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U2, Messi y las claves de un show único

Una noche con festejo doble en el Estadio Único de La Plata

El show comenzó después del partido de Argentina-Ecuador; el estadio vibró junto a U2. Foto: LA NACION / Soledad Aznarez
El show comenzó después del partido de Argentina-Ecuador; el estadio vibró junto a U2. Foto: LA NACION / Soledad Aznarez
El show comenzó después del partido de Argentina-Ecuador; el estadio vibró junto a U2. Foto: LA NACION / Soledad Aznarez
El show comenzó después del partido de Argentina-Ecuador; el estadio vibró junto a U2. Foto: LA NACION / Soledad Aznarez
El show comenzó después del partido de Argentina-Ecuador; el estadio vibró junto a U2. Foto: LA NACION / Soledad Aznarez
El show comenzó después del partido de Argentina-Ecuador; el estadio vibró junto a U2. Foto: LA NACION / Soledad Aznarez
El show comenzó después del partido de Argentina-Ecuador; el estadio vibró junto a U2. Foto: LA NACION / Soledad Aznarez
El show comenzó después del partido de Argentina-Ecuador; el estadio vibró junto a U2. Foto: LA NACION / Soledad Aznarez
Miércoles 11 de octubre de 2017 • 02:36
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LA NACION

Había pasado menos de un minuto del triunfo argentino que puso a la Selección en el Mundial de Fútbol de Rusia cuando empezaron a sonar los primeros redobles de batería y los inconfundibles arpegios de guitarra de "Sunday Bloody Sunday". En esa simbiosis que suele haber entre rock y fútbol o fútbol y rock, este era otro ejemplo para sumar a la lista, aunque el menos usual. A la felicidad por el triunfo seguía, casi sin pausa, la emoción del concierto de U2 , en su cuarta visita a la Argentina, con sus grandes éxitos y las canciones de su disco más emblemático, The Joshua Tree.

De ahí en adelante no habría sorpresas pero sí la vivencia renovada de haber estado saltando y coreando los temas durante dos horas. Y cada uno la vivió a su manera y con su historia. Los de 55 crecieron con estas canciones, los de 30 ya las escucharon mil veces, pero quizás nunca en vivo. En la música no importa si alguien "espoilea" el final. Ya se sabe, en muchos casos, cómo termina la historia. No es como la primera vez que se ve una película en el cine. Sabemos que en la ópera, al final, Tosca sube a la torre y se suicida. Lo que importa no es eso sino estar en un teatro como el Colón y escucharla cantar. Sabemos que los ladrillos de The Wall se romperán, lo apasionante será estar en el lugar para ver cómo caen.

Cada experiencia puede ser distinta y los U2, que saben y mucho de entretenimiento, se la hacen bien fácil a sus fans para que todos la vivan como una experiencia única. Son los reyes de los grandes estadios.

La potencia de los hits

El escenario secundario (al que se llega luego de caminar por una pasarela) fue el que eligieron para comenzar el show. Allí tocaron temas anteriores al disco que vinieron a recrear y que no fueron menos importantes en este revival. "Sunday Bloody Sunday", "New Year's Day" y "Pride (In The Name of Love") son algunos de los que abrieron la noche. Pero incluso cuando el cuarteto ganó el escenario principal para tocar los temas de The Joshua Tree, en el mismo orden en el que fueron publicados hace treinta años, siguió la catarata de éxitos: "Where The Streets Have No Name", "I Still Haven't Found What I'm Looking For" y "With or Without You" sonaron decorados por la gran pantalla que proyectaba imágenes del desierto de Mojave, de donde salió la inspiración para bautizar aquel disco como The Joshua Tree. Recién con otros temas menos conocidos pero no menos importantes de aquel LP comenzaron a aparecer las imágenes en vivo de Bono y The Edge, pero distorsionadas, como visuales que complementaron el hecho artístico: "Bullet The Blue Sky" y "Running to Stand Still" fueron algunos de los momentos más logrados de esa asociación indisoluble de música e imagen.

La gran pantalla

La gran pantalla de U2
La gran pantalla de U2. Foto: Soledad Aznarez

La grandilocuencia rockera siempre tuvo a U2 como uno de sus mejores ejemplos o referentes (como si la música no fuera suficiente). Claro que para tocar para mucha gente se necesitan grandes estadios y, como ya se dijo con otras palabras, los U2 tiene el know how y son de los mejores. Esta vez salieron de gira con la pantalla más grande del mundo (14 metros de alto por 60 de largo). Incluso, tiene una ondulación que, sumada a su altísima definición, hace que las imágenes parezcan en 3D sin necesidad de usar anteojos especiales. Sin embargo, la gran experiencia la pueden vivir quienes pagaron la entrada de campo, porque los de la platea preferencial ven la imagen partida cuando el escenario se mira en ángulo cerrado. Al menos eso fue lo que ocurrió en La Plata.

Fin de fiesta

Después del paseo por The Joshua Tree la banda regresó a los grandes hits de su carrera, a los comentarios políticamente correctos de Bono y la dedicatoria de un tema a las mujeres, especialmente a las luchadoras. Entre "Beautiful Day" y "One" se podría resumir la paleta estética e ideológica de U2, en un show que no tuvo sorpresas y que todos conocían hasta el final, aunque no por eso les resultara menos atractivo y único.

Así terminó una noche que fue a todo festejo. Porque no hay que pasar por alto el gran acierto del productor local, que le pidió a la banda que demorase el inicio para que el público pudiera ver el partido. Había que estar ahí para gritar al unísono los goles de Messi. Eso también fue un espectáculo único.

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