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Problemas en el Paseo del Bajo: venden los activos de uno de los contratistas

Se trata de Isolux Corsán, a cargo de uno de los tramos del corredor vial; la Ciudad asumió el pago de sus proveedores

Martes 17 de octubre de 2017
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el Paseo del Bajo correrá entre Alicia Moreau de Justo y el eje Huergo-Madero
el Paseo del Bajo correrá entre Alicia Moreau de Justo y el eje Huergo-Madero. Foto: Archivo

Cuando los funcionarios a cargo de la evaluación de los pliegos del tramo A de la obra del Paseo del Bajo terminaron con el informe sobre las ofertas, ya intuían que podría haber un problema a futuro. La ganadora, Corsán Corviam Construcciones SA, tenía como uno de sus socios en la UTE a una empresa con un pasado complicado. Se trata de Isolux Corsán SA, una constructora que en España afronta una causa judicial.

Ahora, la justicia española terminó de poner contra las cuerdas a Isolux. La semana pasada, el juzgado mercantil Nº 1 de Madrid habilitó el proceso de venta de activos de la empresa, que recibió ofertas hasta el 28 de septiembre pasado. A fines de mes, se sabrá qué compañías se quedarán con los contratos de la constructora.

En la práctica, la situación generó que Autopistas Urbanas SA, una empresa del gobierno porteño, se encargue de los pagos directos a los proveedores de Corsán Corviam, como si tratara de la contratista. Esa situación se encuentra contemplada en el contrato que firmó el Estado con la empresa; dicha cláusula no se encuentra en los otros dos tramos.

Ante la desconfianza que rige en el mercado con Isolux, la idea de que AUSA pueda realizar esa acción es para evitar un sobreprecio por la posibilidad de que la constructora nunca les pague a los proveedores. "AUSA asumió la administración del tramo A del Paseo del Bajo de forma directa, garantizando el avance de la obra y el cumplimiento de los plazos originalmente establecidos", explicaron fuentes oficiales consultadas por la situación.

El Paseo del Bajo es la obra más importante que encaró el jefe de gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta. Para poder concretarla se negoció un préstamo con la Corporación Andina de Fomento (CAF) por US$ 340 millones; según los planes de AUSA, estará terminada para el segundo semestre de 2019.

Se trata de un corredor vial de 7,1 kilómetros que conectará las autopistas Illia y Buenos Aires-La Plata. Se emplazará entre las arterias Alicia Moreau de Justo y el eje Huergo-Madero, con cuatro carriles exclusivos para camiones y ómnibus de larga distancia, lo que permitirá circular más rápido hasta los accesos directos al puerto y a la terminal de Retiro. Además, contará con ocho carriles para vehículos livianos, cuatro en sentido norte y cuatro en sentido sur.

Altos funcionarios porteños recuerdan que durante todo el proceso se buscó que Isolux no se quedara con ese tramo, que se tiende entre el enlace con la 25 de Mayo y la calle Carlos Calvo. Pero la UTE presentó la oferta más económica, por $ 1500 millones. El tramo B le fue adjudicado a Green-Ceosa por $ 1600 millones y el C, de unos $ 3100 millones, quedó en manos de Iecsa, la empresa que por ese entonces era de Angelo Calcaterra, primo de Macri.

Iecsa, a su vez, presentó la segunda entre las mejores ofertas por el tramo A. Como cada contrato se licitó por orden -primero el A, después el B y por último el C-, si hubiera caído Corsán Corviam Iecsa se tendría que haber hecho cargo de ese tramo y no podría haber conseguido el C.

"Sabíamos que algo así podía pasar. Básicamente nos generamos un problema sin sentido", le dijo a LA NACION una importante fuente gubernamental. Ese diagnóstico fue compartido por otras cuatro fuentes diferentes que se vieron involucradas en el proceso licitatorio.

No obstante, también admiten que Corsán Corviam había realizado una oferta mucho menor que cualquiera de sus competidores con el objetivo de generar una cartera de obras para recapitalizar la empresa. Si bien atraviesa problemas financieros, aún tiene a su favor en diferentes partes del mundo muchos créditos por obras no cobradas.

Tres escenarios

El precio de la obra y los créditos a favor fueron uno de los motivos por los cuales la CAF apoyó a Isolux para conseguir el contrato. "No se le podía negar la adjudicación por un motivo arbitrario, porque hacerlo hubiera sido ilegal", remarcaron las mismas fuentes.

Ahora, el panorama que se abre para las autoridades porteñas es esperar a ver cuál de tres escenarios se termina por concretar. El primero es que una empresa compre el contrato que tenía la Ciudad con Isolux por ese tramo. En ese caso, AUSA tendrá que aprobar la operación. "No se le va a dar la obra así porque sí, tiene que cumplir con todos los aspectos técnicos, de lo contrario cualquier persona con dinero, sin antecedentes en el rubro, puede comprar el contrato e ingresar en la obra", afirmaron.

Si esa aprobación no se consiguiera, la obra se volvería a licitar. Sin embargo, eso podría llegar generar alguna demora, algo que no quieren las autoridades porteñas. Por último, en los planes existe la posibilidad de que algunos de los otros dos contratistas, o ambos en conjunto, se hagan cargo del tramo en cuestión.

En cuanto a la posibilidad de que la obra sufra atrasos, fuentes al tanto de la operación negaron esa probabilidad y remarcaron que, desde el primer momento y sobre todo en el tramo A, se llevó adelante un "fuerte control" para evitar cualquier tipo de dilaciones.

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