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El argentino que conversó con Lenin durante la Revolución en Rusia

Hace cien años la monarquía de los zares caía en manos de los bolcheviques; en aquel tiempo, LA NACION consiguió entrevistar al argentino que fue espectador del inicio del comunismo soviético

Martes 24 de octubre de 2017 • 02:04
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PARA LA NACION
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Hace cien años, en octubre de 1917, Gabriel Martínez Campos era Ministro Plenipotenciario de la Argentina en Petrogrado (luego Leningrado, hoy San Petersburgo) cuando los bolcheviques asaltaron el Palacio de Invierno, el 25 de octubre.

El diplomático continuó viviendo en la tumultuosa Rusia hasta septiembre de 1918, mes en que obtuvo el permiso, por un pedido de licencia. Junto con su familia, partió de Petrogrado a fin de mes. Pero llegar hasta el barco que los sacaría de Europa fue una verdadera odisea. Pasó por varios países, como Suiza y Francia. Recordemos que Rusia no era el único país alborotado. El mundo continuaba desangrándose en la Primera Guerra Mundial. Aún faltaba un poco más de un mes para la firma del armisticio que pondría fin a la contienda. Volviendo a las aventuras de nuestro diplomático, luego de un periplo agotador iniciado en Lisboa a bordo del vapor Highland Piper, logró arribar a Montevideo, el 29 de enero de 1919.

Cuando el ministro desembarcó en Uruguay, fue abordado por un corresponsal del diario La Nación. Nuestro reportero, ansioso por conocer en primera persona los detalles de la vida en la Rusia de la revolución, improvisó un pequeño cuestionario que apareció publicado como reportaje al día siguiente.

Si bien Martínez Campos se excusó de responder ciertas preguntas por considerar que se trataba de información confidencial (aún no había presentado sus informes al presidente Hipólito Yrigoyen), se extendió a lo largo de varios párrafos contando cuál fue su experiencia.

La primera pregunta apuntaba a conocer cuál era la verdadera situación en Rusia. La instauración del comunismo despertaba curiosidad en todos y esto fue lo que Martínez Campos contó:

"La propiedad privada inmueble y hasta casi también mueble ha desaparecido, puesto que ésta última ha sido limitada por el estado, único verdadero propietario hoy en la Rusia de los soviets. La tierra y los edificios pertenecen al estado, el que igualmente se ha apoderado de todas las industrias y comercios".

Al representante argentino le llamaba la atención al contraste del sistema de vida:

"Se ha limitado el número de objetos que cada ciudadano puede poseer. Nadie tiene derecho a más de un traje y un par de botines [es decir, zapatos sencillos]. La limitación rige igualmente para los alimentos (.). Es tan severa la aplicación del régimen comunista que hasta se ha llegado a reglamentar el número de cigarrillos que cada ciudadano pueda fumar durante el mes".

El periodista indagó sobre los artífices de la revolución. Martínez Campos le habló de sus encuentros con Trotsky y Lenin. Contó que no tenía una opinión formada sobre el primero porque lo había tratado poco. En cambio, por su actividad diplomática se había reunido varias veces con Lenin. Lo describió como a un hombre verdaderamente original, de gran cultura, que producía la impresión de un iluminado por la convicción y fe con que hablaba acerca del triunfo de los ideales marxistas. Veía en Lenin a un caudillo de la causa ya que sus partidarios tenían por él un verdadero fanatismo. Otra característica del líder bolchevique, según Martínez Campos, era la de ser particularmente amable con los miembros del cuerpo diplomático. Pero el entrevistado aclaró especialmente, que la amabilidad del ruso no impidió que se llevasen a cabo atropellos hacia delegaciones extranjeras.

El reportaje no se extendió mucho más ya que el diplomático se limitó a relatar lo que había vivido, su experiencia general, sin ahondar en detalles o especulaciones. Se despidió y partió a preparar el informe que presentaría a la Cancillería Argentina. Este documento presentado al gobierno argentino se unió con los escritos enviados por Eduardo García Mansilla, cónsul general en Rusia y por Daniel García Mansilla, ministro plenipotenciario en la Santa Sede.

El destino de Rusia es conocido por todos. ¿Y Martínez Campos? Luego de pasar un tiempo en la Argentina, en 1923, fue designado ministro plenipotenciario en Finlandia y Polonia, con base en Varsovia. Un año después, la gestión de este embajador dio inicio a las relaciones entre Checoslovaquia y la República Argentina.

Varias fueron las aventuras diplomáticas de Gabriel Martínez Campos en una época en que el mundo trataba de cicatrizar las heridas de una guerra mientras transitaba, agónico, hacia otra peor. Pero, más allá de sus frondosa actividad en las relaciones exteriores, para nosotros siempre será recordado como el argentino que se entrevistó con Lenin en los días de la revolución rusa.

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