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Los meteorólogos mediáticos van por más

El granizo rompelunetas de 2007 les dio visibilidad y el huracán Irma terminó de instalarlos como figuras de la TV. Sueñan con tormentas, bromean sobre su fama, niegan el Apocalipsis y, sobre todo, se toman en serio el rol de pronosticar

Domingo 22 de octubre de 2017
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PARA LA NACION
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Con estilo relajado, información precisa y buen clima entre ellos, los presentadores del tiempo son las nuevas figuras de la televisión
Con estilo relajado, información precisa y buen clima entre ellos, los presentadores del tiempo son las nuevas figuras de la televisión. Foto: Estrella Herrera

Algunos dicen que el huracán Irma terminó de cambiar todo y que ahora los que cuentan, explican, pronostican e incluso se meten con cuerpo y alma en el ojo de la tormenta son las nuevas estrellas de rock. Sin guitarra ni pasarela (también quedó viejo el furor de las supermodelos), son los chicos y chicas del tiempo -con diferentes edades, orígenes, estudios y estilos- quienes les ponen onda a las mañanas y noches de los noticieros. ¿Pero cuándo comenzó este fenómeno? El grupo consultado, que justo llegó a la entrevista una tarde tremendamente lluviosa, dice que le debe mucho al granizo de 2007. "Ese fue el quiebre. El Servicio Meteorológico emitió la alerta, pero nadie daba bolilla. En los medios no se hablaba porque no había quién lo contara; no existían los meteorólogos 24 horas. Después, cuando se arruinaron centenares de autos y demás, la culpa fue nuestra", comenta con humor Daniel Roggiano, locutor, periodista y observador meteorológico; hombre de los noticieros de Telefé desde hace siete años. En su caso, la pasión por los cielos oscuros y los vientos que meten miedo viene desde chico. Pero se inclinó por el periodismo. Empezó en Radio Rivadavia, hizo una carrera veloz hasta encontrarse, un día, dando consejos sobre el tránsito. "Fue ahí que me di cuenta de que una cosa estaba vinculada a la otra y que debía tener más herramientas. No podía hablar de neblinas, visibilidad y lluvias sin tener idea. Así que decidí hacer el curso de observador, que dura dos años. Al tiempo, ya más fanatizado, me empecé a vincular con cazadores de tormentas locales. Porque si bien es cierto que en nuestro país no hay huracanes, sí existen zonas interesantes de explorar, como el corredor de los tornados en Santa Fe", dice.

José Pepe Bianco, devenido celebridad, cubrió el paso de los huracanes María e Irma por el Caribe
José Pepe Bianco, devenido celebridad, cubrió el paso de los huracanes María e Irma por el Caribe.

¿Existe el morbo meteorológico? ¿Hubo exageración a la hora de contar el recorrido de Irma y por momentos vaticinar un desastre absoluto en La Florida? Para Diego Angeli, autodefinido como el bufón del grupo -trabaja en C5N, es observador meteorológico, escritor, columnista de medios como La Nación, hace stand up y fue periodista de rock) es exactamente lo contrario. "Nada de exageración. Creo que la gente no entiende lo que es un huracán, mucho menos en la Argentina. Cubrir una cosa así, un huracán de grado 5, tiene la intensidad de una guerra contada en vivo. Ese poder visual de casi una catástrofe, sucediendo en tiempo real, resulta apasionante. Me preguntaron varias veces si tengo la fantasía de estar transmitiendo cerca del ojo de un huracán. No creo que mis fantasías pasen por huracanes, pero sí, a la hora de una fantasía extrema, estaría ahí metido. Hay un cambio en la cultura meteorológica argentina y es cierto que con él se fue dignificando el puesto de cada uno. Antes eran simples presentadores del tiempo, que no está mal, pero ahora hay muchos más matices, además de conocimiento. Yo vengo de otro palo, del rock. Y siempre digo que querer ser meteorólogo fue una de las decisiones más rockeras de mi vida. Si sos rebelde veinte años seguidos, terminás siendo conservador. Si aún continuara trabajando en la misma radio de rock sería un conservador recalcitrante", desliza mientras enciende la llama al hablar de sus fetiches kitsch. "¡No podés!", dice el grupo, casi en modo bullying, cuando Angeli confiesa que no sólo tiene la virgencita que cambia de color de acuerdo a las condiciones del tiempo, sino también un hipocampo made in Santa Teresita. "Y voy a ir más lejos para horror de mis colegas. Me ayuda mucho una tía con juanetes muy sensibles. Puedo asegurar que juanete mata satélite", bromea.

