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Viaje grupal e individual por el paisaje urbano

Jueves 12 de octubre de 2017
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LA NACION
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Remote Buenos Aires

Autoría y dirección: Stefan Kaegi/ compañía: Rimini Protokoll/ dirección e investigación en buenos aires: Aljoscha Begrich/ concepto sonoro: Nikolas Neecke/ diseño de sonido: Nikolas Neecke y Ekaterina Reshetnikova/ dramaturgia: Juliane Männel, Aljoscha Begrich/ duración: 120 minutos/ funciones: hasta fin del festival/ Nuestra opinión: muy buena

Un recorrido muy bien guionado y diseñado
Un recorrido muy bien guionado y diseñado. Foto: LA NACION / Walter Sangroni

Una voz impersonal, como la de los GPS, guía la performance Remote Buenos Aires, un recorrido urbano por calles y rincones de la ciudad que, seguramente, muchos jamás pisamos. Creada por Stefan Kaegi, la propuesta, estrenada en la ciudad en el marco del FIBA, es una experiencia grupal entre desconocidos que se lleva adelante de manera individual. El punto de partida es el Cementerio de la Recoleta ("un lugar al que seguro traés a tus amigos extranjeros, pero que nunca visitas solo"), donde cada participante recibe un auricular a cambio de su identificación personal. Ya adentro, entre tumbas pomposas y turistas con cámaras y celulares que registran lápidas y monumentos, la voz indica que formemos un círculo alrededor de un Cristo verdoso por las inclemencias del tiempo. Enseguida llega la primera consigna: buscar una tumba que nos atraiga por algún motivo y detenernos ahí a pensar. "¿Cómo imaginás tu tumba? ¿Será lujosa como éstas o será apenas una lápida con tu nombre?" Y así, entre indicaciones para seguir el recorrido y reflexiones sobre la vida y la muerte, el cuerpo y la mente, la arquitectura de la ciudad y el caos de las calles, continúa la performance. A lo largo de dos horas, el extraño grupo con auriculares recorre pasajes y avenidas, sube y baja escaleras, atraviesa un hospital, una iglesia y un shopping, viaja en subte llamando la atención de los pasajeros, se manifiesta y baila frente al Obelisco y respira buenos aires desde una terraza de un edificio céntrico. Un viaje de ida, perfectamente guionado y diseñado, que invita a ser protagonista y espectador al mismo tiempo. Imperdible. Eso sí: es necesario asistir con calzado supercómodo y ganas de caminar mucho.

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