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La cuenta regresiva: el padre de la criatura

Lunes 09 de octubre de 2017
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Cuando le preguntan a Diego Simeone por los sueños no reniega, pero aclara que sólo les hace lugar a los que cree realizables. Prefiere que no sean muchos, porque puede ser una señal de que está durmiendo demasiado. Jorge Sampaoli tiene los suyos, claro. Y los futbolísticos los persigue con desesperación, intentando acorralar al destino con desenfrenadas dosis de ensayos. Pero la vida no termina en un pizarrón. Aún por estas horas, agitadas, tensas, Sampaoli se ocupa de temas más sustanciales que una rutina de centros al segundo palo. Aunque la clasificación al Mundial vaya en ello.

Pendiente de la gente que lo rodea, siempre se toma tiempo para saber cómo están los demás. Con una singular intuición para semblantear a las personas sólo con un golpe de vista, Sampaoli quiere que su entorno sea feliz. Se ocupa de detalles que nadie creería ver en este hombrecito que camina alocadamente de acá para allá con el paso corto. Hermético para afuera, para dentro jamás esconde sus emociones.

Sampaoli no lee, no escucha, no sintoniza la TV para seguir a un panel de periodistas. Pero no por temor al despellejamiento, tampoco lo hace si le aseguran un tratamiento de leyenda. Construye su mundo paralelo y avanza. No se distrae, no quiere convencer a nadie más que a sus jugadores. Pero todos los días escarba sobre el ánimo del resto.

Los chicos con fibrosis quística lo conmovieron en Chile. Siguió cada caso con ternura y dedicación, incluso, el contacto con los padres perdura hoy, pese a que varios pequeños ya partieron con sus angelitos guardianes. Con los amigos, con la familia, no se perdonaría dejar de prestarles atención. Ni en el momento más complejo -y éste cuenta- se olvida de hacer un llamado o de responder un mensaje.

Durante los últimos pasajes en el predio de Ezeiza, conversaba con gente de su círculo. De sus afectos, entonces. Transmitía fortaleza, convicción y tranquilidad. Seguro de que la clasificación al Mundial de Rusia llegará, el remate de la charla pareció una arenga: "Nos vamos a quedar largo tiempo acá". Persuadida su audiencia, uno de ellos confesó un sueño: "Entonces me voy a ir siendo padre". Sampaoli no dudó un segundo y soltó una cálida sonrisa antes de responder: "Eso es muy bueno. Quiere decir que vamos a vivir los mejores años de tu vida estando juntos". Ya se había hecho la hora de viajar a Guayaquil.

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