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Drogas: revelan un alarmante aumento de los puestos de venta

Un informe del Observatorio de la Deuda Social, de la UCA, señaló el fuerte incremento en todo el país de las redes narco, que duplicaron su presencia en barrios de clase alta

Domingo 15 de octubre de 2017
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LA NACION
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El crecimiento y la consolidación del mercado local de drogas fue expuesto en los últimos años como un peligro real por investigadores del fenómeno narco y desechado en su momento por la administración kirchnerista. Ahora, los datos estadísticos apoyan esa alerta lanzada desde el conocimiento de lo que ocurría en las calles: una encuesta revela que en seis años aumentó 40 por ciento la presencia de puestos de venta de estupefacientes en toda la Argentina.

No se trata sólo de los búnkeres instalados en asentamientos precarios, sino que se advierte una expansión del negocio narco a zonas de clase media y alta de todo el país.

Así surge de un informe del Observatorio de la Deuda Social, que depende de la Universidad Católica Argentina (UCA).

Ese centro de estudios analizó la información sistemáticamente recolectada desde el comienzo de esta década. La pregunta en esos sondeos apuntó a la percepción sobre la venta de droga en el barrio de la persona entrevistada. Los investigadores de la UCA tomaron en cuenta las respuestas en períodos de dos años. En 2010-2011 el 34,1% de los encuestados señaló que en la cercanía de su hogar existía un punto de venta de droga, mientras que en 2015-2016 esas respuestas positivas alcanzaron el 48,2%.

Las cifras del informe del Observatorio de la Deuda Social pueden vincularse con los resultados de la última encuesta nacional efectuada por la Sedronar. Por diferentes caminos ambos estudios llegaron a la misma conclusión. Es que la muestra oficial sobre consumo de sustancias ilícitas indicó que en 2010 había fumado marihuana el 3% de los chicos entre los 12 y 17 años, mientras que la cifra actualizada este año alcanzó a 8,4%. Con el consumo triplicado el mercado de drogas amplió, con lógica comercial, sus puntos de venta.

Foto: Archivo

"Hemos visto un sostenido crecimiento no sólo en los sectores más vulnerables de la región metropolitana. En barrios de clase media se dio una rápida expansión de este problema. Ése es un cambio observado", explicó Agustín Salvia, director de investigación del Observatorio de la Deuda Social.

Desde 2010 fue constante el aumento del conocimiento social sobre lugares de expendio de drogas en sus barrios. Año tras año más personas notaron que la situación empeoró. Pero los investigadores confían en que puede haberse llegado a un punto de inflexión, al momento en que la ascendente curva narco puede empezar a retroceder.

"Creo que se verá un amesetamiento de la tendencia en los próximos registros, incluso eso lo estamos observando en forma indirecta con los sondeos de victimización, cuyas cifras descienden con relación a otros períodos. Eso puede tener que ver con algunos cambios de políticas que se realizaron", expresó Salvia.

Más allá de las expectativas positivas, el desafío narco comenzó a tener un espacio importante en la agenda pública cuando las redes de venta de droga ya habían permeado todas las capas sociales. El estudio de la UCA dejó en claro la magnitud del problema en la ciudad de Buenos Aires.

El 97,4% de los porteños entrevistados en barrios humildes aseguró que cerca de su casa se vende drogas. Sin embargo, es interesante observar la respuesta en el nivel económico más alto, no por su volumen (28,8% aseguró ser vecino de un vendedor de estupefacientes), sino porque en esa franja social se duplicó el convencimiento de convivir cerca de una casa narco con relación a lo expuesto en 2010-2011.

Los sucesos cotidianos confirman de inmediato los resultados de ese sondeo sobre presencia narco en los barrios. En los últimos días se conocieron informaciones tanto sobre la banda que tiene el control de la venta de drogas en la villa 1-11-14 como sobre la captura de un grupo de "narco delivery" que acopiaba marihuana en un departamento en la avenida Santa Fe al 1700, en Recoleta.

"Éste es un problema que atraviesa por igual a todas las clases socieconómicas a partir de la tolerancia social que se advierte sobre el consumo, al igual que ocurre con otras sustancias. Se requiere que la sociedad limite ese proceso de consumo problemático que se da también con el alcohol", señaló Salvia.

Crecimiento explosivo

En el conurbano también se verificó una mayor visibilidad del comercio de sustancias prohibidas. La penetración narco en los asentamientos del Gran Buenos Aires fue explosiva.

Según el documento del Observatorio de la Deuda Social sólo 47,9% de los habitantes de esos enclaves con necesidades básicas insatisfechas había notado en 2010 la presencia narco en sus alrededores, mientras que en la medición del período 2015-2016 esa afirmación fue realizada por 85%.

Y más de la mitad de los barrios considerados de clase media en el conurbano comparten sus calles con los vendedores de drogas.

La llegada de las bocas de expendio de drogas a barrios de las clases sociales con mejores perspectivas económicas se repite en las aéreas metropolitanas del interior. Cuatro de cada diez consultados en barrios de clase alta ubicados en las ciudades más importantes del país señalaron la cercanía de un puesto de venta de drogas. El negocio narco amplió sus redes.

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