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Isidoro Blaisten, un aristócrata del alma

Hugo Beccacece

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PARA LA NACION
Domingo 22 de octubre de 2017
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Una cita de humor y de honor: el 2 de noviembre, a las 18.30, en el ciclo Café Literario del Club del Progreso (Sarmiento 1334) se rendirá un homenaje a Isidoro Blaisten. El acto lo ha organizado la directora de las reuniones, la escritora Carmen Medrano, que oficiará de presentadora. Después la crítica y poeta Cristina Piña hablará de la obra de Isidoro y, por último, como invitada especial, Graciela Melgarejo, albacea literaria de Blaisten y su mujer durante veintitrés años, se referirá al humor de “Ike”, como lo llamaban sus amigos de la juventud.

Siempre se ha dicho que después de la muerte de un escritor su obra pasa por un período de sombra de diez años. Una vez terminado ese lapso, sus libros vuelven a la luz convertidos en clásicos. Isidoro Blaisten es uno de los mejores escritores argentinos de la segunda mitad del siglo XX. Murió en 2004. Aunque se lo siguió leyendo y citando con frecuencia desde entonces, no se lo reeditó hasta 2014 en que apareció una nueva edición de su primer y único libro de poesía, Sucedió en la lluvia, en la editorial Punto de Encuentro. El responsable fue Gito Minore. En 2016, le llegó al turno a Carroza y reina, que se publicó en Mil Botellas; el editor fue Ramón Tarruela. Este año, se reeditó Anticonferencias en Tusquets. El editor fue Juan Forn, que se había ocupado de la primera edición en Emecé.

Graciela Melgarejo, a la que los lectores de la nacion conocen como periodista, columnista de “Línea directa”, editora del suplemento Arquitectura y colaboradora de este suplemento, conduce en la actualidad con Andrea Méndez Brendam el programa Noticias positivas, que se emite por Radio Palermo. El título de la audición auspicia el buen ánimo y las sonrisas; en ese sentido, de un modo indirecto, continúa el espíritu de Blaisten. Ningún crítico o lector deja de mencionar el humor de Isidoro cuando recuerda sus libros y sus entrevistas; tampoco se pasa por alto el dominio absoluto que tenía de la lengua oral. Estaba dotado del mismo oído privilegiado de Niní Marshall o quizá de una lingüista avezada a la que él admiraba, María Moliner. De ese don se valía para atrapar a los lectores con su aparente llaneza, fruto de una obsesiva elaboración. Por cierto, el humor de Blaisten dejaba a menudo un sabor amargo en los labios que habían sonreído. Uno no paraba de reírse cuando terminaba el cuento “Carroza y reina”, pero antes había pasado en el mismo volumen por el que inauguraba el conjunto, “Lotz no contesta”, uno de los cuentos más desgarradores de Blaisten.

Entre las frases más citadas del escritor, seguramente de ella se ocupará Melgarejo, está aquella que define el humor en Anticonferencias: “La penúltima etapa de la desesperación”. En el mismo libro, lo caracteriza en la larga entrevista titulada “La fiera ruge y el ángel canta” como “una aristocracia del alma”. Y de ese modo, sin quererlo, se definió a sí mismo: él era un aristócrata del alma que brindaba a sus lectores y amigos felicidad, solaz y piedad en el dolor.

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