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LeBron James no se puso de rodillas, pero tampoco claudicó en su protesta por la violencia racial

El líder de los Cavaliers enlazó sus brazos con sus compañeros y los imitaron los jugadores de Boston Celtics, en la jornada inicial de la NBA, que prohibió hincarse ante el himno, como pasa en la NFL

Jueves 19 de octubre de 2017 • 17:55
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Agencia DPA
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LeBron usó unas zapatillas con el lema "igualdad"
LeBron usó unas zapatillas con el lema "igualdad". Foto: AFP

WASHINGTON.- Las canchas de la NBA (Liga Nacional de Básquetbol) no se convertirán en escenario de una nueva gran protesta racial en Estados Unidos. En la apertura de la temporada, ningún jugador hincó la rodilla el martes por la noche mientras sonaba el himno nacional en el Quicken Loans Arena de Cleveland.

Las miradas estaban puestas en LeBron James, la estrella de los Cleveland Cavaliers y uno de los jugadores más reivindicativos en lo social, el cual no calla sus opiniones políticas. Arrodillarse en el partido inaugural de la que está considerada como la más progresista de las cuatro grandes Ligas nacionales habría sentado la tónica para la temporada.

Pero el alero no hincó la rodilla como desde hace más de un año han venido haciendo cada vez más jugadores de la Liga de Fútbol Americano (NFL) en protesta por el racismo y la violencia policial contra los negros. Lo había advertido ya hace días: "Mi voz es más importante que mi rodilla", dijo. "No creo que tenga que ponerme sobre la rodilla para profundizar en lo que estoy diciendo".

Que el tres veces campeón de la NBA no se arrodillara no quiere decir, no obstante, que no dejara patente sobre la cancha lo que piensa. Él y el resto de los Cavs entrelazaron sus brazos de forma reivindicativa cuando sonó el himno nacional de Estados Unidos. También lo hicieron los Boston Celtics, el equipo visitante.

James, además, saltó a la cancha con un claro mensaje en su zapatillas: en la parte del talón, en letras mayúsculas doradas sobre la tela negra, se leía la palabra "equality" (igualdad).

El movimiento de protesta que hace algo más de un año inició en los campos de juego de la NFL el entonces mariscal de campo de los San Francisco 49ers Colin Kaepernick acabó convirtiéndose en uno contra Donald Trump, después de que el presidente llamara "hijos de puta", en septiembre, a quienes se arrodillan, y les pidiera a los equipos su despido y a los seguidores que no fueran a los estadios.

El primer mandatario, que ha llegado a esgrimir amenazas impositivas a los equipos de la NFL, ha abierto una batalla en el mundo del deporte por el tema del himno, acusando a todo el que no permaneciera de pie mientras suenan sus acordes de no respetar la bandera ni a los militares que la defienden fuera de sus fronteras, lo que es una acusación muy dura en un país en el que el patriotismo es el valor máximo.

El Código de Bandera, aunque sin carácter legal, establece que cuando suena el himno, los civiles, de pie, miran a la enseña nacional y se llevan la mano derecha al corazón, una práctica que se cumple en todos los espectáculos deportivos.

Trump volvió a arremeter ayer contra la NFL, después de que la Liga, en una reunión que sus directivos mantuvieron el martes en Nueva York, decidiera no castigar a los jugadores que no estén en pie durante el himno. "¡Falta de respeto total por nuestro gran país!", tuiteó a primera hora de la mañana el Jefe del Estado norteamericano.

Las reglas de la NFL animan a ponerse en pie, pero no obligan a ello. Las normas de la NBA sí lo hacen y antes del inicio de la temporada así se lo recordó la máxima Liga de baloncesto a sus deportistas.

Al entrelazar sus brazos y no llevarse la mano derecha al corazón, LeBron James y el resto de los Cleveland Cavaliers, así como el equipo visitante, lanzaron su mensaje pero no rompieron las reglas, decepcionando de todas maneras a las voces que los habían animado a hacerlo.

En la pretemporada, los jugadores de varios equipos, entre ellos los de Los Angeles Lakers, ya se habían agarrado de los brazos durante el himno, pero ninguno de ellos había apoyado la rodilla en el suelo.

Nadie lo ha hecho desde hace más de veinte años, cuando Mahmoud Abdul-Rauf permanecía sentado mientras sonaba "The Star-Spangled Banner", la canción patria estadounidense.

El entonces base de los Denver Nuggets, musulmán, argumentaba que sus creencias religiosas no le permitían participar de un "ritual nacionalista" y que la bandera y el himno eran símbolos de opresión y tiranía. La NBA lo amonestó con una multa de más de 30.000 dólares por encuentro, en marzo de 1996.

"No tiene precio saber que puedo irme a dormir con la conciencia tranquila después de haber defendido mis principios", dijo Abdul-Rauf hace un año, cuando Kaepernick comenzaba a arrodillarse. A su tiempo, al jugador de básquetbol de Denver le quemaron la casa y lo amenazaron de muerte. Kaepernick, a día de hoy, sigue sin equipo, lo que distintas voces atribuyen a su activismo político en el campo.ß

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