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Che Lector, el lado literario del hombre de acción

A 50 años de su muerte, la Biblioteca Nacional revela sus lecturas

Martes 17 de octubre de 2017
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LA NACION
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Una de las siete vitrinas de la muestra
Una de las siete vitrinas de la muestra. Foto: Gentileza BN

"Mis dos debilidades fundamentales: el tabaco y la lectura". La confesión de Ernesto "Che" Guevara en su diario de la guerrilla en el Congo está a la vista de quienes siguen su vida a través de las fotografías que se le tomaron en distintos momentos y en las que se lo ve fumando o leyendo. Fumaba habanos, pero ¿qué leía arriba de un árbol, en un descanso de los combates o donde sea que encontrara tiempo libre? La muestra Che Lector, que se inaugura hoy, a las 19, en la sala María Elena Walsh de la Biblioteca Nacional Mariano Moreno (BNMM) , a cincuenta años de la muerte del mítico revolucionario, responde esa pregunta. La exhibición, fruto del trabajo de un equipo de investigadores de la BNMM, exhibe cerca de medio centenar de los títulos de su patrimonio que el Che leyó. Están ordenados en siete ejes temáticos: biografías e historia, literatura, economía, filosofía, deportes, psicología y medicina. Algunos de esos títulos son Introducción general al psicoanálisis, de Sigmund Freud; Cómo se llega a ser psicólogo, de Theodor Reik; Freud y el chiste equívoco, de J. Gómez Nerea; Tratado de economía marxista (en francés), de Ernest Mandel, y Economía política de Oscar Lange.

Se incluyen algunas de aquellas fotografías en las que se aprecia la concentración con la que Guevara se abocaba a la lectura en cualquier momento y lugar. "El hecho de que me escape para leer, huyendo así de los problemas cotidianos, tendía a alejarme del contacto con los hombres, sin contar que hay ciertos aspectos de mi carácter que no hacen fácil el intimar", admitió también en su diario .

Además, hay una carta manuscrita que Guevara envió a Armando Hart Davalos, dirigente cubano del área cultural y educativa, en la que diseña un plan nacional de lectura. "Uno de los escritores que menciona en ese plan, con su pluma tan irónica, es Trotsky. Afirma que es importante leerlo porque algunos decían que no había escrito nada o que ni siquiera había existido", cuenta a la nacion Santiago Allende, uno de los investigadores responsables de la muestra.

Allende anticipa además otras piezas igualmente llamativas, como el ejemplar de la revista de rugby Tacle "en la que el Che escribía con el pseudónimo de Chancho y de la que el estudio Guevara Lynch de su padre era uno de los sponsors". También un ejemplar de la revista mexicana Alergia en la que en mayo de 1955 el Che publicó una investigación sobre la alergia cuando trabajaba en ese servicio del Hospital General de México. Entre otras cosas, "la fecha es interesante para conocer lo que hacía el Che antes de conocer a Fidel Castro y a los exiliados cubanos con los que se embarcó luego en el Granma", agrega Allende, para quien uno de los aportes más novedosos de esta muestra es su catálogo. Elaborado a partir de las fuentes usadas para las publicaciones sobre Guevara de los últimos años, el catálogo de Che Lector ofrece un muy completo listado de los libros leídos por ese médico argentino a quien Ricardo Piglia no dudó en considerar el "último lector" por ser un "hombre práctico en estado puro". Tanto Piglia como Julio Cortázar señalan una escena en la vida de Guevara en la que se hace evidente cómo la lectura puede funcionar como modelo de construcción de sentido. Se trata del momento en el que el Che es herido luego del desembarco en Cuba en 1956, y al pensar que puede morir se pregunta cuál sería la mejor forma de hacerlo. La imagen que le vino a la mente, según contó después, fue la de un personaje del cuento "Hacer fuego" de Jack London, que, sabiéndose condenado a muerte, piensa cómo terminar su vida con dignidad.ß

Para seguir leyendo

El medio siglo desde la muerte de Erneto Guevara, en Bolivia , resulta también ocasión para nuevas publicaciones sobre su inagotable figura. Es el caso de la biografía Che. Luchar por un mundo mejor, escrita por el historiador y narrador Pacho O'Donnell (Sudamericana), y una crónica sobre la captura del Che por el ejército boliviano, "Tengo a papá". Las últimas horas del Che, del escrito navarro J.J. Benítez (Planeta).

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