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Dos caras en la lucha contra el cáncer

A pesar de que el tabaquismo sigue siendo una de las principales causas de muerte, nuestro Congreso no ratificó aún el Convenio de la OMS para su control

Jueves 12 de octubre de 2017
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Ya en el 3000 a.C. el Papiro de Edwin Smith en Egipto identificaba ocho tipos de tumores para los que no había tratamiento. Entonces, el cáncer era infrecuente: con un promedio de vida de 30-40 años, las poblaciones eran mayormente diezmadas por pestes, hambrunas o infecciones. Hoy, con una expectativa de vida de entre 70 y 80 años, las infecciones se controlan y las vacunas previenen enfermedades, pero el cáncer creció hasta llegar a ser la segunda causa de muerte por el tabaquismo, el estrés de las grandes urbes, la mala alimentación y el sedentarismo.

A comienzos del siglo XX se crearon las primeras instituciones de lucha contra el cáncer, cuando la sobrevida para los pacientes alcanzaba el 5%. El trabajo realizado elevó la sobrevida al 20% para 1950 y al 50% en los años 70 con países como los Estados Unidos y España, con el 65%.

En 1997, la Organización Mundial de la Salud (OMS) anunciaba que, por primera vez en la historia, habían disminuido las muertes por cáncer. Efectivamente, entre 1990 y 1995 el índice de mortalidad en los Estados Unidos bajó un 3%, el primer descenso continuo desde 1930 y la primera vez que abarcaba un período de cinco años. El Instituto Nacional del Cáncer de la Argentina acaba de informar que desde 2000 la mortalidad en nuestro país también descendió, aunque el porcentaje es menor que en las naciones avanzadas.

Es importante distinguir entre mortalidad y morbilidad ligadas al cáncer, pues esta última refiere a la cantidad de personas que se enferman, y aquí las estadísticas preocupan. En el mundo hay 14 millones de nuevos casos anuales y, según la OMS, este número aumentará un 70% en los próximos 20 años. Mientras la ciencia y las nuevas terapéuticas disminuyen la mortalidad, la falta de prevención y detección precoz incrementa la morbilidad, esto es, el número de pacientes. Por ello, la Unión Internacional contra el Cáncer (UICC), con sede en Suiza, que agrupa a mil organizaciones de la sociedad civil, decidió en 2011 pedir enfáticamente a los jefes de Estado congregados en las Naciones Unidas que instrumenten políticas para disminuir la morbilidad. Esas organizaciones reunieron más de 500.000 firmas de todo el mundo para acompañar el petitorio, tras lo cual la OMS desarrolló un plan para cumplir con ese objetivo, entre 2013 y 2020. La Argentina, por una acción ideada e implementada desde la Fundación Sales, institución local que apoya la investigación en la lucha contra el cáncer y miembro de la UICC, logró sumar la mayor cantidad de firmas.

Un creativo y certero mensaje
Un creativo y certero mensaje.

Un reciente estudio de The Economist realizado en 12 países latinoamericanos muestra al nuestro muy atrás en la prevención y el control del cáncer: ocupamos el 9º lugar, seguidos por Paraguay y Bolivia. Uruguay está primero; segundo, Costa Rica. Entre nosotros, la morbilidad aumenta de manera por demás preocupante.

Un estudio del Instituto de Efectividad Clínica y Sanitaria indica que en la Argentina el tabaquismo causa el 13,2% de todas las muertes en mayores de 35 años: 43.000 por año que podrían evitarse. El correspondiente gasto anual de salud es de $ 33.000 millones. El precio local de los cigarrillos y el impuesto al tabaco son por demás bajos, a tal punto que los $ 22.000 millones anuales que la venta genera como recaudación fiscal no cubren el costo de atención de los pacientes que enferman por fumar. El estudio estima que si se aumentara el impuesto se reducirían los fumadores y, por ende, el correspondiente gasto en salud. No sólo eso, sino que en diez años se generarían recursos adicionales por $ 85.000 millones. Si bien la adicción al cigarrillo se ha visto reducida en los últimos años gracias a los esfuerzos realizados, aún fuma el 29,9% de los hombres y el 20,9% de las mujeres. Además, como ellas fuman cada vez más, se calcula que en 10 años el cáncer de pulmón femenino crecerá un 25%.

Las cifras apabullan. Hablamos de vidas. Más de ocho millones de personas mueren de cáncer por año en el mundo; el 22%, por el tabaco. Fumar activa o pasivamente es la causa número uno de muertes que pueden prevenirse, con más de 1000 millones de fumadores. Cada seis segundos muere una persona por fumar. Por ello, 140 países ratificaron el Convenio Marco de la OMS para el Control del Tabaco. La tendencia mundial es clara en este sentido y va de la mano de la prevención y el control del gasto en salud. Aunque cueste creerlo, nuestro país no ratificó ese convenio, pues los legisladores consideraron que esto perjudicaría la actividad tabacalera. Sin embargo, el Banco Mundial indicó en 1999: "Eliminando el tabaquismo no sólo no habrá pérdidas económicas, sino que muchos tendrán ganancias".

Uruguay así lo demostró. Como comentamos recientemente desde estas columnas, el presidente Tabaré Vázquez aplicó un alto impuesto al tabaco que redujo la cantidad de fumadores y el gasto en salud, incrementando el ingreso fiscal de 84 a 318 millones de dólares por año. Vázquez confiesa que varias veces se preguntó si su lucha contra el tabaco no era excesiva, pero que entonces pensaba en los graves enfermos que trató como médico oncólogo y en "el drama que constituye enfermarse y morir por esta causa".

Por la misma senda, la Fundación Sales acaba de lanzar una nueva campaña de firmas (www.cancerconciencia.org.ar) para que los ciudadanos exijamos que el gobierno asuma un mayor compromiso con la salud pública e implemente, sin demora, políticas contra el tabaquismo como lo hizo Uruguay. Cuando los resultados demuestran que el trabajo de miles de investigadores se desdibuja ante normas que no acompañan debidamente la prevención, cabe preguntarse qué papel le asignamos realmente a la salud.

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