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Les Luthiers: "Sólo nos queda ganar el Oscar y el Nobel"

Son una de las expresiones culturales más originales y reconocidas de la Argentina. Con una formación renovada, recibirán esta semana el premio Princesa de Asturias por sus 50 años de humor, mientras van por más risas y éxitos

"Más que de cambios prefiero hablar de renovación celular. Hoy somos tres históricos y tres nuevos. Un 50/50", reflexiona Marcos Mundstock sobre la nueva formación
"Más que de cambios prefiero hablar de renovación celular. Hoy somos tres históricos y tres nuevos. Un 50/50", reflexiona Marcos Mundstock sobre la nueva formación. Foto: Eugenio Mazzinghi
Domingo 15 de octubre de 2017
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LA NACION
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Acaba de constituirse en Buenos Aires el conjunto de instrumentos informales Les Luthiers. Se trata de una agrupación de música de humor formada por cuatro ex integrantes de I Musicisti: Jorge Maronna, Daniel Rabinovich, Gerardo Masana y Marcos Mundstock, siendo estos dos últimos los creadores musical y teatral, respectivamente, de ¿Música? Sí, claro (Biografía musical de Johan Sebastian Masana en el Arte y Ciencias) y de Imyloh (I Musicisti y las óperas históricas, en el Di Tella).

Dos semanas después de su formación, ocurrida el 4 de septiembre de 1965, y por medio de un boletín, se presentaba formalmente el grupo que, el viernes 20 de octubre, recibirá el Premio Princesa de Asturias en la categoría Comunicación y Humanidades. La última vez que se coronó a un argentino fue en 2014, y el reconocimiento -que muchos consideran el Nobel español-, quedó en manos de Joaquín Salvador Lavado, Quino.

"Es una confusión pensar que es un premio de habla hispana -se apura en aclarar Marcos Mundstock-, es como un Nobel que, en vez de entregarlo en Suecia o en Noruega, lo otorgan en España. Lo aclaro porque si no uno se queda con la sensación de que es un premio de lengua hispana."

"Es un gran premio internacional que destaca distintas disciplinas -arremete Carlos López Puccio-. Lo ganaron personalidades como Woody Allen, Bob Dylan, Umberto Eco, Francis Ford Coppola..."

Horacio Turano
Horacio Turano. Foto: Eugenio Mazzinghi

Ustedes fueron nominados en varias oportunidades

Jorge Maronna: Estábamos casi resignados. Son tantos los capos, los genios en los diferentes rubros. Para nosotros siempre fue un honor ser parte de esa lista. En nuestra categoría estaban los directores de The New York Times, The Washington Post, Martin Scorsese... Es un premio a la comunicación.

Su original tratamiento del lenguaje, de los instrumentos musicales y de la acción escénica atrae a cientos de miles de espectadores de todas las generaciones, que han convertido a Les Luthiers en un espejo crítico y en un referente de libertad en la sociedad contemporánea, destacó el jurado que consagró al grupo argentino.

En estos 50 años se han realizado diversos estudios acerca de sus espectáculos. Hay una amplia bibliografía que explora el universo Les Luthiers e investigaciones académicas que analizan los cambios culturales a través de sus obras.

López Puccio: Con algunos libros que escribieron sobre Les Luthiers me pasa que los leo y digo pero esto no lo pensamos. Hay estudiosos que ven ciertas vertientes., como unos lingüistas colombianos que hicieron un estudio muy complejo.

Mundstock: In-compren-sible.

Maronna: Un estudio muy sesudo, muy erudito, un análisis lingüístico de nuestra obra muy complejo.

El premio lo van a recibir en Oviedo de manos de dos confesos admiradores: el rey Felipe VI de España y la reina Letizia Ortiz.

Mundstock: Quiero aclarar que el rey no tuvo nada que ver. Él no votó, lo hizo un jurado.

