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La receta de la sopa instantánea que deberías conocer antes de prepararte una

Los alimentos vienen con letra chica y nosotros nos ponemos los anteojos para saber qué es eso que entra en nuestro cuerpo cuando abrimos la boca

Miércoles 15 de noviembre de 2017 • 00:14
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LA NACION
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Las sopas deshidratadas bajo la lupa
Las sopas deshidratadas bajo la lupa. Foto: Brando

UN POCO DE HISTORIA

La sopa es una de las primeras sofisticaciones culinarias de la Humanidad. Cuando el Homo erectus descubrió el fuego, lo primero que hizo fue asar los alimentos y luego cocinarlos en un agujero en la tierra, previamente calentado. Dos mil años después descubrió la alfarería, así que pudo hervirlos. Quién sabe cuánto tiempo pasó antes de que se avivara de tomar el caldito.

SOPA SIN AGUA

La deshidratación es una buena técnica para la conservación de alimentos y para la preparación de platos de dieta cruda. Pero la sopa instantánea no es simplemente una sopa deshidratada: es un verdadero cóctel de aditivos de peligrosidad inusual reconocidos en la etiqueta. Lo que ninguna marca consigna (vaya curiosidad) es el porcentaje de verdura deshidratada.

ALTERNATIVAS

Una fácil: Poné a remojar una taza de garbanzos durante al menos seis horas. Después metelos en una olla junto con tres zanahorias grandes, una batata y una cebolla, todo troceado a gusto. Cubrí todo con agua y hervilo suave durante una hora o hasta que los garbanzos estén blanditos. Procesalo o licualo y condimentá a gusto con sal, pimienta y jengibre.

Una más fácil: Comprá la bandejita de verduras cortadas en la verdulería. Ponelas en una ollita y tapalas con agua. Cuando rompa el hervor, agregale sal a gusto y dos cucharadas de avena arrollada. Dejá que hierva dos o tres minutos. Y listo. Podés procesarla para que quede cremosa y sofisticarla agregándole cebolla frita, curry, un chorro de leche de coco o crema de leche.

El peligro blanco

Un estudio de 2009 del Jonsson Comprehensive Cancer Center de Estados Unidos demostró que las nanopartículas del dióxido de titanio (E171) causan daño genético sistémico en ratones y se acumulan en diversos órganos porque el cuerpo no sabe eliminarlas. Mientras se chequea el impacto en seres humanos, colorea todas las sopas blancas.

Puede fallar

Las sopas que se proponen como light usan cloruro de potasio E508I como gelificante, pese a los informes que advierten que en dosis altas puede provocar úlceras intestinales, vómitos, diarrea, debilidad, conmoción y hemorragias. En dosis bajas, "solo" problemas digestivos.

Maldito glutamato I

En todas las sopas instantáneas disponibles aparece el glutamato monosódico, un componente muy cuestionado por la ciencia, ya que ataca el sistema nervioso central. Pero claro, es muy defendido por la industria: se trata de un potenciador de sabor que enmascara las deficiencias de calidad de un producto ultraprocesado.

Maldito glutamato II

Combinado en casi todos los casos con el inosinato disódico o E631, estos aditivos alteran el mecanismo de regulación del apetito. Por eso, no podés parar de comer las cosas que los contienen.

Duelo de titanes

Es un mercado en el que no hay lugar para las pymes. Cuatro marcas configuran la totalidad de la oferta de sopas: Knorr de Unilever, Maggi de Nestlé, Alicante de La Virginia y Lucchetti de Molinos Río de la Plata.

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