Alpio Costa
Alpio Costa.

Quien habla de satélites con pasión porque cuando ella comenzó (muy jovencita, aclara) aún no se usaban en meteorología es Gabriela Andrietti, la cara de Visión 7, de la TV Pública. Ella cursó en la facultad de Ciencias Exactas y Naturales para casi vivir en el edificio del Servicio Meteorológico. "En esa época, la única estrella indiscutida era Nadia [Zyncenko]. Yo no tenía ninguna intención de ser visible ni de estar en los medios, pero venían a consultarnos de todos los canales de televisión. Nos visitaban cuando había sudestadas, cuando llegaban las Pascuas o la primavera, para ver qué onda con los picnics. En ese entonces había un programa en Canal 13 que se llamaba Desayuno. Habían puesto a una modelo como meteoróloga, pero como Víctor Hugo Morales, que era el conductor, preguntaba demasiado, terminaron proponiéndome a mí. No tuve nervios porque siempre fui natural, sin intención de ser famosa. Después de 30 años a mí me siguen interesando el campo, los mapas. Sigo haciéndolos. Ahora hay mucha tecnología, pero cuando yo empecé no tenían satélites. Había una estación en Cristo Redentor y, desde allá, nos decían si estaba entrando aire frío desde la Cordillera."

Josefina Ansa
Josefina Ansa.

DE PIERNAS LARGAS Y CARAS BONITAS

La vida de los meteorólogos mediáticos es sacrificada por el tema horarios. Andrietti se levanta de madrugada, a las 3, porque entra a trabajar a las 5 y vive en Lomas de Zamora. Josefina China Ansa, peor. Su despertador suena a las 2 y 50 porque su labor en C5N es de 4 a 10. Pero su caso es especial: es la única que habla de cielos y vientos sin tener un título especializado, pero dice que encontró una veta, que gusta, que se siente cómoda y que es muy probable, apenas pueda ordenar sus horarios, que haga la carrera. "Soy licenciada en Ciencias de la Comunicación. Arranqué en radio, pero un día me dijeron que había una necesidad en el canal. Me dieron la oportunidad y tanto Javier Torrente como Diego Angeli me ayudaron un montón. Constantemente leo, me informo y estudio porque soy muy responsable y realmente me encanta. Con perseverancia, constancia y esfuerzo conseguí algo muy loco, que es el reconocimiento y cariño de la gente. Qué se yo, hablan de carisma, de cómo uno comunica los temas. Creo que esto recién empieza y estoy muy agradecida a mis compañeros, que nunca me hicieron sentir incómoda. Con respecto a los looks y cierta tendencia a lo sexy, creo que es un tema de las vestuaristas del canal. Debe vender. Hay muchas chicas en minifalda y escotes importantes en los canales de cable. Yo trato de estar linda, pero normal. Es cierto que hay estilos un poco exagerados para dar las noticias del tiempo, pero a veces son canales de deportes y considero, es idea mía, que a ese televidente no le importa nada el tiempo, sino ver a la chica bomba. No me hago cargo de eso, supongo que vieron en mí algo más que unas piernas largas."

Diego Angeli
Diego Angeli.

El que cambió de idea al respecto es alguien que fue catalogado como galán en Canal 13, y no sólo por ser una cara bonita. Todo lo contrario, Alpio Costa es de los más estudiosos y apasionados. Licenciado en Ciencias de la Atmósfera, trabaja como investigador del cambio climático en el Instituto Antártico. Viajero incansable, dejó momentáneamente la tele para dedicarse a las redes sociales y concurrir a congresos. Fue parte de Arriba argentinos con Marcelo Bonelli, pero hizo un impasse para recorrer China, Australia, Mongolia, incluso la Antártida. Disfruta de este presente haciendo cursos y sintiendo el poder de las redes, en la que es muy activo. "La verdad es que la carrera es intensa y si entrás en el mundo, le vas tomando el gustito, querés saber más. Ahora estoy haciendo un doctorado y no pienso parar de viajar. Sólo me falta conocer África, que es algo que tengo programado para el año próximo."