López Puccio: La que es seguidora desde chica es Letizia, los padres la llevaban a vernos. Tengo entendido que ella le contagió su pasión a sus hijas y a su marido.

Maronna: Recuerdo una vez que Felipe y Letizia vinieron a vernos sin que nadie nos avisara. En un momento en el que estábamos sentados en el escenario, Puccio me dijo che, ese que está en la fila tres es el rey. Era el príncipe entonces. Se veía una silueta alta.

López Puccio: Alta y con polera, siempre con polera, le faltaba la coronita. La primera vez que vinieron a vernos nos avisaron y nos pidieron que nadie sacara fotos.

Mundstock: Antes venían de incógnito, pero ahora, con los celulares la gente saca fotos y la imagen se viraliza. Es el gran cambio, todo se comparte por Internet.

Tomás Mayer-Wolf
Tomás Mayer-Wolf. Foto: Eugenio Mazzinghi

METAMORFOSIS

Todo empezó con la Cantata Laxatón, una parodia de las cantatas barrocas escrita sobre la base del prospecto de una laxante: ¡Oh! ¡Qué felices días, sin cargas ni presión, después de una evacuación!

El resto es historia. "Desde entonces estamos más aliviados", bromea López Puccio. En estos 50 años, Les Luthiers hizo frente a distintas adversidades, como la temprana muerte de Gerardo Masana, a los 36 años; el alejamiento de Ernesto Acher, en 1986; la muerte de Daniel Rabinovich en, 2015, y la reciente despedida de Carlos Núñez Cortés, el coleccionista de caracoles que lucha contra la fibromialgia, una enfermedad que se caracteriza por un cuadro de dolor crónico músculo-esquelético. "Más que de cambios prefiero hablar de renovación celular -enfatiza Mundstock-. Hoy somos tres históricos y tres nuevos. Un 50/50." El ahora sexteto está conformado por los ya nombrados Mundstock, López Puccio, Maronna y los integrantes que ganaron en estos últimos años titularidad: Horacio Tato Turano, Martín O'Connor y Tomás Mayer-Wolf, la más reciente incorporación.

Por primera vez, dos pelados compartirán escenario.

Mundstock: Teníamos una cláusula que no lo permitía. Había otra que no permitía incluir a una rubia. Bueno, esa caducó hace muchos años.

López Puccio: Hace tiempo que Marcos espera que se nos caiga el pelo, pero no tuvo suerte, así que tuvimos que buscar por fuera del grupo, y así llegó Tomás.

En todo momento ustedes hablan de incorporaciones en lugar de reemplazos.

O'Connor: Ocupamos el lugar de gente que es irremplazable. Nosotros hacemos otra cosa. Si bien debemos respetar las obras, las partituras, lo que está escrito, uno pone su parte, su impronta.

Mundstock: En el escenario todo funciona fantástico, fluye, hemos ganado en algunas situaciones ritmo y cierta vitalidad. Es inevitable que el fanático eche de menos a Daniel y lo hace por una razón emotiva, pero el resultado del espectáculo es perfecto.

López Puccio: Nos pasó que tras la muerte de Daniel hubo un público que no quiso volver a vernos. Otros al final lo hicieron y la pasaron bárbaro. El recuerdo de Daniel siempre está presente.

Maronna: Transitar un duelo, algo de eso hay.

Turano: Les Luthiers es una cosa única en sí misma. Los cinco históricos son personajes únicos, imposibles de reemplazar. Cada uno tiene su gesto, su particularidad. En mi caso, por ejemplo, me toca cantar un éxito muy recordado de Daniel, el bolero Perdónala, y lo hago a mí manera.

Mundstock: Y lo hace muy bien. Quizá haga una carrera en paralelo.

Tomás (35) escucha atento los comentarios de cada uno sus compañeros y confiesa la alegría de ser hoy un Les Luthiers: "Los admiro desde que tengo conciencia, pero también reconozco que siento una gran tristeza porque se fue Carlitos, un gran compañero. Hoy me toca estar acá, compartir escenario con ellos me genera una emoción gigante y una gran responsabilidad".

