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Lenovo Yoga Book: probamos la portátil convertible con su llamativo teclado Halo

El teclado Halo, que también sirve como superficie para tomar notas o realizar ilustraciones, es una de las características más llamativas de la Lenovo Yoga Book
El teclado Halo, que también sirve como superficie para tomar notas o realizar ilustraciones, es una de las características más llamativas de la Lenovo Yoga Book
Cambia las teclas clásicas por un panel sensible al tacto que ofrece teclas virtuales retroiluminadas y permite tomar notas manuscritas o dibujar
Guillermo Tomoyose
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17 de octubre de 2017  • 00:28

Con un diseño estilizado, sólido y liviano, la Lenovo Yoga Book no pasa inadvertida en el mundo de las computadoras convertibles desde su debut en la IFA de 2016. Este es un formato también conocido como 2 en 1, que integra en un equipo las ventajas de una PC en las tareas productivas, como producir y editar texto, planillas de cálculo y otros documentos ofimáticos, junto a la movilidad propia de las tabletas.

Lo llamativo de la convertible Lenovo Yoga Book está en incorporar el panel donde se ubica el teclado, pero mediante un sistema diferente gracias a la tecnología Halo, donde las teclas son virtuales en una superficie que se puede transformar en un panel táctil para tomar notas manuscritas o realizar ilustraciones. A su vez, el equipo está disponible con Windows 10 Pro, la opción que la compañía eligió para el mercado argentino y que evaluamos en esta reseña, aunque también cuenta con una variante con Android. El hardware es idéntico.

Una PC portátil con mejor del mundo de las tabletas

La Yoga Book, con el panel del teclado Halo en stand by junto al lápiz stylus
La Yoga Book, con el panel del teclado Halo en stand by junto al lápiz stylus

Las especificaciones técnicas de la Lenovo Yoga Book la ubican más cerca de una tableta, con un almacenamiento de 64 GB, de los cuales 20 GB están en uso por el sistema operativo Windows 10 Pro. Tiene un procesador Intel Z8550 de cuatro núcleos a 2,4 GHz, 4 GB de RAM y una batería de 8500 mAh. La cámara frontal es de 2 MP, tiene GPS y GLONASS y la pantalla IPS de 10,1 pulgadas tiene una resolución de 1920 por 1200 pixeles.

Respecto a la conectividad, tiene un puerto micro USB para la carga de la batería, un puerto HDMI, lectora de tarjetas microSD y un conector de audio.

Es una configuración que, vista como una tableta, cumple muy bien con las exigencias del segmento. Sin embargo, la pretensión de la Lenovo Yoga Book está en jugar en el mundo de las convertibles, y eso hace que los usuarios la evalúen como una PC ante la presencia combinada de Windows 10 Pro y el panel que funciona con el teclado Halo.

Como toda convertible, la Yoga Book puede plegarse para transformarse en una tableta
Como toda convertible, la Yoga Book puede plegarse para transformarse en una tableta

Vista como una computadora personal, la Lenovo Yoga Book es más modesta si se apunta a compararla con otras notebooks más potentes y generosas con las unidades de almacenamiento y la memoria RAM. Sin embargo, es un equipo que cumple sin problemas con las tareas productivas que demandan la edición de un documento ofimático, navegar en la Web y utilizar las redes sociales.

Bajo esta mirada, la Yoga Book corre con la ventaja de tener un diseño sólido y estilizado, de 9,6 milímetros de grosor cuando está cerrada. A su vez, es fácil de transportar por los 690 gramos de peso, una característica que la ubica como la convertible más liviana del mercado, según su fabricante.

En detalle, el sistema de bisagras característico de Lenovo, presente en la Yoga Book
En detalle, el sistema de bisagras característico de Lenovo, presente en la Yoga Book

Por ende, toma lo mejor de los dos mundos con una configuración equilibrada acorde a los objetivos que se planteó Lenovo con este equipo, enfocado en la movilidad de una tableta con la posibilidad de realizar tareas productivas propias de una computadora personal.

Para lograr este cometido, Lenovo desarrolló una tecnología que busca reemplazar al teclado en una pieza de idéntico tamaño a la pantalla, con ambos paneles unidos con el sólido sistema de bisagras que la firma china ya implementó en otros modelos de notebooks.

Un teclado atractivo y perfectible

El teclado Halo fue una de las características que acaparó toda la atención del público durante el lanzamiento mundial de la Yoga Book. Para algunos memoriosos, hubo una referencia inevitable a Courier, un prototipo de Microsoft que nunca vio la luz y que utilizaba un doble panel que combinaba una tableta con una computadora portátil.

En esta ocasión, la tecnología Halo de Lenovo integra la experiencia de uso de un teclado virtual en un panel retroiluminado que responde con pequeñas vibraciones para emular la sensación de utilizar un teclado real.

La experiencia de uso es novedosa, con una muy buena respuesta durante el tipeo de texto y similar a la modalidad habitual de ingreso de texto desde un teclado virtual en una pantalla táctil. La diferencia aquí está en el despliegue de un panel exclusivo que permite aprovechar al máximo la pantalla táctil de 10,1 pulgadas.

Con un botón, el teclado Halo se transforma en una superficie apta para tomar notas manuscritas sobre un bloc de hojas o sobre el panel mate mismo mediante el lápiz stylus.

En las pruebas realizadas se pudo comprobar que el teclado Halo se queda a mitad de camino en su intento por emular a sus pares físicos. Cuando se utiliza la convertible en modo de PC portátil, el tipeo sobre el teclado Halo suele empujar al equipo, que no encuentra resistencia al carecer de los topes de goma que se ubican por debajo del teclado para fijar la posición del equipo.

El teclado Halo está preimpreso en el panel táctil, y ya venía con el distribución estadounidense de teclas
El teclado Halo está preimpreso en el panel táctil, y ya venía con el distribución estadounidense de teclas

Su superficie en acabado mate facilita la vista, pero el diseño y la distribución de la teclas ya está predeterminada de fábrica. Evaluamos un modelo con teclado estadounidense, que carece de la letra Ñ o los acentos. Siendo un teclado virtual en un panel físico, Halo debería permitir configurar la distribución según las preferencias del usuario.

A su vez, faltan notificaciones o referencias físicas sobre el estado de uso del teclado. Por ejemplo, es difícil detectar si la modalidad de letras mayúsculas está o no activada.

A medio camino entre un teclado virtual y un teclado físico, Halo no aprovecha las virtudes de cada formato. Con la promesa de ser una tercera opción superadora, esta propuesta aún tiene un camino por recorrer.

En la evaluación general, Lenovo logró desarrollar muy bien en el concepto final del equipo 2 en 1 para la Yoga Book, una convertible liviana y compacta, que será muy apreciada para aquellos usuarios que se sienten cómodos con una tableta, pero necesitan las funciones básicas de una PC equipada con Windows 10. El diseño también hace su aporte, y tal vez sea el motivo por el cual se ubica en el mercado con un precio de 12.999 pesos, bastante más alto respecto a otras propuestas similares.

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