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La tradición de la yerra que se mantiene hasta nuestros días

Sábado 21 de octubre de 2017
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PARA LA NACION
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Foto: LA NACION / Sebastián Pani/Lugares

Don Juan de Garay y su yerno Hernandarias fueron los primeros estancieros en el Río de la Plata y la primera "yerra" se realizó en 1576, en Santa Fe la Vieja.

El canónigo Jacinto Viñas, a fines del siglo XIX, en uno de sus numerosos relatos sobre el hidalgo vizcaíno e inspirado en el hallazgo de un monograma de bronce que llevaba las iniciales J°G, aseguró que se trataba de su marca original y que siendo heredada por sus hijos Cristóbal y Bernabé de Garay, se fue perdiendo en el tiempo para ser rescatada y registrada en 1907 por el abogado, mecenas y hacendado Martín Rodríguez Galisteo.

Existe la certeza de que las primeras reses llegadas a "las Américas" habrían sido traídas por Hernán Cortés en 1526 y marcadas a fuego con un hierro que representaba las tres cruces latinas para confinarlas luego, en su ganadería del Valle de Matiatzinco (hoy valle de Toluca) en México. También es cierto que a mediados del siglo XVI, y con anterioridad a la fundación de Santa Fe, en 1573, ya existía en Asunción y en Santiago del Estero el "ganado herrado o marcado", una prueba irrefutable de la vigencia del principio de propiedad privada ya en tiempos de la colonia.

El santafecino Agustín Zapata Gollán, ex intendente, abogado, arqueólogo, historiador y etnógrafo que en 1949 desenterró uno de los hallazgos arqueológicos mas importantes en la historia argentina, recolectó y exhibió una vasta documentación que probaba que la primera hierra de ganado, consistente en la marcación, el descorne y el corte en las orejas con forma y/o ubicación distinta según las preferencias del propietario, luego de inmovilizarlo a través del "volteo a la uña" preferido por los paisanos en aquellos tiempos, o simplemente a tiro de lazo, se había realizado -siguiendo una vieja tradición española un 24 de junio y para la fiesta de San Juan en Santa Fe la Vieja, en la barranca occidental del riacho "de los Quiloazas", hoy río San Javier.

"Mientras arden los jogones/ y pa' orgullo e' nuestra tierra/ caen gauchos a montones/ priparaos para la yerra"... referenciaba el payador.

En 1973, y con el afán de rememorar las costumbres y faenas rurales en tiempos de la colonización, Zapata Gollán y el doctor Bernardo Eugenio Alemán, ganadero e historiador costumbrista, invitaron a un grupo de amigos de reconocido gusto por "la campereada", a que los acompañáramos a constituir la Asociación Conmemorativa de la Primera Yerra, una institución tradicionalista que además de actividades culturales celebra anualmente dos festivales de enorme relevancia a nivel provincial y nacional. En el mes de junio se realiza la Fiesta Provincial de la Yerra, con una amplia variedad de competencias de destreza criolla: pruebas de rienda, paleteadas, carreras de sortija, pialadas puerta afuera y las siempre presentes jineteadas, acompañado por los infaltables costillares a la llama y el tradicional asado con cuero, para el deleite de los concurrentes. Cada 15 de noviembre, coincidiendo con el aniversario de la fundación de Santa Fe, le toca a la Fiesta de la Doma, certamen que clasifica a los representantes de la provincia para el Festival de Jesús María.

Como cierre, valga un recuerdo que considero digno de mencionar. En su primera edición, sobre el lomo de El Carretel, un moro de la tropilla de los hermanos Manuel y Lucio Ballester y en la categoría "clina limpia", el vencedor fue nada menos que José "Tito" Burkard, jinete que al día de hoy ya muy veterano y a los 66 años sigue luciendo su destreza en las jineteadas que es convidado a concurrir.

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