El show debe continuar. Fue el propio Daniel Rabinovich quien los instó a mirar hacia adelante ante la muerte del querido Masana: "Por Gerardo tenemos que seguir". Esa misma idea caló hondo cuando el 21 de agosto de 2015 falleció Daniel. A los dos días el grupo volvió a subir a un escenario, a pesar de que ciertos fanáticos pedían su retiro. "Esos comentarios fueron de los seguidores más ortodoxos. De hecho -señala O'Connor-, algunos fueron bastantes agresivos con sus observaciones en las redes. El aplauso final, en cada espectáculo, te da la razón de por qué seguir."

Carlos López Puccio
Carlos López Puccio. Foto: Eugenio Mazzinghi

Aclara Mundstock: "Esta formación no es antojadiza, todos fueron elegidos a través de un casting muy riguroso. Debieron pasar por varias pruebas y ganarle a gente muy talentosa. Además, hace años que ellos están con nosotros. Durante mucho tiempo fueron reemplazantes nuestros, jugaron en el banco de suplentes y estuvieron siempre listos para entrar en los momentos que necesitábamos de un reemplazo. No es que un día trajimos a un actor y lo pusimos en el escenario. También es justo que nombremos a Roberto Antier, un gran actor y director que está listo para ocupar el lugar de cualquiera de nosotros.

En YouTube, los videos de sus espectáculos tienen miles de visitas, no conocen fronteras y les abrió las puertas hacia a un nuevo público.

Mundstock: Pensar que por años nos la pasamos escondiendo el material, no lo grabábamos porque creíamos que después no lo íbamos a poder hacer, que la magia se iba a perder. YouTube nos acercó a un nuevo público.

Mayer-Wolf: Hoy nos pasa que muchos se acercan a los videos y después se animan a vernos en vivo.

Sin duda, los videos online son una ventaja, sobre todo en muchos de los lugares que quieren tenerlos en los escenarios y a los que lamentablemente no llegan. ¿Pensaron alguna vez en crear una especie de franquicia o de armar grupos satélites?

López Puccio: Se nos cruzó varias veces. Hasta pensamos en clonarnos.

Maronna: Cuando cumplimos 40 años, Lino Patalano [agente de la agrupación desde 1995] organizó un concurso del que surgió un grupo de jóvenes que hacían obras nuestras [incluyeron mujeres]. Fue muy raro ver nuestras obras hechas por otros.

Mundstock: Una vez vi en Madrid a unos actores españoles que hacían los mejores sketches de los británicos Monty Python. Eran muy buenos, sobre todo porque el director entendía el humor, los chistes. Siempre tengo la fantasía de que un grupo de actores talentosos, dirigidos por un tipo inspirado, pueda tomar nuestros libros y nuestra música y hacer con eso algo. No tiene por qué parecerse, al contrario, sospecho que debería ser diferente de lo que hacemos.

Jorge Maroma
Jorge Maroma. Foto: Eugenio Mazzinghi

Ustedes realizaron algunos shows en otros idiomas. ¿Se animarían, como hacen otros artistas, a presentarse y valerse de la técnica del subtitulado?

O'Connor. Vamos a hacer uno en japonés [bromea]. Me parece que lo que hacemos no funcionaría con subtitulado.

Mundstock: Cuando tuvimos que traducir nuestro trabajo al inglés y al portugués nos sacamos un ojo. La mitad de nuestro material es intraducible, porque son juegos de palabras y muchas son palabras inventadas.

