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El barrio de Nueva York que vuelve a estar de moda después de 16 años

Lower Manhattan: con el tiempo que pasó desde el atentado contra las Torres Gemelas, la zona del World Trade Center retoma protagonismo entre recuerdos y nuevos negocios

Domingo 22 de octubre de 2017
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Oculus, las nueva megaestación con el sello de Santiago Calatrava en el recuperado Lower Manhattan
Oculus, las nueva megaestación con el sello de Santiago Calatrava en el recuperado Lower Manhattan. Foto: Shutterstock

En Nueva York, la capacidad de reinvención parece no tener límites. ¿Quién hubiera pensado que en este milenio de hablaría del Lower Manhattan casi como de un sector nuevo de la ciudad?

Pero así es. El sur de la isla neoyorquina, allá donde nace la avenida Broadway y donde Wall Street hace sus negocios, luce renovado y atrae más visitantes que nunca.

Un camión de bomberos, en el museo que recuerda el atentado contra las Torres Gemelas
Un camión de bomberos, en el museo que recuerda el atentado contra las Torres Gemelas. Foto: Daniel Flores

Una de las razones lleva el curioso nombre de Oculus. Y es un centro de conexión de transporte público diseñado por el arquitecto español Santiago Calatrava, de enormes dimensiones, fuerte simbolismo y millonaria inversión.

Con forma de alas desplegadas, la megaconstrucción blanca tiene inevitable destino de ícono urbano en una ciudad que parecía ya contar con todo en ese sentido. Por allí pasan cada día más de 250 mil pasajeros para conectar con once líneas de metro, hacer compras en su tiendas o simplemente instagramear fotos de la excéntrica estructura, que desde más de un ángulo recuerda a un costillar.

Calatrava definió a su Oculus como "un monumento cívico a la vida y al coraje de los neoyorkinos". Claro, se encuenta a pocos metros de donde estaban las Torres Gemelas y donde ahora están el memorial y el museo que recuerdan los atentados del 11 de septiembre de 2001.

También se elevan allí las nuevas torres del One World Trade Center, otra razón para volver al Lower Manhattan. El piso 102 de la Freedom Tower es un mirador espectacular de la ciudad y aún más allá, sobre el Hudson, el East River, las grúas que trabajan para terminar las cinco torres de este nuevo polo de negocios. También hay restaurante y gift shop.

380 metros más abajo, el Ground Zero: dos piscinas enormes ocupan el perímetro exacto de las Torres Gemelas, con los nombres de las víctimas. Entre ellas, el Museo 9/11 repasa la cronología de aquel día trágico en modo multimedia. Hay detalles especialmente conmovedores, como los audios registrados en esas horas, las historias de vida detrás de las fotos de los muertos, los restos de hierros retorcidos y concreto, como instantáneas de la violencia.

Memorial del 11S
Memorial del 11S. Foto: Daniel Flores

Hasta mayo del año que viene se puede ver una gran exhibición temporaria: 33 tapas de la revista The New Yorker en las que aparecieron ilustraciones con las Torres Gemelas, antes y después de los ataques, como símbolos de modernidad y capitalismo o como enormes e inexplicables vacíos...

Después de los atentados del 9/11, este sector sur de la isla estuvo en baja. Lentamente, en los últimos años muchas empresas comenazon a regresar, con el impulso fundamental de Larry Silverstein, el inversor que había adquirido las Torres Gemelas apenas semanas antes de los ataques. Ll eva invertida una fortuna en la reconstrucción del World Trade Center. Ya hay cerca de treinta nuevos hoteles, varios cinco estrellas -el flamante Four Seasons Downtown o The Beekman en un espectacular edificio de 1881-, y también nuevos restaurantes. Como Eatily, el hit del midtown, que recientemente inauguró sede en el Lower Manhattan, con su fórmula de deli, mercado gourmet y patio de comida premium. Recomendable.

Todavía quedan algunas casas bajas acorraladas por rascacielos como el nuevo New York by Gehry, del arquitecto Frank Gehry en 8 Spruce St., con 76 pisos, o el centenario edificio Wookworth, en Broadway 233, de inspiración gótica.

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