas protegidas

Distribuidas en todo el país, desde el primer parque nacional, el Nahuel Huapi, de 710.000 hectáreas, creado en 1934 porque el perito Francisco P. Moreno legó esa superficie para ese fin

30

Aspirantes

En los próximos meses, se abrirá una nueva convocatoria para interesados en convertirse en guardaparques, ya que el Gobierno prevé duplicar las superficies protegidas

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