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Xi Jinping refuerza su liderazgo y el del Partido Comunista para llevar a China a una "nueva era"

Camino a convertirse en el líder más poderoso después de Mao, el presidente prometió más reformas económicas, pero no dio señales de llevar al país a una mayor apertura política

Jueves 19 de octubre de 2017
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PARA LA NACION
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Xi se toma un respiro durante su discurso de más de tres horas en la apertura del XIX Congreso del Partido Comunista
Xi se toma un respiro durante su discurso de más de tres horas en la apertura del XIX Congreso del Partido Comunista. Foto: Reuters / Aly Song

PEKÍN.- China afronta una nueva era donde las oportunidades conviven con las amenazas. Lo advirtió ayer el presidente chino, Xi Jinping, durante la inauguración del XIX Congreso del Partido Comunista. También exigió disciplina y trabajo a sus camaradas para responder a las incertidumbres y enfatizó los éxitos del sistema político propio.

"El desarrollo de China sigue en una fase de importantes oportunidades. Las perspectivas son brillantes, pero los desafíos también son serios. El socialismo con características chinas entra en una nueva era", resumió Xi ante los casi 2300 delegados llegados de todo el país.

Xi pidió a sus compañeros que aprieten las filas y luchen por el progreso. "Cada uno de nosotros tiene que hacer más para sostener el liderazgo del partido y el sistema socialista con características chinas y oponerse a todas las declaraciones y acciones que lo minen, lo distorsionen o lo nieguen". El peligro reside en la tentación de copiar las recetas ajenas, añadió frente a la hoz y el martillo que decoran la pared del Gran Palacio del Pueblo. El cielo grisáceo se fundió durante la mañana con la inmensidad de cemento de la Plaza de Tiananmen que lo acoge.

La prensa oficial se esforzó en los últimos días en subrayar los desastres causados por lo que llaman sistemas democráticos multipartidistas "de confrontación" en contraste con su armoniosa "democracia de consenso".

Fue el discurso de un líder carismático, con continuas inflexiones de voz en busca del aplauso y apuntando más a las vísceras que a la razón. Las diferencias son obvias con el átono Hu Jintao, su predecesor y epítome tecnócrata, que ventilaba sus discursos en hora y media con ortodoxas radiografías de logros, problemas y directrices. Xi empleó 65 hojas y tres horas y media, un síntoma de su querencia por los focos. El título del discurso ya insinuaba una mañana larga: "Asegurar una victoria decisiva en la construcción de una sociedad moderadamente próspera en todos sus aspectos y luchar para el gran éxito del socialismo con características chinas de una nueva era". Jiang Zemin, el otro ex presidente vivo, soportó con 91 años el discurso con furtivas miradas al reloj y bostezos.

En la intervención de Xi no faltaron ingredientes habituales, como la corrupción, el medio ambiente, el libre comercio o la soberanía nacional. Lo último va dirigido tanto a los larvados conflictos del Tíbet, Xinjiang o Taiwan como a los nuevos anhelos independentistas de Hong Kong o a las islas artificiales que Pekín levanta en el Mar del Sur de China a pesar de las lamentos de sus vecinos. La fortaleza actual, dijo Xi, asegura que China no vuelva a ser esquilmada por las potencias extranjeras.

Entre los deberes más urgentes de Xi figura acelerar el tránsito del tradicional y caduco modelo económico basado en las manufacturas a otro más maduro volcado en el alto valor añadido y la innovación tecnológica. La receta de Xi es un conjunto de políticas tan manidas como imprescindibles y alineadas con un efervescente nacionalismo.

El mensaje que late es que China funciona y vale más perseverar en el rumbo que cambiarlo. El primer lustro del líder chino más poderoso desde tiempos de Deng Xiaoping, el clarividente arquitecto de las reformas, ofrece claroscuros. "Por un lado ha luchado contra la corrupción, ha evitado una crisis financiera masiva, ha mantenido el crecimiento económico y ha aumentado la influencia regional y global. Y por el otro es responsable de debilidades económicas sustanciales, como la deuda y la baja productividad; de asfixiar innecesariamente a la sociedad civil e Internet, y de generar tensiones con sus agresivas políticas con Taiwan y en el Mar del Sur de China", señaló Scott Kennedy, sinólogo del Centro de Estudios Internacionales Estratégicos.

El partido que nació en Shanghai en 1921 con apenas 13 participantes, entre ellos un joven Mao Tse-tung, es ya el mayor club del mundo. Sus 90 millones de afiliados superan la población de Alemania. Durante esta semana renovará sus órganos de poder y diseñará las estrategias para sus mayúsculos retos sociales, económicos y globales. No es una agenda despreciable, pero sorprenderá que la cita no acabe jibarizada a la coronación, consolidación o confirmación del poder del presidente. Xi monopolizó la atención desde que fue elegido en el anterior congreso y arrasó después con la tradicional gestión colectiva del gobierno.

La teoría dice que los delegados elegirán a los 205 miembros del Comité Central, a los 25 del Politburó y a los siete del Comité Permanente. La casuística sienta que la confección del último, el timón gubernamental, ya se cerró en las semanas anteriores. Sólo Xi y el primer ministro, Li Keqiang, repetirán mandato si se cumplen las leyes no escritas sobre la jubilación forzada. El tradicional paseo de los miembros del nuevo comité que clausura los congresos revelará a cuántos de su cuerda colocó Xi. La gran incógnita del cónclave es si preparará el terreno para un inédito tercer mandato.

Las claves de un discurso que marcará el futuro de China

Nueva era

Xi sostuvo que el sistema político y económico vigente hizo de China "una gran potencia en el mundo" y "una nueva opción" para los países en desarrollo

Potencia mundial

Vaticinó que su país va camino a consolidarse como una "potencia mundial líder" en lo político, económico y militar, con fuerzas armadas de "clase mundial"

Socialismo moderno

Dijo que China emprenderá una "modernización socialista", con el objetivo a través de reformas económicas y ambientales de lograr un país "próspero y bello"

Calidad de vida

Prometió que el gobierno impulsará la reducción de la brecha de ingresos y el acceso a los servicios entre los pobladores de las áreas urbanas y las rurales

Más disciplina

Anunció propuestas para aumentar la disciplina en el Partido Comunista y destacó la lucha emprendida contra la corrupción, "la mayor amenaza para el partido"

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