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Advierten que la vida en las villas no mejoró en los últimos tres años

Así surge de un informe que Techo presentó ayer; cinco de diez asentamientos tienen un grado de vulnerabilidad alto al no contar con acceso a servicios básicos; para el Gobierno, las obras están en marcha

Miércoles 18 de octubre de 2017
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LA NACION
En el relevamiento se muestra que en muchas villas no ingresan las ambulancias y se inundan cada vez que llueve
En el relevamiento se muestra que en muchas villas no ingresan las ambulancias y se inundan cada vez que llueve. Foto: Archivo / Rodrigo Néspolo

Cinco de cada diez asentamientos del país tienen un grado de vulnerabilidad alto. Y la vida en estos barrios no mejoró en los últimos tres años. Así lo sostiene un informe que presentó ayer la ONG Techo.

"Los asentamientos están igual o peor que hace tres años. Y ése es el dato principal. No está habiendo una respuesta de escala al problema, porque está yendo más rápido el problema que la solución", explicó Virgilio Gregorini, director ejecutivo de la organización en la Argentina. Desde el Gobierno, en tanto, afirmaron que ya están trabajando en forma concreta en estos territorios.

El indicador, que se desprende del último Relevamiento de Asentamientos Informales, hecho por la ONG en 2016, busca visibilizar la situación real en la que viven las familias en esos espacios. Señala que, en la mayoría de ellos, no ingresan las ambulancias, se inundan cada vez que llueve y que el acceso a los servicios básicos es una dificultad diaria. Por otra parte, aunque en menor porcentaje, dos de cada diez se encuentran en condición crítica.

"En tres años, no hay cambios significativos en ninguna de las 11 variables del índice de vulnerabilidad, lo que habla de la falta de políticas públicas en escala adecuada para esta problemática. Antes ni siquiera se tenía la información de cuántos eran los asentamientos ni dónde estaban, y por suerte esa información ya está. Ahora estamos avanzando en caracterizarlos de manera sencilla y por eso pensamos en armar un índice", señaló Gregorini.

Consultados sobre el informe, voceros del Ministerio de Interior, Obras Públicas y Vivienda, en el marco del Plan Nacional de Hábitat, contestaron que ya están en ejecución intervenciones integrales en 413 áreas. "Pusimos en marcha un total de 477 intervenciones integrales beneficiando a más de 470.000 familias. Comprenden la urbanización de las 381 villas y asentamientos informales más complejos para que sean barrios, con acceso a agua potable y cloacas, calles con sus nombres y veredas iluminadas, espacios públicos, y donde cada familia sea dueña de su hogar", señalaron.

Y agregaron: "Vamos a llegar de forma directa a las 100 localidades más vulnerables de nuestro país de menos de 10.000 habitantes, ubicadas principalmente en el norte de nuestro país, en zonas fronterizas, rurales y de pueblos originarios. De esta forma vamos a dignificar e integrar a 78.265 familias. Ya terminamos 13 intervenciones que comprenden siete urbanizaciones integrales y seis mejoramientos de localidades vulnerables en todo el país".

En tanto, el subsecretario de Planificación Territorial del Ministerio del Interior, Fernando Álvarez de Celis, señaló: "Partimos del diagnóstico de Techo, pero hay política pública en acción para que sea una realidad la Pobreza Cero".

Buscando contribuir en el monitoreo de la política pública, Techo también puso el ojo en la inversión que estuvo efectivamente dirigida a estos territorios. "Hicimos cruces de las obras del gobierno actual y sólo pisan el 7% de los asentamientos, entonces no llegás más", aportó Gregorini.

Las variables del índice fueron ponderadas en conjunto con vecinos donde la organización trabaja de manera permanente y entre ellas se encuentran el acceso a servicios básicos; acceso de bomberos, ambulancia y policía; cercanía a centros de salud y educativos; alumbrado en las calles; recolección de residuos; calles asfaltadas y medios de transporte público, entre otros.

"El promedio nacional nos dice que el 53% de los asentamientos entra en la categoría de vulnerabilidad alta, lo que significa que estas familias no sólo no tienen la titularidad de los servicios, sino que casi todos ellos están emplazados cerca a un factor de riesgo, que la mayoría se inunda, y que por lo general, le faltan no sólo dos, sino los tres servicios (agua, luz, cloacas)", contó Florencia Yaccarino, directora del Revelamiento de Asentamientos de la entidad.

Fondos

Entre las provincias con mayor vulnerabilidad se encuentran Corrientes, Río Negro, Santa Fe y Neuquén. Mientras que los barrios que presentan situación crítica son Los Provincianos (Berisso, Buenos Aires); Lapacho III (Tartagal, Salta), y La Lagunita (Rosario, Santa Fe).

"Esto tiene que ser la punta del ovillo para controlar a los estados nacional, provincial y municipal. Porque hay mucha mala aplicación de fondos. Es algo que probablemente esté pasando en la ciudad. Hay algunos barrios que están de moda y se están llevando todos los recursos, pero convendría repartirlos de manera pareja entre los demás. Si no se solucionan los temas de fondo, que mucho tiene que ver con regular el mercado de suelo, se van a seguir generando asentamientos", agregó Gregorini.

El informe parte de la base de que todos los asentamientos tienen un grado de vulnerabilidad media porque a todos les falta la titularidad y el acceso a dos de los tres servicios básicos. Después le siguen las otras tres categorías: media-alta, alta y por último, la crítica. "El porcentaje de asentamientos en categoría crítica es bajo. Por lo tanto si los gobiernos quisieran empezar a trabajar en esos lugares, es un número abarcable", dijo Yaccarino.

Para Agustín Burgos, integrante de la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular (CTEP), no existe una política pública de mediano y largo plazo que busque una solución estructural. "No importa si lleva 10, 15 o 20 años, pero sí que podamos transmitir un nivel de seguridad en términos de condiciones de vida para las generaciones venideras. Este índice nos da datos tristes para nuestro país que muestra un contraste muy grande", concluyó.

Un índice que mide condiciones de vida

La vulnerabilidad territorial en los asentamientos informales se entiende como la indefensión que experimentan las comunidades, familias e individuos en sus condiciones de vida por el espacio o lugar donde viven. Se asume que el grado de vulnerabilidad depende inversamente de la capacidad en el manejo de recursos y estrategias disponibles en las comunidades para enfrentar fenómenos desestabilizadores.

En la construcción del índice de Techo se analizaron también variables e indicadores geográficos, que se relacionan con la accesibilidad e infraestructura, y tienen en cuenta algunos de los elementos y criterios considerados para un hábitat adecuado: seguridad en la tenencia, disponibilidad de servicios, materiales, instalaciones e infraestructura y ubicación. "Siempre estamos hablando de asentamientos informales y por eso esta categorización no se puede comparar con la ciudad formal. Se basa únicamente en la información que levantamos en los relevamientos y no se cruza con otras fuentes externas. Este índice habla de información sobre accesibilidad a infraestructura y no sobre la calidad de esos servicios", aporta Florencia Yaccarino, directora del revelamiento de asentamientos de Techo.

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