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Un momento bisagra en el que ya asoman nuevos conflictos

Miércoles 18 de octubre de 2017
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DUBAI.- Tal vez Estado Islámico (EI) siga rondando un tiempo más, pero no quedan dudas de que Medio Oriente dio vuelta la página y pasó a otra cosa.

La expulsión del grupo terrorista de su último bastión importante, Raqqa, se convirtió en un momento bisagra. Pero a medida que fue perdiendo su vasto territorio y quedó reducido a unos pocos bolsones en el este de Siria y el oeste de Irak, la región se convirtió en centro de una nueva variedad de conflictos y de volubles alianzas.

Ahora el tema es quién sacará ventaja del vacío de EI.

"La caída de EI es vista como un hecho consumado. Y como las fuerzas que se le oponían ya no tienen un enemigo en común, su salida está fogoneando toda clase de nuevos conflictos", dice el legislador libanés Basem Chabb.

Por supuesto que en lo inmediato EI no podrá ser eliminado por completo de Irak y Siria , y menos aún sus filiales en el extranjero, que se extienden desde Libia hasta Filipinas. Es probable que la agrupación extremista se descargue con renovados atentados en la región y también en Occidente, para intentar demostrar que no está derrotada. En un audio difundido el mes pasado, su líder Abu Bakr al-Baghdadi promete seguir con la lucha. Pero el grupo ya no está en condiciones de redibujar el mapa del mundo musulmán.

Desde su veloz avance en 2014, el combate contra EI generó alianzas improbables, incluida una alianza de hecho entre Estados Unidos e Irán. La necesidad de enfrentar a la agrupación extremista también puso en pausa durante unos años las rivalidades inveteradas de los principales jugadores de la región.

Nada deja más en evidencia el colapso de esa unidad temporaria que el choque de esta semana entre el gobierno de Irak y los kurdos de ese país, dos fuerzas que lucharon codo a codo contra EI para liberar la otra gran ciudad ocupada por los extremistas, Mosul. Anteayer, las fuerzas de Bagdad tomaron el control de la ciudad étnicamente mixta de Kirkuk, hasta entonces en manos de los kurdos.

En la frontera con Siria también acechan enfrentamientos por el estilo. Los kurdos sirios, con apoyo de Estados Unidos, fueron la principal fuerza para desplazar a EI de Raqqa. Sin embargo, ahora es probable que ellos también sean blanco del gobierno. Y está por verse si Estados Unidos, que se declaró neutral en el conflicto de Bagdad con los kurdos iraquíes, moverá un dedo para defender a sus aliados kurdos sirios.

"El próximo conflicto en Siria será entre las fuerzas del régimen de Damasco y los kurdos sirios, las dos principales fuerzas militares que quedaron en el país", dice Marwn Kabalan, académico sirio del Centro Árabe de Investigación y Estudios Políticos. "En los próximos meses ahí se repetirá lo que ahora vemos en Kirkuk, y la gran pregunta es si en ese caso Estados Unidos intervendría en apoyo de las fuerzas kurdas."

El ocaso de EI deja expuestas otras fracturas que consumen los recursos y la atención de los países de la región. Arabia Saudita y sus aliados -Emiratos Árabes Unidos, Bahréin y Egipto- están librando una batalla contra la monarquía de Qatar en el Golfo Pérsico, un enfrentamiento que tiene desconcertado a Occidente y que para colmo le ha dado a Irán otro punto de apoyo en la región.

Turquía, aliado de Estados Unidos en la OTAN, está embarcada en una escalada verbal con Washington que tiene interrumpidos prácticamente todos los viajes entre ambos países. A eso hay que sumarle las maniobras de Rusia para ganar influencia a expensas de Estados Unidos, los intentos de Irán por comerse los despojos de EI, y lo que es peor y más importante todavía: la inexistencia, hasta el momento, de una política coherente de Estados Unidos hacia el Medio Oriente post-EI.

"En esta guerra contra el extremismo, en Irak y en la región en general, en realidad lo único que ha hecho Estados Unidos es hilvanar alianzas temporarias sin pensar en las disputas y los conflictos que todos sabíamos que se desatarían cuando la amenaza de EI disminuyera", dice Hassan Hassan, miembro del Instituto Tahir de Políticas para Medio Oriente.

El desafío crucial para Estados Unidos será contener la hostilidad entre sus aliados. La desaparición de EI como país de hecho, con territorio, población y recursos naturales, implica que ya no es tan peligroso para los principales actores de la región, lo que les permitirá enfrentarse entre ellos.

"Mientras EI tenía territorio, representaba una amenaza para la naturaleza misma de los países de la región", dice Hisham Hellyer, del Consejo Atlántico. "Cuando pasan a ser grupos como Al-Qaeda, se vuelven peligrosos por otros motivos. Pero esos grupos terroristas en general no amenazan la existencia misma de los Estados."ß

Traducción de Jaime Arrambide

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