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En Bahía Blanca, Huracán derrotó a Olimpo, con un golazo de Bogado y otro de Coniglio

El Globo, que hacía 50 años que el Globo no le ganaba como visitante, se llevó un triunfo importante por 2-0 para aumentar su promedio

Lunes 16 de octubre de 2017 • 19:05
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Olimpo-Huracán, por la Superliga
Olimpo-Huracán, por la Superliga. Foto: Télam

Un partido para romper rachas protagonizó Huracán , que en Bahía Blanca sumó una victoria que le devuelve la sonrisa, después del sabor rancio que le dejó la eliminación de la Copa Argentina ante Vélez, en definición por penales. Un campeonato de largo aliento, como la Superliga , resulta un recorrido peligroso para algunos equipos. Aquellos con bajo promedio, sin embargo, entienden de la importancia de cada juego, porque al final de la aventura los puntos cosechados ante quienes se ofrecen como rivales directos en la pelea por mantener la categoría tienen una trascendencia mayor de la que se le dio en el momento de la acción. El éxito 2-0 del Globo estableció diferencias futbolísticas y también expuso la actualidad del plantel de Parque Patricios y el presente que desandan los bahienses.

La historia señala que Olimpo es un rival incómodo para Huracán. La estadística lo hacía visible, porque sobre 10 partidos los aurinegros habían festejado en siete y apenas soportados dos reveses, el último en el Clausura 2008; el dato más contundente, sin embargo, era que la única vez que Huracán lo había derrotado en calidad de visitante era en el campeonato Nacional de 1967. Pero las rachas no son eternas y ahí se enfocó el conjunto que dirige Gustavo Alfaro.

El entrenador, un planificador al detalle de cada encuentro, tenía un par de cuentas pendientes en el breve ciclo: el invicto de cuatro partidos -solamente cayó en el debut con Independiente- tenía como contrapartida la sequía de goles, ya que Unión y Defensa y Justicia, los últimos rivales, terminaron con el arco en cero. La fórmula que encendió esperanzas en el mercado de pases estaba fuera de registro. "La dupla Wanchope [Ábila]-Coniglio todavía no está fina y ensamblada como uno pretendiera. Falta acortar algunos movimientos y aumentar la capacidad de asistencia. Lo hablé con Fernando [Coniglio], hay que aceitar algunos movimientos, porque si no terminamos siendo puntos de referencias fijos y lo más sencillo para el defensor rival es cuando tenés, en tu campo visual, la pelota y el jugador a marcar", explicaba Alfaro.

Coniglio fue una pieza determinante en la campaña pasada de Olimpo. Su decena de goles fue un sustento para que los bahienses mantuvieran la categoría. Dos de ellos se los marcó a Huracán, en un encuentro polémico; la misma jornada en que el arquero Marcos Díaz le detuvo un penal. Alfaro insistió por su incorporación y después de varios impases el goleador firmó contrato por cuatro temporadas. En Bahía Blanca, en un espacio que le fue familiar hasta hace un puñados de meses, el cordobés, de 26 años, encontró el desahogo. Avisó apenas iniciado el partido con un remate de cabeza y dejó su sello con una definición ajustada, de zurda, después de una habilitación de Ábila. La fórmula que precisaba entendimiento, según relató el propio entrenador, enseñó sus primeras conexiones. La acción del gol no fue la única vez que se buscaron: antes de la apertura del marcador, el cordobés buscó a Wanchope, aunque estaba en posición fuera de juego; al cierre del primer tiempo, Coniglio lanzó un disparo débil que controló Gabbarini, tras una cesión de Ábila.

Incómodo en el desarrollo y mucho más en la tabla de los promedios, donde ocupa uno de los cuatro puestos de descenso, Olimpo ensayó una reacción. Pero su poder de fuego es limitado y lo reflejan las estadísticas: un punto sobre 18 en juego; un gol en seis fechas [a Independiente]. Provocó situaciones de riesgo, pero la ineficacia es alarmante, como la de Villanueva, que en el área chica remató por encima del travesaño. Y la respuesta de Huracán lo despojó de toda ilusión: Mauro Bogado, con un remate de media distancia que ingresó en el ángulo superior izquierdo, estiró la ventaja. De calibrar la mira, el Globo pudo construir una goleada, aunque el 2-0 le devolvió la sonrisa.

El gol de Coniglio

El golazo de Bogado

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