Respecto del episodio Irma, Costa cuenta que lo agarró en Buenos Aires, que estuvo como invitado en muchos programas, pero que su próximo desafío será probar suerte en otro país. "¿Deseos? Me gustaría escalar el Aconcagua y el Everest. Denme dos años", dice convencido el hombre que está acostumbrado a los desafíos, ya que tuvo una vida bastante diferente a la de sus amigos. "Soy hijo de padres sordos de nacimiento. Somos tres hermanos, y los tres oyentes. Obviamente, para nosotros terminó siendo un ciento por cien «normal». Lo digo entre comillas porque, ¿qué es en verdad ser normal? Comencé a emitir señas antes que a hablar. Y no expresé una sola palabra hasta los 3 años cumplidos. Seguramente porque no lo necesité; en mi casa no hacía falta el sonido. Más allá de todas las cosas que no estuvieron buenas o que en ese entonces no me gustaban, lo viví como si fuera hijo de alemanes en la Argentina. Pero en vez de saber alemán y castellano manejo castellano y el lenguaje de señas. Estoy muy orgulloso de mi familia. Mi viejo fue el presidente de la primera asociación de sordos de América latina y mi vieja tiene una capacidad de aguante y lucha ante la adversidad que conmueve."

Gabriela Andrietti
Gabriela Andrietti.

Angeli dice que el boom de los meteorólogos puede ser una realidad, se ríe de la palabra tendencia, pero asegura que sí, que seguramente la gente quería ver cómo el famoso cazador de tormentas Juston Drake o a nuestro José Bianco, de TN, volaba (sin lastimarse) unos metros, abrazado a su anemómetro. "Mi visión respecto de este boom es que podés ser muy académico, pero en el momento que pisás la televisión tenés que gustar y explicar lindo. Cuando ves al prototipo del científico hablando te das cuenta de que le aburre al común de la gente. Estoy convencido de que hay que inventar situaciones y formas para que un pronóstico sea, no te digo divertido, pero sí claro, simpático y entretenido. En el momento que estás pisando un estudio de TV firmás un contrato tácito, una suerte de aceptar las bases y condiciones que son, tal vez, muy diferentes a las que a mí me gustarían o lo que el sentido común mandaría. Pero es así. Podés ser un genio de estudioso, pero tu trabajo puede ser reemplazado por alguien que comunique mejor. Eso lo tengo claro y no está mal porque, por el contrario, te suben la vara. No es ninguna desgracia que alguien que tenga más carisma te mueva a aggiornarte."

Lo de José Bianco, ya celebridad en el rubro, muchísimo más después de relatar el minuto a minuto de los huracanes Irma, en la Florida, y María, en Puerto Rico, es tema de conversación en cualquier ámbito. "Más allá de la gravedad de lo que estaba por suceder, se juntó que en Buenos Aires había muy mal clima y generó que la gente se quedara en las casas viendo televisión. Mientras trabajaba no tuve miedo, recién al ver las imágenes tomé conciencia de lo que hice. Lo mismo sucedió con el rating. Cuando hacés lo que te gusta, estás lejos, compenetrado en algo más que apasionante y por supuesto peligroso, no se te ocurre preguntar cuánto medís. Pero pasaron tres días y nos pedían demasiado al aire. Entonces te empiezan a llegar las noticias del rating", comenta el también licenciado en Ciencias de la Atmósfera, que viene creciendo en la pantalla de TN a pasos agigantados. Con novia que hizo de mediadora con su familia y amigos (era indispensable regular la energía ya que sabían que se cortaría la luz) y contratos al tono, como el de un agua mineral que lo lleva a dar charlas en todo el país, el chico de Bahía Blanca asegura que tanto le apasiona su trabajo que no se le ocurriría bajarse de una aventura ni siquiera por una boda o acontecimiento familiar, excepto que fuera una tragedia. "Me dicen vas y voy; es el momento y realmente es mi pasión", asegura.

Daniel Roggiano
Daniel Roggiano.

