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¿Para qué sirve la filosofía?

[VIDEO] Cuál es el propósito de la "madre de todas las ciencias" y cuál es el sentido de su reflexión

Tomás Balmaceda

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PARA LA NACION
Viernes 13 de octubre de 2017 • 00:50

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Se la ha llamado "la madre de todas las ciencias" y para muchos su sola mención inspira una reverencia o una actitud de respeto: sin embargo, muchas veces se nos cruzó por la cabeza la pregunta: ¿para qué sirve la filosofía? No es nada nuevo: casi desde el momento mismo de su nacimiento, se ha cuestionado el fin de la filosofía: ¿cuál es su propósito? ¿por qué debemos practicarla? ¿realmente es importante?

Algunos dirán, posiblemente con razón, que está mal planteada la pregunta: tal vez no haya que pensar que la filosofía deba servir para algo. El alemán Theodor Adorno reivindicaba la inutilidad de la filosofía, como una cachetada a la obsesión que tenemos por realizar actividades que necesiten justificar su existencia en base al valor de su aplicación.

Sin embargo, si creemos que no es inútil, deberíamos tener una respuesta para el fin de filosofía. Esto está íntimamente ligado a otro problema: su definición misma: ¿a qué se dedica la filosofía? Lo más seguro es afirmar que filosofar es una manera de reflexionar, de preguntar, poner en duda... básicamente una manera de pensar. Y es claro que es muy diferente a otras otras formas de pensar, como el pensamiento de un ingeniero, de un político o de un bailarín.

En ese sentido, una gran parte de la filosofía intenta dar cuenta del ser de las cosas para fundamentar su sentido. Pero también están los filósofos que acompañan a las ciencias en su desarrollo y advierten sobre sus peligros; los que intentan intervenir sobre la sociedad con sus reflexiones sobre economía, política o tecnología y los que quieren provocar, sacar a las personas de los límites cómodos de pensar tal como hacen todos los demás. ¿Cómo puede ser que personajes tan diversos sean todos filósofos? ¿Qué es lo que tienen en común?

Tomemos otro camino: pensemos qué problemas son los que consideramos filosóficos. La libertad, el lenguaje, la existencia de dios, el sentido del mundo, qué cosas puedo conocer y cuáles no: la filosofía gira alrededor de problemas que tienen miles de años y que no parecen tener solución. Sin embargo, el interés por la filosofía no ha desaparecido nunca.

Tal vez esta disciplina que se cuestiona todo y nunca está satisfecha esté motivada por la propia naturaleza humana: ¿y si todos nacemos filósofos? Tal vez esté en nuestra misma esencia que nos fascinen cuestiones profundas pero de improbable resolución. Dejar de hacernos estas preguntas sería dejar de lado una de las características que nos vuelven quienes somos.

La pregunta por el fin de la filosofía es, entonces, en sí misma filosófica en este sentido: no hay una única respuesta. Quizá ni siquiera haya una respuesta y toda la aventura sea, simplemente, recorrer el camino que nos propone esa pregunta y todo lo que surge a medida que intentamos responderla

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