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"Generación burbuja": los jóvenes chinos que crecieron en una era de prosperidad

Vivieron el boom económico del país, sufrieron la política del hijo único y piensan distinto a sus padres

Jueves 19 de octubre de 2017
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WUHAN, China.- Podríamos llamarlos la "generación burbuja": son los que nacieron después de la brutal represión de las protestas prodemocráticas de la Plaza Tiananmen, crecieron mayormente sin hermanos durante un boom económico sin precedente y llegaron a la adultez con el ascenso al poder de Xi Jinping, el presidente más fuerte de China en varias décadas.

Es una generación que creció en una era de prosperidad y de paz, que nunca tuvo que "masticar bronca", a diferencia de sus padres y abuelos. Ahora que Xi se prepara para asumir su segundo mandato como líder de China, graduados universitarios que ingresaron al mercado laboral hace cinco años, cuando Xi llegó al poder, cuentan su experiencia.

Ellos pertenecen a la "promoción 2012", diez hombres y mujeres que son apenas una muestra de los 190 millones de chinos nacidos en la década del 90, pero que revelan datos claves sobre China bajo el mando de Xi y de la generación que heredará su legado.

Viven en Pekín, Shanghai, Chengdu, Wuhan y Putuan, en la provincia de Hubei. Son de orígenes diversos, hijos e hijas de un ex obrero fabril, de un gastronómico, de un albañil, de un empleado público municipal y del administrador de una escuela.

Asistieron a tres universidades diferentes: la facultad líder en economía y negocios de Pekín, una universidad regional en la ciudad central de Wuhan y un instituto tecnológico terciario en la ciudad de Chengdu (sudoeste). De alguna manera, eso los convierte en privilegiados, en un país donde son relativamente pocos los que acceden a la educación superior. Sus experiencias difieren y, por lo general, mucho. Sin embargo, es también mucho lo que tienen en común.

Son optimistas, de mente abierta, y suelen tener una veta librepensadora, aunque las raíces familiares y las obligaciones aún son importantes para ellos. Algunos de los que son solteros sienten fuertes presiones para conseguir pareja; otros rechazan abiertamente el camino tradicional.

"Creo que lo mejor de nuestra generación es que nuestras vidas están más orientadas", dice Wu Qiong, de 27 años, hija de una vendedora de seguros y de un director de jardín de infantes, en Wuhan. "Ahora cada cual sabe cómo quiere vivir realmente su vida, en vez de vivir igual que todos los demás".

Todos ansían viajar y tener nuevas experiencias, y en la mayoría de los casos tuvieron una infancia cómoda, sin privaciones, con todo lo imprescindible y muchas veces más, como videojuegos y vacaciones. Año más, año menos, lo único que conocen es la prosperidad económica, y les cuesta imaginar que se desacelere el crecimiento. En su mundo, el precio de las propiedades siempre sube, una espada de doble filo para los jóvenes adultos que buscan independizarse.

En ascenso

Para ellos, la trayectoria ascendente de China es un hecho consumado. "Me parece que el mundo está cada vez mejor", dice Qin Lijuan, de 28 años, asesor de finanzas personales de Chengdu. "Aunque debamos enfrentar una crisis económica, el que haga planes para su futuro igual tendrá una vida sin preocupaciones".

Los integrantes de la "promoción 2012", como muchos otros en China, proyectan cierta apatía política, aunque tal vez fuese una precaución instintiva sobre un tema sensible en presencia de periodistas, o quizá sea genuina indiferencia. "No me importa la política porque mi trabajo no tiene nada que ver con la política", dice Zheng Yue, diseñadora de interiores de 27 años de Chengdu.

Xi enfrenta actualmente profundos desafíos socioeconómicos, y dejó muy claro que lo que el país necesita, según él, es más control del Estado, y no menos.

¿Y si los vientos cambian, si la historia de China sufriera un giro, o si la economía se desacelerara significativamente, como piensan que es inevitable muchos economistas? ¿Y si se chocaran de frente contra esa pared?

"Los jóvenes chinos parecen compartir con los jóvenes norteamericanos de las décadas de 1950 y 1960 una brecha generacional insalvable y un optimismo desbordante", dice Michael Pettis, profesor de finanzas de la Escuela de Negocios Guanghua, de la Universidad de Pekín.

