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Messi y un mal día para irse a la B

Martes 10 de octubre de 2017
Foto: LA NACION / Fabián Marelli

GUAYAQUIL.- Se mueve el micro. Es el trayecto al último entrenamiento antes de la batalla final, un viaje de 15 minutos entre el Hilton Colón Guayaquil y el precioso estadio de Emelec, en el atardecer de un lunes feriado en la ciudad. Se mueve el ómnibus porque avanza, claro, pero también porque adentro hay agitación. Son los jugadores los que provocan el desbande interno, imitando voces y canciones que podrían ser de la tribuna. (Se) Alientan, cantan, golpean el techo. Ahí, en medio de los 25 futbolistas que llegaron a Ecuador, se prende uno de los que no suele distinguirse por efusivo; como uno más, hace palmas el capitán de la selección.

Para Leo Messi, el desafío del partido de hoy implica lo que en la jerga de los clubes sería evitar "irse a la B". ¿Y quién está preparado para descender? No él, por supuesto, acostumbrado desde siempre a pelear por ganar títulos con Barcelona y la Argentina . Pero éste si es un aprendizaje: muchos de estos futbolistas, con él a la cabeza, afrontan la presión de verse por primera vez en esta incomodísima situación. "Podemos ver eso y los goles errados, o también podemos mirar que estamos a 90 minutos de ir al Mundial", razonó anoche Jorge Sampaoli en la conferencia de prensa, eligiendo bajar un mensaje claro: elige ver la mitad llena del vaso.

El deseo de lograr la clasificación, piensa Sampaoli, les jugó en contra a los futbolistas en este tramo. Se pasaron de vueltas, se autopresionaron de más, cree. Pero el entrenador separa al 10 de los otros: "En estos tres partidos -los que lleva como técnico del equipo- dirigí a un Messi increíble, comprometido, corredor... más no le podíamos pedir. Si mañana estamos a la altura de él, nos va a ir bien", zanja. A unos metros, en el césped del estadio, el crack rosarino termina de elongar, listo para el partido límite, tan extraordinario que podría llevarlo a Rusia o, quién sabe, determinar su definitivo adiós a la selección. Lo sepa o no, detrás de la figura del mejor futbolista del mundo se amontonan los deseos de la Argentina, de Barcelona -que reza para que su futbolista top evite un eventual repechaje, que le sumaría un viaje a Nueva Zelanda- y hasta del propio Gianni Infantino: para el presidente de la FIFA, como admitió ayer en LA NACION, también sería una pésima noticia que Messi se vaya a la B.

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