Si usted es una persona con dificultades visuales, navegue el sitio desde aquí

Mujeres presas atienden un restaurante en una cárcel de Cartagena

Raul Arboleda nos cuenta en fotos y texto el trabajo de estas mujeres presas de Colombia en el primer restaurante en una cárcel de Latinoamérica

Las presas trabajan en el restaurante Interno en la cárcel de San Diego en Cartagena
Las presas trabajan en el restaurante Interno en la cárcel de San Diego en Cartagena. Foto: AFP / Raul Arboleda
Jueves 19 de octubre de 2017 • 02:08
0
La reclusa Arleth Martínez, encarcelada por extorsión, muestra una imagen de sus mellizos, en la cárcel de San Diego en Cartagena
La reclusa Arleth Martínez, encarcelada por extorsión, muestra una imagen de sus mellizos, en la cárcel de San Diego en Cartagena. Foto: AFP / Raul Arboleda
Arleth Martinez, se prepara para el trabajo en el restaurante
Arleth Martinez, se prepara para el trabajo en el restaurante. Foto: AFP / Raul Arboleda
Arleth Martinez y sus compañeras de prisión durante el trabajo en el restaurante
Arleth Martinez y sus compañeras de prisión durante el trabajo en el restaurante. Foto: AFP / Raul Arboleda
Arleth Martinez atiende a los comensales
Arleth Martinez atiende a los comensales. Foto: AFP / Raul Arboleda
Las reclusas en la cocina
Las reclusas en la cocina. Foto: AFP / Raul Arboleda
Arleth Martínez, en su celda antes del trabajo
Arleth Martínez, en su celda antes del trabajo. Foto: AFP / Raul Arboleda
El clima es de camaradería entre las internas que trabajan en el restaurante
El clima es de camaradería entre las internas que trabajan en el restaurante. Foto: AFP / Raul Arboleda
Johanna Bahamon, al centro, directora de la fundación Internal Theatre, que financia el proyecto, habla con las presas que trabajan en el restaurante
Johanna Bahamon, al centro, directora de la fundación Internal Theatre, que financia el proyecto, habla con las presas que trabajan en el restaurante. Foto: AFP / Raul Arboleda
Arleth Martinez, en la puerta del restaurante
Arleth Martinez, en la puerta del restaurante. Foto: AFP / Raul Arboleda
Las presas se preparan con cara al futuro en sociedad, trabajando en un proyecto superador
Las presas se preparan con cara al futuro en sociedad, trabajando en un proyecto superador. Foto: AFP / Raul Arboleda

Todos merecemos una " segunda oportunidad", sin duda alguna, pero este es el lema escrito en una pared a las afueras de la cárcel de mujeres San Diego, ubicada en el centro histórico de Cartagena, una de las ciudades Colombianas con más afluencia de turismo, además, por su pasado histórico encerradas por sus murallas, donde paradójicamente estas fueron construidas para defender a sus pobladores de los ataques por parte de piratas ingleses a finales del siglo XVI. Sin embargo, caminar pos sus florecidas calles y arquitectura colonial con su intenso sol es fácil pasar por desapercibido y no imaginarte encontrar un lugar tan atípico pero tan encantador con sus profundas historias como es el restaurante Interno, donde las personas que cocinan y atienden son las reclusas de San Diego, a quienes solo les basta cruzar dos puertas de seguridad y un telar para pasar de una realidad a otra. Es así, dice Arleth Martinez -presa por extorsión- la cual tiene como ceremonia besar las fotos de sus dos hijos antes de ir a trabajar y poder tener la fortaleza de dar lo mejor frente a los comensales. No todas las reclusas trabajan allí, solo las que quieren rebajar sus penas aprendiendo algún oficio, para que, cuando terminen sus condenas, puedan tener otra clase de vida en la sociedad. Algunas están allí por tráfico de drogas, rebelión y algunas hasta con penas tan largas que lo único que les queda es ocuparse para tener su mente distraída pero finalmente son seres humanos, que, sin duda alguna, han cometido errores y merecen otra segunda oportunidad.

Fotos y texto de Raul Arboleda

Edición fotográfica de Dante Cosenza

En esta nota:
Te puede interesar

Enviá tu comentario

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.
Las más leídas