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Narváez: el tiempo inquieta más que Potapov

Osvaldo Príncipi

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PARA LA NACION
Viernes 13 de octubre de 2017

El chubutense Omar Narváez dilucidará mañana, a todo o nada, algo más que un combate eliminatorio frente al ruso Nikolai Potapov. Fortalecerá, además, una atractiva misión que eleva en estos momentos la relación del boxeo porteño con sus estadios más populares con el fin de recobrar parte de la pasión perdida. Y el gimnasio de Obras Sanitarias, casi exclusivo del básquetbol y del rock, será su receptor.

Mientras el "viejo coliseo" de la Federación Argentina de Box (FAB) cobija semanalmente reuniones amateurs con un público especifico, el moderno gimnasio "Roberto Pando", de San Lorenzo, dio vida hace una semana al espectacular KO de Miguel Barrionuevo sobre Adrián Verón. El entorno fue exitoso.

A todo esto se agrega la "reaparición" del estadio de Obras, inaugurado en 1978, que tuvo su primer tuteo con el boxeo en 1979, cuando la promotora "Primera Fila", liderada por Carlos Monzón y Amílcar Brusa presentó un cuarteto de esperanzas santafecinas ante rivales extranjeros: Jacinto Fernández, Norberto Cabrera, Carlos del Valle Herrera y Juan Antonio Merlo.

Aquel bautismo del boxeo disidente del Luna Park fue negativo. Las pérdidas les ganaron a los ingresos. Algo parecido ocurrió en 1993, cuando dos representados por Don King, los norteamericanos John David Jackson y Reggie Johnnson, dirimieron el mundial de los medianos. Jackson ganó por puntos y el plan de su futura pelea con Jorge "Locomotora" Castro -quien también combatió esa noche- se puso en marcha.

¿Que particularidad tiene éste Narváez (42 años) para rever tal situación? El chubutense fue el último púgil que sedujo a Buenos Aires. Fue un campeón que jamás decepcionó en sus 9 combates mundialistas en el Luna Park, con un promedio de asistencia de 7000 espectadores. Su boxeo técnico y exquisito es ideal para "paladares negros", característica del espectador de Buenos Aires.

Esta vez, Narváez está rodeado por acertijos y dudas. Su edad, su inactividad de 16 meses y su peso elevado para su talla (53,500 kg.); vale recordar que su bicampeonato mundial se gestó en límites de 50,800 kg. (peso mosca) y 52,100 kg. (supermosca). Todo eso desemboca en diversos interrogantes. ¿Cómo será su ritmo? ¿Qué resto atlético conservará tras estar fuera del primer nivel desde que Naoya Inoue lo noqueó hace 34 meses? Las tres peleas posteriores de escasa jerarquía potencian los interrogantes. Las dudas les ganan a las certezas. Años atrás, cuando severas lesiones en sus manos, ponían en riesgo su continuidad, también estuvo acosado por estos condicionantes y los superó a su manera: con talento e inteligencia.

El match eliminatorio al título gallo (OMB) -televisará TyC Sports desde las 23 horas-, que ostenta el sudafricano Zolani Tete, tendrá un obstáculo a superar: el ruso Potapov, 15 años menor y radicado en Nueva York. Sin una gran historia, invicto con 17 éxitos (8 por KO) y un empate meritorio con el puertorriqueño Antonio Nieves.

Narvaez es el símbolo del boxeo nacional de las dos últimas décadas. Y así lo reconocieron los púgiles más importantes de ese período: Sergio " Maravilla" Martinez, Marcos Maidana y Lucas Matthysse. Ellos le otorgaron la capitanía pugilística. Por sus 31 combates mundialistas y por su imagen indiscutida. Todo esto deberá aflorar mañana. Combatirá contra todos los avatares que arrastra el paso del tiempo, un rival indescifrable y traicionero que preocupa mucho más que el mismísimo Potapov.

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