Maronna: Los shows que hicimos en inglés y en portugués se apoyaron más en textos narrados, como el de Marcos haciendo en alemán Muerte y despedida del Dios Brotan, yo lo traducía, supuestamente en simultáneo al inglés. Fue en Nueva York. El horror de esa obra, lo que sufrí porque yo no sé inglés. Lo puedo leer más o menos, pero no sé hablarlo. Tuve que aprender lo que iba a decir como un loro. No podía tener un papel delante porque supuestamente traducía en el momento. Era nuestra primera obra en el Lincoln Center, ante cuatro mil personas. Qué nervios que tenía. Me la pasé caminando detrás del escenario de un lado para otro. Si me llegaba a olvidar una palabra. No podía decir nada, ni un sinónimo, porque no sabía ninguno.

Mundstock: Al comienzo del show que hicimos en San Pablo salía al escenario y decía en portugués: Los organizadores de este recital solicitan comprensión ante la mala comprensión de estos textos. Quien les habla no entiende una palabra de lo que está leyendo.

López Puccio: Empezó y se cortó el sonido.

Maronna: Nosotros veíamos al sonidista que hacía señas desde el fondo de la sala. Se movía como loco.

Mundstock: Ese texto creo que lo dije a los gritos, después volvió el sonido.

En todos estos años sumaron 10 millones de espectadores en más de 170 obras que presentaron en 15 países.

López Puccio: Así parece, ¿no?

Mundstock: No sé, habría que sacar bien las cuentas, porque algunos deben de estar repetidos.

López Puccio: Es cierto. Deberíamos hacer otras cuentas, recalcular.

Mundstock: Si una misma persona nos fue a ver mínimo cinco veces, estaríamos hablando de 2 millones. Lo que no es lo mismo. El promedio lo modifica todo.

O'Connor: Ahora vienen a ver nuestros shows tres generaciones juntas: abuelos, padres e hijos. Se ríen a carcajadas y seguramente no se ríen de lo mismo, porque en un chiste hay dos o tres capas.

Mundstock: Es cierto lo de las capas, pero una vez que se juntaron tres mil personas y explota la carcajada, creo que todos se ríen de lo mismo. La risa es contagiosa.

¿Podemos decir que son grandes catadores de risa y expertos en saber el momento exacto en que llega?

Mundstock: Sabemos el momento exacto en el que va explotar, lo buscamos todo el tiempo.

López Puccio: Estamos alerta al tipo de público. Hay risas buenas, más largas, intensas, cortas, más secas.

Mundstock: Grosso modo podemos decir que somos catadores de risa y sabemos en el momento preciso en el que va a ocurrir el estallido, como si esas risas las hubiéramos ensayado.

Turano: Cuando el contagio es mayor, la respuesta es mejor y se disfruta mucho más.

¿Y qué pasa con los que anticipan la risa?

O'Connor: Es muy molesto para el que no es seguidor, porque le cantan los chistes antes del remate.

Turano: También están los que detectan el cambio mínimo. Hoy tienen los sketches más frescos.

López Puccio: La memoria olvida. Me pasó con amigos muy íntimos que me preguntaron por algún que otro cuadro de las antologías. La verdad es que dudo de que mis amigos no lo hayan visto.

Maronna: Mi hermano, una vez me dijo esta pieza no la hicieron nunca. Me sorprendió, porque la habíamos hecho varias veces.

O'Connor: Esto nos da aliento para seguir haciendo antologías.

A los recientemente editados Neneco, sobre la vida de Daniel Rabinovich, y Memorias de un Luthier, de Carlos Núñez Cortés, se suma La vida privada de Les Luthiers, el libro de fotos de Jorge Maronna que este mes editó Planeta.

Crónica incompleta y discontinua, porque nació de impulsos y sin otro fin que el placer de registrar ciertas escenas curiosas, divertidas o modestamente memorables, escribió en el prólogo el luthier fotógrafo. "Fue muy lindo reencontrarse con ese material. Son fotos de mi álbum personal que fui sacando a piacere, nunca pensé que alguna vez iban a hacer publicadas. En la exposición de los 40 años hice una proyección con algunas de ellas y fue bastante festejada. Son fotos con una historia."