Pero Pettis dice que esos jóvenes probablemente estén poco preparados para los cimbronazos futuros, a pesar de la experiencia y el consejo de sus padres.

Qué piensan sobre temas clave

Internet

El control sobre Internet en China se volvió más duro bajo el gobierno de Xi Jinping. Las autoridades cerraron sitios Web y el acceso es limitado a programas de televisión extranjeros. Para los jóvenes chinos, estas decisiones son, en gran medida, inconvenientes menores. Algunos adhieren a la idea de que Internet necesita ser gestionada por el Partido Comunista y otros simplemente se las arreglan para evadir los controles

El gap generacional

Gracias al boom económico de las últimas décadas, los jóvenes chinos crecieron con más de lo que sus padres o abuelos soñaron: más comida, ropa, comodidades y oportunidades. No tuvieron que luchar como las generaciones anteriores, o incluso pasar hambre. Eso les dio una visión optimista del futuro. Pero sí tienen un gran peso: la política de hijo único, que se implementó a fines de los años 70. A los jóvenes les preocupa tener que mantener a sus padres en el futuro

La política

La relativa estabilidad y la comodidad que los rodeaba a medida que crecían, además de la propaganda gubernamental, engendró un profundo sentido de patriotismo en los jóvenes chinos. Sin embargo, dedican poco tiempo a pensar en política y se concentran en lo que pueden controlar. Confían en que el Partido Comunista mantendrá un buen rumbo económico y creen que los ciudadanos no deben pensar en política

Ambiciones

La mayoría de los jóvenes chinos son ambiciosos y pragmáticos. ¿Qué quieren de la vida? Algunos, casarse; otros, un departamento en una ciudad, y otros están contentos con un trabajo estable, o viajes y nuevas experiencias. En general la mayoría coincide, a diferencia de sus padres, en que no se puede planificar mucho la vida

Historias de cuatro jóvenes

Son chinas que se desarrollaron en un país cambiante

Un camino inverso al de sus padres

En los 80, los padres de la china Qi Jing huyeron de la pobreza de su aldea agrícola y se mudaron a la ciudad de Wuhan; 30 años después, en un país transformado, Qi hizo lo contrario. Luego de estudiar inglés en la universidad, aplicó a un programa para convertirse en funcionaria rural. Se mudó a Putuan, un municipio rural, para dirigir la rama local de la Liga Juvenil Comunista, la organización a cargo de formar futuros miembros del partido. "Realmente quería explorar los puntos más conflictivos de la humanidad. En la universidad todo era teórico", explica

Logró el sueño americano, pero piensa en volver

Después de estudiar administración de empresas, Zuo Aining soñaba con desarrollarse en el extranjero, un camino cada vez más común para los hijos de las familias ricas de China. Finalmente, hizo un máster de contabilidad en la Universidad de George Washington (Estados Unidos), y luego llegó la odisea de la visa, que consiguió luego de tres años. Hoy, Zuo (27) trabaja como consultora fiscal, pero piensa en volver a su país. "Muchas industrias en China se desarrollan rápidamente. Es probable que el país supere a Estados Unidos en términos de tecnología y mercado", dice

Ser hija única, un gran peso para el futuro

"Ser hijo único significa que en el futuro tendrás que mantener a toda la familia", dice Zheng Yue, de 27 años. La joven, cuyo padrastro acaba de morir, está angustiada porque ahora tendrá que mantener a su madre, una preocupación común debido a la política de hijo único en China. Además, las finanzas no son su especialidad. Zheng siempre fue una chica rebelde y sobreprotegida, que no podía tener novios ni salir. En su mundo aislado, desarrolló talento para pintar; por eso estudió arte. Hoy trabaja como diseñadora de interiores y dice que el dinero le preocupa

Motivada por el dinero desde chico

Cuando Qin Lijuan era pequeña, su abuelo era el jefe del Partido Comunista local en un distrito del sudoeste de China. Pero a Qin no le interesaban las cuestiones del partido: ella quería ganar dinero. Lo tuvo claro desde chica, cuando contaba lo que recaudaba el local de su abuela durante el Año Nuevo chino. La joven estudió animación, pero se dio cuenta de que no ganaría los 1500 dólares mensuales que quería. Entonces hizo un curso de administración de patrimonio y consiguió trabajo en una empresa de créditos al consumo. Aún no logró su meta

John Ruwitch y Anita Li - Agencia Reuters- Traducción de Jaime Arrambide

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