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El callejón sin salida de Puigdemont

Miércoles 11 de octubre de 2017 • 09:18
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BARCELONA.- Con las atribuciones formales que le da su alta magistratura, el presidente Mariano Rajoy revistió de solemnidad lo que millones de españoles, catalanes incluidos, le ruegan desde anoche a Carles Puigdemont: ¡explíquese, hombre!

¿Declaró la independencia de Cataluña o no?, ¿en qué dimensión quedó atrapado su gobierno?, ¿en la proclamación de la república que el president hizo en su discurso parlamentario, en su inmediata suspensión o en la postrera firma del documento fundacional de un Estado?

"Rajoy revistió de solemnidad lo que millones de españoles, catalanes incluidos, le ruegan desde anoche a Carles Puigdemont: ¡explíquese, hombre!"

El ejercicio de escapismo oral con el que Puigdemont sorprendió al mundo apuntaba a comprar tiempo. Quiso prolongar la ilusión de aquellos a los que prometió un paraíso feliz, pero sortear las consecuencias penales que se derivaban de una rebelión hecha y derecha. El líder catalán demostró un aprecio por su libertad superior al que muchos sospechaban.

El último recurso de los separatistas fue meter a Cataluña en un limbo y apostar a una reacción desmedida del gobierno español que resucite la épica sacrificada en el sermón alambicado de Puigdemont.

Querían convertir a España en Yugoslavia a fuerza de astucia.

Una definición de Puigdemont

Rajoy resistió las presiones que lo empujaban a aplicar medidas extremas contra la Generalitat, como sería la activación inmediata del artículo 155 de la Constitución para intervenir parcialmente el autogobierno catalán. Leal a su estilo, se movió lo menos posible. Se limitó a "requerir formalmente" a Puigdemont "que confirme si ha declarado la independencia". Le tendió un puente para la rendición.

Al líder catalán le toca salir de la ambigüedad. Responder que no pone a su gobierno al borde de la caída. Sus aliados anarquistas de la CUP, fundamentales para mantener la mayoría absoluta en el Parlamento regional, romperán relaciones si Puigdemont asume que sigue dentro de la legalidad española. Las elecciones anticipadas serían un imperativo de la realidad.

Si, en cambio, confirma que sí declaró unilateralmente la independencia, se desatará la respuesta fulminante del gobierno y de los jueces.

Sería una apuesta de una temeridad inquietante. Significaría enfrentar a un Estado desde una debilidad pasmosa: si algo quedó claro en esta semana de tensiones es que el plan de ruptura alarma al poder económico, cuenta con el rechazo de Europa y ni siquiera lo quiere una mayoría clara de la población catalana.

La pelota está en el terreno de Puigdemont. Le toca aclararse. Explicar qué significado les da a palabras como república, declarar, suspender, referéndum, Constitución, ley. De tanto independizarse se independizó también del diccionario.

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