López Puccio: Es muy lindo el libro, nosotros lo descubrimos hace poquito. Tiene recuerdos muy queridos.

Mundstock: Vi las pruebas y me fascinó. Reconozco que hay fotos de las que ni me acordaba.

Maronna: El valor de las imágenes es la espontaneidad. Estéticamente, quizá no sean muy brillantes, pero tienen esa particularidad de contar momentos de nuestra historia en forma cronológica, desde meses antes de que fuéramos Les Luthiers. Quizá si hubiera sabido que iba a ser un libro, habría tenido cuidado con otras cuestiones. Para los fanáticos es algo muy rico y diferente. Hay un libro de fotos publicado por Gerardo Horovitz que es muy bueno y que recopila las fotos que nos tomó por más de 30 años. Sobre todo son imágenes de escenario; en cambio éstas son de backstage, más íntimas.

Martín O´Connor
Martín O´Connor. Foto: Eugenio Mazzinghi

HOMBRES CON MOÑITOS

"El esmoquin fue en parte herencia de nuestro origen coral -comenta Marcos Mundstock-, nosotros germinamos en aquella época, en la que si bien todo era maravilloso, éramos pobres. En los recitales usábamos trajes oscuros; si no tenías uno negro, mandabas a teñir lo que tenías a la tintorería. Si te acercabas y mirabas cada uno de los trajes, no encontrabas dos iguales."

Maronna: Y era con corbata, no con moñito.

Mundstock; Sí, correcto, con corbata. Cuando empezamos, heredamos eso, hasta que llegamos al esmoquin con moñito. Y nunca más cambiamos, esa fue la perfección. El esmoquin es la ausencia del vestuario, es como la malla del bailarín, el neutro. Para nosotros es un orgullo haber podido hacer de viejecita, de marinero, de piratas, de nenes, lo que te imagines, vestidos así.

López Puccio: Yo quería un tutú, pero no me dejaron.

Mundstock: Él usa tutú, pero en privado.

Turano: Con la escenografía pasa lo mismo: telón rojo y fondo negro.

Mundstock: A toda esa ausencia le agregaría la complicidad del juego. Hemos mantenido ese espíritu, el de tipos que en escena están jugando, divirtiéndose y con el avance de nuestra senectud no sólo no empeoró, sino que cada vez es más admirable.

López Puccio: Cada vez es más difícil de fingir.

O'Connor: Cuando entré al grupo lo que más me sorprendió fue ver detrás del escenario a estos tipos jugando, divirtiéndose como adolescentes. El secreto es divertirse, eso fue lo primero que me dijeron.

Foto: Eugenio Mazzinghi

Resulta imposible que las anécdotas no se cuelen en cada momento de la charla entre estos seis hombres. Así aparece el ajiaco que compartieron en Colombia con Gabriel García Márquez, en casa de Daniel Samper Pizano, biógrafo y amigo de la agrupación.

López Puccio: Gabo fue a vernos con Daniel al teatro Colón de Bogotá y le encantó. Nos invitaron a comer, no sé por qué estábamos todos apretados. Yo estaba sentado contra la pared al lado de Gabo, conociéndolo. Fue una velada inolvidable.

Maronna: Nos contó que después de publicar un artículo para Playboy pudo comprar una computadora. Lo que podía hacer con esa máquina para nosotros era cosa de marcianos.

López Puccio: A mí me gustó mucho cuando nos contó la historia de cómo mandó por correo Cien años de Soledad a la editorial Sudamericana. Lo hizo en dos partes, porque no tenía plata.

Mundstock: Otra anécdota, opuesta, que parece una joda, es que Cortázar vino a vernos al Lasalle. Se metió en la última fila y después se fue. Nunca más lo vimos.

Maronna: ¿No le gustó?

Mundstock: No sabemos. Y a esta altura nunca lo sabremos.