Sobre estilos no hay nada escrito ni mucho menos definitivo. Eso lo aprendió muy rápido Daniel Roggiano. "Todo en su justa medida, pero hay que buscarle la vuelta a la manera de transmitir todos los días el pronóstico. Antes tal vez no lo decía, pero ahora, más que nada porque tengo una hija en edad escolar, aconsejo sobre llevar campera o no, el suetercito, la bufanda, etcétera. Por supuesto a veces bromean con esto, o con el tema del paraguas si es que no termina lloviendo. Pero nosotros hacemos pronóstico. De otra forma estaríamos hablando de aciertos. Creo que nos está faltando cultura de alerta. Cuando se habla de alerta con posibilidad de granizo, no estamos asegurando que va a granizar. Por otra parte creo que el tipo que sale corriendo a las 7 de la mañana con sus chicos al colegio y luego a la oficina, prende la tele y no quiere un discurso solemne sobre meteorología, un análisis de los vientos y las nubes. Café en mano apenas atina a escuchar abrigate o no tanto, llevá piloto o camisa y punto."

"Recuerdo julio de 2007 - cuenta Andrietti-. No nos animábamos a decir que podía nevar en Buenos Aires porque el pronóstico indicaba aguanieve. Pero yo miraba el cielo obsesionada. Siempre miro el cielo, pero aquella vez fue algo tan pero tan especial, como que se sentía en la piel. Y de repente vimos que había nieve en Venado Tuerto. Chau, dije. Ahora llega acá. Y fue una fiesta. En zona sur, donde vivo, hubo muchísima. Recuerdo eso con enorme emoción, son esos sucesos inolvidables. Es inevitable que la gente pregunte cuando sabe a qué nos dedicamos; sucede como con los astrólogos, imagino. Todo el mundo hablando de su signo y queriendo saber. Mi hija, antes de vestirse para salir, me dice: mamá, ¿qué me pongo? Y sé que no me está hablando de moda sino de tiempo."

Sobre el fin del mundo y otras migas, quien se enciende es Angeli. "Estamos viviendo una temporada de mucha actividad sísmica y geológica que coincide con una época de intensa actividad de huracanes. Pero no hay relación. No hay ningún tipo de evidencia que conecte estas dos cosas. Lo que pasa es que hay una especie de necesidad de querer buscarle un punto apocalíptico al cambio climático cuando en realidad todos estos eventos que estamos viviendo ahora sucedieron siempre en la historia de la Tierra. Y aún mucho mayores, por supuesto. Desde 1851 que se empieza el registro de medición de huracanes y en La Florida hubo 190 embates. Muchos, absolutamente terribles, como el de Cuba en 1910. Hay que saber que ni siquiera estamos viviendo la temporada más activa de huracanes de la historia contemporánea. Pero hay una obsesión con asociarla al calentamiento global. La realidad es que no está pasando nada anormal. Sí es cierto que desde hace 18 años estamos esperando una temporada más activa, pero nada que ver con el fin del mundo. No está sucediendo nada que no haya pasado antes."

A la hora de las conclusiones, hay coincidencia absoluta. "El científico aburre al común de la gente", dice uno. "El nuevo discurso es coloquial, sino nada interesa", asegura otro. Y hay otra máxima, que surge en un último acto de inspiración, que deja todo clarísimo: "Hoy en día, la gente puede sacar los mismos datos del tiempo en el teléfono. Es cuestión de dos segundos. El taxista o el portero te pueden decir si llueve con sólo apretar un botón. Pero por algo la gente sigue eligiendo ver a un presentador del tiempo". Y es así. Por eso tanto esmero, tanta nueva generación tras cielos, soles, huracanes y tormentas. En cuestiones climáticas, el pueblo siempre quiere saber de qué se trata.

PRODUCCION: LUCIA URIBURU.FOTOGRAFIA: ESTRELLA HERRERA. ASISTENTE DE PRODUCCION: MAKI DELL. PELO Y MAKE UP: CELINA CAAMAÑO PARA MECHI MIQUEO STUDIO. AGRADECIMIENTO ESPECIAL A PERRAMUS POR LAS PRENDAS Y AL ALVEAR ICON POR LA LOCACION, AIMÉ PAINÉ 1130.

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