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De los lectores: cartas & mails

Lentitud judicial; Amenazas de bomba; Agroquímicos; Llamado a dialogar; Facturas de AySA; Teléfono mudo II

Miércoles 11 de octubre de 2017

Lentitud judicial

Cuando nos enteramos de que hay causas en la justicia federal que llevan cuatro, seis o diez años sin que se llegue a un resultado, o cuando vemos que los hechos de corrupción sólo se conocen por las investigaciones del periodismo o de algunas políticas honestas (Lilita o Margarita), me pregunto dónde estarían esos funcionarios si en vez de trabajar para el Estado lo hicieran en una empresa privada. No aguantarían una sola auditoría y su destino sería la calle.

Ernesto H. Perasso

DNI 7.731.904

Amenazas de bomba

El lunes de la semana pasada estaba volviendo de la facultad en colectivo y tuve que bajar antes porque las calles estaban cortadas por una amenaza de bomba en una escuela. El miércoles y el viernes, lo mismo: la calle era un descontrol de autos, bocinazos y quejas, mientras los alumnos, frente a la escuela, esperaban a que los padres los pasaran a buscar y las maestras mostraban caras de molestia y de cansancio. En estos casos lo que debe hacerse es llamar a la policía, evacuar el edificio y alejarse a un lugar seguro. Quedarse esperando frente a la escuela ¿tiene sentido? No, pero últimamente nada tiene sentido, teniendo en cuenta que más de dos mil amenazas fueron realizadas en un mes. Sí, dos mil. Esta situación afecta a los alumnos, que pierden clases (y con ellas, conocimientos), a los maestros (que no pueden realizar su trabajo de forma continua con tantas interrupciones) y a los padres, que no sólo tienen que salir a buscar a sus hijos, sino que pueden terminar presos porque probablemente su hijo decidió realizar una "bromita". Las amenazas no sólo perjudican en el presente, sino que tendrán consecuencias en el futuro.

Esta semana, todo igual. Nuevamente me tuve que bajar antes del colectivo.

Maite Agüero

DNI 40.475.883

Agroquímicos

El editorial sobre los agroquímicos señala al final: "Lo peor de todo sería que una nueva mistificación prosperara sin contención alguna de los criterios lógicos, la certeza científica?". No se trata de una posibilidad. Es una realidad, y en la Argentina hemos tenido la suerte de que ha llegado bastante atrasada. En Europa son una verdadera "plaga" y en Brasil tienen sus primeros pasos en la década del 80 del siglo pasado. Su impulsor, con gran bombo en todo el mundo, fue José Lutzenberger, quien acuño el término "agrotóxicos", repetido cotidianamente en C5N, término que tiene tanto sentido como llamar a los antibióticos antropotóxicos. Pero esta "moda" tiene raíces profundas. Es otra máscara de la izquierda y sus idiotas útiles. Tienen perfectamente claro que atacar los agroquímicos podría ser un excelente medio para herir el único sistema que permite librar una batalla exitosa contra el hambre. Las normas están para contener a esta secta antes de que los daños sean irreparables. El problema es que burocracias incompetentes, y posiblemente corruptas, no las aplican.

Juan C. Iglesias Pérez

DNI 4.586.568

Llamado a dialogar

Durante el viaje de egresados a Porto Seguro, Brasil, estudiantes del colegio Champagnat agredieron a un grupo de alumnos de la escuela técnica ORT y el colegio Tarbut. Los provocaban para "ir terminando con los judíos que quedan", según una de las víctimas, que debió ser atendida.

Transcurría 1939 y mi padre, Wonzel, de seis años, jugaba con otros niños en una canchita en Fráncfort cuando fueron interrumpidos por la arenga de adolescentes al grito de "dejen la pelota y sígannos... a la vuelta se pasea un judío". Mi padre se armó de coraje y se sumó a los muchachotes a la "caza de un judío". Lo alcanzaron. Era un anciano con una cuidada barba que, marcado en su jacket con la estrella judía amarilla, paseaba su perro salchicha. Los muchachos lo rodearon, insultándolo con cánticos y risotadas indignas. El anciano mantenía la cabeza en alto y sólo la bajaba para proteger a su perrito de alguna patada. Fue cuando los ojos de Wonzel se cruzaron con los del anciano. "¡Déjenlo en paz! Es sólo un hombre paseando", les gritó desesperado. Para sorpresa de mi abuela, mi padre llegó a casa más temprano y sin aliento, para refugiarse en la cocina, escapando de la persecución de los bravucones. "Otra rencilla futbolera", pensó. Pero mayor fue su sorpresa cuando lo vio subir al altillo y abrazar con fuerza a su enfermo abuelo Otto. Mi padre emigró a la Argentina poco antes de finalizar la Segunda Guerra Mundial.

A los protagonistas del episodio en Brasil -organizadores (que no intercedieron), alumnos de los tres colegios, padres, autoridades- los convoco al Honorable Congreso de la Nación: lo considero el mejor ámbito para la enseñanza, el diálogo y el perdón.

Cornelia Schmidt Liermann

Diputada nacional, presidenta de la Comisión de Relaciones Exteriores y Culto del HCDN

Facturas de AySA

Con mi marido e hijo, vivía en el inmueble de la avenida Córdoba 971, segundo piso. Cuando falleció mi esposo tuvimos que mudarnos. La pensión tardó once años en salir. Ese piso está en venta desde hace más de dos años. Se retiró el medidor de gas, Edesur envía facturas sin consumo y sin cargo, pero las facturas de AySA son muy altas, porque lo catalogan como no residencial, a pesar de que fueron dos veces inspectores y constataron que estaba desocupado y en venta. Lo mismo siguieron enviando las altas tarifas. Los muchos y penosos trámites ante el Ente Regulador, la Defensoría del Pueblo y la Dirección de Derecho del Consumidor (ambas con mediación) fueron en vano. El Ente Regulador no corrigió su equivocado e injusto error. Con una jubilación mínima y un hijo con certificado de discapacidad a mi cargo, que no tiene pensión, reclamo con urgencia que se controlen los organismos y empresas de servicios públicos, con una Justicia que esté presente para resguardar los derechos del ciudadano.

María Lucía Sirvén de Pasman

DNI 4.455.662

Teléfono mudo II

Pasé un largo período con el teléfono mudo. Publiqué una carta en la nacion y al día siguiente vinieron de Telecom para arreglarlo. Ahora está mudo de nuevo y Telecom no viene a repararlo. Mi número es el 4737-1491.

Juan Luis Gallardo

jlgallardo34@gmail.com

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