Si usted es una persona con dificultades visuales, navegue el sitio desde aquí

Con el famoso artículo 155, el conflicto entra en otra dimensión

Viernes 20 de octubre de 2017
0

MADRID.- Se lo menciona como un mantra. Pero la anunciada intervención del gobierno de Cataluña no pone fin al conflicto independentista. Sólo lo coloca en otra dimensión. Una que posiblemente agudice los riesgos y las tensiones.

La convicción tanto en el gobierno español de Mariano Rajoy como en las principales fuerzas políticas de oposición es que el Estado no podía quedar de brazos cruzados ante "la situación de ilegalidad" en Cataluña.

Pero el reto que tiene ahora ese mismo Estado es el de ser reconocido como un actor válido en el conflicto, y eso no está tan claro.

Si es verdad, como anuncia, que intervendrá en áreas de gobierno, el primer desafío no será el de dar las órdenes e instrucciones pertinentes, sino que éstas sean obedecidas y acatadas. Eso es algo que tampoco está tan claro.

Es reconocido el apego que la sociedad catalana tiene a sus propias instituciones. Esto es algo más fuerte que en otras autonomías españolas y no tiene que ver necesariamente con el independentismo.

Es un dato de la Cataluña en la que se va a intervenir. Una característica que no desconocen en La Moncloa y que, seguramente, figura entre las muchas razones por las que la idea de la intervención no agrada en Madrid.

Rajoy no quiere aplicarla y hará todo lo posible, hasta último momento, para evitarlo.

El Partido Socialista Obrero Español (PSOE), que lo apoya en la decisión, no sabe ya cómo pedir públicamente que se opte por una "intervención breve y ajustada al objetivo de recuperar la legalidad".

Dicho de otro modo, si la cosa sale mal, no habrá sido responsabilidad de ellos, sino del gobierno.

La única fuerza que viene pidiendo la intervención a gritos es Ciudadanos. Su líder, el catalán Albert Rivera, lo dice cada vez que puede. Tantas como las que ensaya Rajoy para moderarlo cada vez que lo escucha.

Rajoy necesita a Ciudadanos. Pero si algo no quiere por estas horas son halcones que llamen al choque. Suficiente para eso con el ex presidente José María Aznar, que, desde el confort que da no estar sentado en el sillón presidencial, llama a la batalla contra el gobierno catalán cada vez que puede.

La intervención es el camino que se emprende ahora y es el no deseado. A la hora de la pesadilla aparecen escenarios poco gratos.

Por ejemplo: ¿qué pasaría si hubiera resistencia en las calles? ¿Qué ocurriría si fuera necesario tomar control, por caso, del puerto de Barcelona y hubiera piquetes que lo impidieran?

Las imágenes de la represión del pasado 1º no pueden repetirse.

Aun sin eso, los escenarios son abiertos. Entre ellos, la posibilidad de que el gobierno catalán avance con una declaración de independencia formal.

"Una intervención en Cataluña puede precipitar las cosas", dijeron ayer referentes del brazo más radicalizado del independentismo.

Si hace unos días, cuando el gobierno catalán se abstuvo de proclamar abiertamente la independencia, deambulaban por el Parlamento con caras largas, ayer esos mismos referentes estaban radiantes. Sienten más cerca que nunca ese salto, posiblemente a ninguna parte, que los ilusiona como un sueño.

La aplicación del 155 sería, desde su perspectiva, la más absoluta justificación para declarar, de una vez, el nacimiento de la república.

La primera duda es si la intervención será acatada. La segunda, si disparará una declaración de independencia. La tercera, no menos importante, es que el objetivo final de su aplicación sería el llamado a elecciones.

Eso, con la ilusión de Madrid de que cambien los interlocutores -que no esté más el presidente regional Carles Puigdemont- y que se erosione el 48 por ciento que ahora tiene el independentismo en el Parlamento.

Sería una cuestión de fe. Porque nada asegura un resultado electoral en esa dirección y, posiblemente, menos aun si las elecciones son convocadas por un interventor.

Te puede interesar

Enviá tu comentario

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.
Las más leídas