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Análisis táctico: para ganar la Copa Libertadores se necesitan goles, pero también oficio

Viernes 20 de octubre de 2017
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Gallardo le da instrucciones a Enzo Pérez
Gallardo le da instrucciones a Enzo Pérez.

A River le generó un ruido importante la salida de Alario. No era para menos. Apostaba a sus goles y los de Driussi para ganar la segunda Copa Libertadores en el ciclo Gallardo. Pero River mantuvo su presencia goleadora en gran parte porque Scocco apareció en toda su dimensión para finalizar las jugadas y también para vestirse de N° 10 con el último pase a un compañero (como sucedió con Saracchi ante Atlanta) y en parte porque en la estructura del Muñeco casi todos los demás intérpretes pueden llegar al gol: Pity Martínez, Enzo Pérez, De la Cruz y Nacho Fernández, si repite el bloque de ataque en el 4-1-4-1 que ubicó el DT ante Atlanta; pero también los laterales Moreira/Montiel o Casco/Saracchi, hasta los centrales Maidana y Ponzio (en alguna pelota parada). Si se evalúan los posibles relevos, Auzqui, Borré y Palacios también poseen características para pisar el área y convertir. Las estadísticas le juegan a favor a River: en la Copa Argentina hizo 14 goles en 4 partidos (un promedio de 3,5 por cotejo), en la Superliga tiene 11 en 6 (1,8) y en la Libertadores 25 en 10 (2,5). Sumando los tres certámenes, en 20 partidos anotó 50 goles. Aún sin Alario, poder de fuego tiene.

El tema es que tanto River como Gallardo saben que no sólo con goles se gana la Libertadores. También con oficio, con saber manejar los momentos de los partidos (porque no siempre se juega igual durante los 90 minutos) con entender qué lapsos son más proclives para defender que para atacar. Así jugó la Libertadores 2015. El roce, el manejo de los tiempos, es otro. No es casualidad que River suba considerablemente la cantidad de infracciones que comete en la Libertadores que en el torneo local o la Copa Argentina. Frente al DIM (las dos veces), Emelec, Guaraní y Wilstermann, superó las 20 faltas; ante Atlético Tucumán hizo apenas 5 y, por lo general, en la Superliga pocas veces supera las 12/13.

El punto que mejor une ataque y defensa en River se resume en Ariel Rojas. El zurdo puede ser el equilibrista de Ponzio en el retroceso y la recuperación de la pelota, y también generar en ataque con centros o pases finales en los últimos metros, como en la asistencia que le dio a Pity Martínez ante Atlanta. Si cada partido de Copa Libertadores se mide como si fueran batallas de ajedrez, en esto estará pensando Gallardo por estas horas. Porque si entra Rojas, otro deberá salir.

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