Lejos quedaron esos casi 20 años de terapia grupal con el analista Fernando Ulloa. Sin embargo, por momentos parecen necesitar volver al diván, aunque lo niegan a viva voz. Aquellas sesiones, que abandonaron en 1992, ayudaron a reducir las discusiones estériles, a reconocer el valor de los demás y a dar rienda suelta a la creatividad. "Muy excepcionalmente hacíamos cosas creativas en grupo", destaca López Puccio.

Maronna: Nosotros -dice mirando al Luthier de cabellera abundante-, trabajamos mucho frente a frente, en silencio. Tuvimos momentos de reuniones creativas colectivas que después desaparecieron y pasó a ser un trabajo más individual. El Negro Fontanarrosa participó de algunos encuentros grupales [el rosarino fue colaborador creativo]. Una de las piezas enteras del Negro es la que Carlos Núñez Cortés termina en escena hecho un nudo [Canción para moverse].

Mundstock: Hablando del Negro, recuerdo la época en la que era soltero y él venía de Rosario y se quedaba en casa. Comíamos juntos, íbamos al cine, esas cosas. Codo a codo escribimos el Monólogo de Oblongo. Lo hicimos en una mesa. Es uno de mis orgullos personales. Después hicimos un laburo para una película, pero la historia sólo quedó en un guión.

O'Connor: Hay que hacer cine.

Mundstock: Y sí, sólo nos queda ganar el Oscar, el Nobel. El Grammy Latino ya lo tenemos.

¿Una película sobre el ya mítico Johann Sebastian Mastropiero?

O' Connor: Se convirtió en un uno de los personajes ficticios más famosos. En los espectáculos nos referirnos a él como el anteriormente mencionado, porque cada vez que lo nombramos no dejan de aplaudir, de gritar.

Con tres shows de antologías que presentan en simultáneo, ¡Chist!, Viejos Hazmerreíres y Gran Reserva, el sexteto ya imagina cómo será el nuevo espectáculo que llegará a los teatros en 2019. "Estamos revisando apuntes de obras que puedan progresar -anticipa Maronna- y pensando con nuestro luthier Hugo Domínguez algún instrumento nuevo."

Como bien detalló Fernando Ulloa en su evaluación final y Pablo Mendelevich rescató en su libro Neneco, en la madurez "los obstáculos en el camino de los Les Luthiers se han convertido en descubrimientos."

Foto: Eugenio Mazzinghi

1967

El 4 de septiembre se crea el grupo Les Luthiers. El nombre lo propone Jorge Maronna

1970

Se menciona por primera vez en un espectáculo escénico a Johann Sebastian Mastropiero

1973

Comienzan terapia grupal con Fernando Ulloa. En noviembre. muere Gerardo Masana, a los 36 años

1977

El rosarino Roberto Fontanarrosa se une al grupo como colaborador creativo

1980

Se presentan en el Lincoln Center, de Nueva York, con un espectáculo en inglés. Las críticas destacan el trabajo

1986

En agosto debutan en el Teatro Colón de Buenos Aires. En noviembre, Ernesto Acher abandona el grupo

2011

Obtienen el Grammy Latino a la excelencia musical. En 2012, les conceden la ciudadanía española

2014

Se presentan en el Colón junto a Daniel Barenboim y Martha Argerich

2015

Muere Daniel Rabinovich, uno de los luthiers más emblemáticos

El futuro

El 20 de octubre recibirán el Premio Princesa de Asturias 2017, en Oviedo, Asturias. En noviembre se presentarán en Lima, en diciembre lo harán en Mar del Plata y en enero volverán a la calle Corrientes con el espectáculo Gran Reserva. En 2019, estrenarán un nuevo show

Asistente de fotografía: Lucas Vázquez. Asistentes de producción: Tomás Brugués y Greta Bustos. Pelo y make-up : Anush Asturi. Agradecimiento :www.manifestoweb.com

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