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Niemeyer y sus obras

El Museo de Arte de Niteroi, otra muestra del espíritu de su creador

Miércoles 11 de noviembre de 1998

La Bahía de Guanabara se ha engalanado con una obra sorprendente de Oscar Niemeyer , ubicada en la playa da Boa Viagem (del Buen Viaje), en la ciudad de Niteroi, frente a Río de Janeiro.

Visitar este museo constituye una experiencia estética en sí misma, capaz de proporcionar a los amantes de la arquitectura un goce estético diferente.

El promenade-architectual comienza cuando se asciende por la sinuosa rampa que guía los pasos hacia el interior de la nave espacial.

La soberbia curva del museo realza el efecto del paisaje brasileño
La soberbia curva del museo realza el efecto del paisaje brasileño. Foto: Daniel Casoy

El plano inclinado permite ingresar al 1° nivel donde está el control de acceso y el guardarropa junto a algún despacho administrativo. Luego se puede tomar una escalera interior que conduce al 2° nivel principal donde se abre el salón central de exposiciones.

El paisaje marítimo de la bahía y la línea de los cerros que delinearon el espectáculo previo al ingreso, se convierten luego en un juego de sensaciones que se desarrollan libremente por medio de las superficies blancas y sensuales del gran espacio central, y también por los contrapuntos rítmicos que el genial arquitecto-escultor crea mediante la yuxtaposición de espacios grandes y pequeños.

Un recorrido perimetral que forma la corona circular vidriada del museo invita a un nuevo itinerario estético inundado de luz natural. Allí una bancada revestida por la misma alfombra que sube del piso permite a los apreciadores de arte, sentarse y relajarse para adoptar una postura contemplativa.

Como recién construido

Hace treinta y cinco años, Oscar Niemeyer construyó en pleno corazón de San Pablo el que, en ese momento, era el edificio de viviendas más alto de América Latina, destinado a 4000 habitantes.

Hoy, un grupo de arquitectos y administradores del edificio están trabajando en conjunto en las tareas de mantenimiento del coloso, y han hecho revivir a usuarios y vecinos aquel estado cercano al éxtasis, el mismo que invadió a los primeros pobladores de esta excelente muestra del genio de Oscar Niemeyer.

Daniel Casoy

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