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Cuando Cataluña quiso ser independiente

Un diputado generó polémica al sugerir que Puigdemont podría terminar como Companys

Martes 10 de octubre de 2017
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MADRID.- El lenguaje bélico empieza a filtrarse en la política española a medida que se agrava la crisis. Pablo Casado, vicesecretario de Comunicación del Partido Popular (PP), cruzó una línea para exigir al presidente Carles Puigdemont que desista de su plan separatista: "Que no se repita la historia, porque igual acaba como Lluís Companys".

La alusión dejó helados a los periodistas que seguían la conferencia de prensa. Héroe y mártir para muchos separatistas, Companys fue el presidente que en 1934 proclamó el Estado catalán, fue detenido 10 horas después y, al cabo de la Guerra Civil, terminó fusilado por el régimen franquista.

La figura de Companys, uno de los fundadores de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), recobra actualidad porque encarna el último antecedente de lo que hoy intentará Puigdemont. Pero era otra España, un país trágico, incendiado en un clima prerrevolucionario que no resiste la comparación con el presente.

Companys asumió la presidencia de la Generalitat en diciembre de 1933. La inestabilidad política que vivía la república, gobernada por una coalición de derecha amenazada por insurrecciones sindicales, fue el motivo que encontró Companys el 6 de octubre de 1934 para salir al balcón del Palacio de la Generalitat y anunciar a una multitud: "¡Catalanes! Las fuerzas monárquicas y fascistas que de un tiempo a esta parte pretenden traicionar a la República han logrado su objetivo y han asaltado el poder". Dijo que su gobierno asumía en ese momento "todas las facultades del poder en Cataluña" y proclamó "el Estado Catalán de la República Federal Española", una entidad que no existía. Eran las 20.11. Companys sabía que vendría una respuesta. Contaba apenas con una fuerza integrada por unos 200 agentes de los Mossos d'Esquadra y voluntarios de su partido. Dispuesto a hacer cumplir su voluntad, intentó que se pusiera a sus órdenes el general Domingo Batet, a cargo del cuerpo del ejército con base en Barcelona. No lo logró.

Los combates estallaron en Barcelona poco antes de la medianoche, con epicentro en la Plaza Sant Jaume. A las 7, Companys anunció por radio su rendición. El Estado catalán no llegó a ver la luz del sol. Quedaba en las calles un reguero de muertos, entre 74 y 96, según las fuentes. Companys fue detenido junto con todos sus ministros. La foto de todos ellos tras las rejas recorrió el mundo. Se suspendió el estatuto de autonomía y fueron inhabilitados decenas de alcaldes.

A Companys lo juzgaron en 1935. Fue condenado a 30 años de prisión por rebelión y lo inhabilitaron de por vida. El triunfo del Frente Popular en las elecciones de febrero de 1936 le valió el indulto y la reposición en el cargo. Gobernó Cataluña durante la Guerra Civil.

En febrero de 1939, ante la inminente caída de Cataluña, Companys se exilió en Francia. Los nazis lo detuvieron en Bretaña un año después. Lo entregaron a Franco. El 14 de octubre de 1940 lo sometieron a un juicio sumarísimo en Barcelona. Al día siguiente, al alba, fue fusilado en el foso de Santa Eulalia del Castillo de Montjuic.

Consultado sobre la gravedad de sus palabras, Casado se sintió obligado después a aclarar que cuando dijo que Puigdemont podía terminar como Companys se refería a la detención de 1934 y no al fusilamiento de 1940. La gravedad del mensaje, de todos modos, había quedado clara.

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