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La policía tiene en la mira a más perfiles

En una de las cuentas bajo análisis judicial se ofrecen pistolas

Domingo 22 de octubre de 2017
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Motos Crudas no es el único perfil sospechoso como espacio en el que se ofrecen elementos robados en una red social. En Facebook aparece otro perfil donde un usuario ofrece abiertamente una pistola Thunder 380. Esa cuenta también figura en la mira de los investigadores.

La pesquisa que terminó con las detenciones de ocho imputados de la banda conocida como "Motos Crudas", comenzó a partir del monitoreo de las redes sociales realizada por detectives de la Policía Federal para evitar delitos informáticos y frenar las ventas en la web de artículos robados.

Así fue que uno de los investigadores encontró el perfil de Facebook Motos Crudas. Debido a que los administradores del grupo deslindan responsabilidades en cada uno de los usuarios, los detectives apuntaron las pesquisas sobre cada uno de los titulares de las cuentas, así llegaron hasta el imputado Alan Nardachone. A los policías les llevó ocho meses de investigación, con intervenciones telefónicas, para desbaratar la banda.

Si bien el ofrecimiento de los artículos robados era público en Facebook, el resto de la negociación seguía por un chat privado.

Cuando alguien que no era del grupo intentaba comenzar una negociación, se activaban las alertas y entre todos los usuarios advertían que el titular de una determinada cuenta, interesado en un arma, por ejemplo, "era gorra" o policía. Así, ponían en evidencia al detective que intentaba investigar y se protegían entre ellos.

Planeaban un fuga masiva

Uno de los cabecillas de la banda había planeado, además, atacar una comisaría de la zona de Moreno para rescatar a diez presos que estaban detenidos en la seccional. La fuga masiva estaba planeada para uno de los fines de semana largos de junio pasado. Dicha maniobra quedó al descubierto en una de las escuchas telefónicas que se realizaron durante la investigación contra la banda de las Motos Crudas.

Se trató de una serie de conversaciones entre el imputado Víctor Medina y un delincuente que sólo se identificaba como José Luis, que había caído preso en esa seccional. En uno de los calabozos había diez detenidos y todos tenían celulares. Cada uno contaba con el apoyo de su propia banda. La fuga se frustró cuando el investigador avisó a sus colegas de la policía bonaerense.

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