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Alegría sacudió el mapa del polo: le ganó a La Dolfina, el gran dominador de este deporte, y es finalista en Hurlingham

Logró lo que parecía imposible: derrotar al mejor equipo del mundo; lo venció por 10-9 y definirá el título con Ellerstina

Domingo 22 de octubre de 2017
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LA NACION
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El gran impacto en Hurlingham
El gran impacto en Hurlingham. Foto: Sergio Llamera

Que Frederick Mannix abrace a un cronista que seguramente no recuerde ilustra lo que se vivió en los palenques de Alegría después del histórico triunfo frente a La Dolfina. Siempre correcto, el canadiense se dejó llevar por sus emociones luego de que su equipo diera el batacazo que él tanto esperó. "¡Tenemos una chance! Suena extraño, lo sé, pero creo que podemos hacerlo", respondió entre exultante y sorprendido, después de que Alegría venciera en chukker suplementario a La Dolfina 10-9 y accediera a la final del 124º Abierto de Hurlingham.

Es que la mayor sorpresa de esta década se celebró tanto como un campeonato. Hilario Ulloa hacía lo imposible para juntar a toda su familia en una sola foto. Desde Lincoln lo acompañó una numerosa comitiva, encabezada por la abuela Mercedes, de 91 años, que lució orgullosa la remera fucsia con la 2 en la espalda. Lucas Monteverde, que este año se perdió la temporada por una lesión en la cadera que no le permite mover mucho las piernas, trataba de mantenerse de pie con la ayuda de muletas y de su mujer, Loli López. Cada uno a su manera, pero todos unidos al grito de "Alegría, Alegría".

Aunque ganarle a La Dolfina es suficiente motivo suficiente para festejar, la manera en que se dio la victoria hizo de efecto multiplicador. Alegría salió a jugarle de igual a igual y durante los primeros dos chukkers marcó el ritmo del encuentro. Aunque La Dolfina se mantuvo a tiro en el marcador, el quinto chukker terminó con una sorprendente diferencia de tres goles a favor de Alegría. Si bien contó con posibilidades de aumentar la diferencia, no logró convertir en los últimos dos períodos y el encuentro se fue al suplementario. Cabe destacar la actitud de Hilario Ulloa, que en ese momento de máxima tensión fue a pedirle a su hinchada que alentara y no cuestionara los cobros de los árbitros. Cuando todo hacía presagiar que La Dolfina finalmente daría vuelta el encuentro, Pablo MacDonough cometió una falta y un penal de 40 yardas de Guillermo Caset desató la locura.

Pasaron doce años desde que Mannix apostó por su propia organización y cumplió con cada uno de los pasos que un equipo debe dar para llegar a lo más alto. Construyó un club de primer nivel en General Rodríguez, invirtió en caballos y se rodeó de jugadores de primer nivel. El primer gran golpe lo dio en 2013, cuando llegó a la final de Palermo tras bajar a Ellerstina.

Cuenta con Hilario Ulloa, hoy el único 10 goles que no juega ni en La Dolfina ni en Ellerstina; el año pasado sumó a Guillermo Caset (tenía 10, hoy con 9), y ante la baja de Lucas Monteverde reclutó a Facundo Sola, quien en principio iba a jugar en La Albertina y es posiblemente el mejor "jugador libre" que queda luego de la disolución de Washington.

"Lo de hoy fue producto de un trabajo que hacemos todos los días desde hace muchos años. La organización es todo lo que está detrás del jugador. El petisero, el herrero y el veterinario. Armar la caballada, darles la mejor comida y prepararlos. Es la única manera de darle pelea a estos equipos", explicó su entrenador, Clemente Zavaleta, quien siguió el desenlace del encuentro arrodillado al lado de las tablas del palenque. Es tal el compromiso de los jugadores que Lucas Monteverde, cuando tomó la decisión de no jugar, puso su organización y su caballada a disposición del equipo.

Solamente hace falta ver algunos números para entender por qué fue este el mayor batacazo de la década. La última final de Triple Corona en la que no estuvo la Dolfina fue en Tortugas 2010, cuando no contó con Cambiaso y perdió sus dos partidos; desde entonces, llegó a 21 finales. Con el cuarteto actual, que se formó en 2011, La Dolfina lleva un envidiable récord de 69-5 contando la derrota frente a Alegría. Antes, había perdido las finales de Tortugas, en 2011 y 2012, de Palermo, en 2012 y de Hurlingham, el año pasado, siempre frente a Ellerstina.

"Sólo una copa, por favor", había dicho Mannix después de la derrota frente a Ellerstina en las semifinales de Tortugas. Tendrá la chance el sábado próximo en la cancha Lewis Lacey, curiosamente el único canadiense en haberse consagrado en el Abierto de Hurlingham.

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