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Cataluña descarta un adelanto de las elecciones y el choque parece cada vez más inevitable

Tras la intervención anunciada por Rajoy, el gobierno de Puigdemont debe convocar hoy a una sesión del Parlamento en la que se declararía la independencia

Lunes 23 de octubre de 2017
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LA NACION
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Los principales líderes catalanes, anteayer, durante una protesta
Los principales líderes catalanes, anteayer, durante una protesta. Foto: Nicolas Carvalho Ochoa / DPA

MADRID.- La pulseada entre los gobiernos español y el separatista de Cataluña avanza hacia su peor escenario. El equipo del presidente Mariano Rajoy trabaja sobre la hipótesis de una declaración de independencia y de república en esa próspera región.

Un paso rupturista que, aunque aún hay tiempo de frenar, ayer parecía difícil de evitar. "Hay poco espacio" para las voces que piden moderación dentro del equipo de Carles Puigdemont, el independentista acérrimo que gobierna en Cataluña, se indicó.

De hecho, esa posición -la de evitar la declaración de independencia- hoy contaría con un solo defensor dentro del elenco de trece ministros que integran el Govern. Se trata de Santi Vila, el consejero de Empresa, el hombre al que todos los días la realidad económica y la fuga de empresas le pone de manifiesto que el rumbo de choque y la declaración unilateral de independencia (DUI) afectan negativamente el desarrollo de la región.

"Puigdemont sufre enormes presiones por parte de los sectores más radicales del independentismo", trascendió ayer de fuentes de la Generalitat. De todas maneras, él es el único que puede frenar la intervención y la toma de control del gobierno nacional sobre los principales resortes de la autonomía. Un paso que, si no hay cambio de rumbo, operará a partir del viernes. El mecanismo con el que se podría evitar ese trago y el anunciado desalojo de todo el gobierno es el llamado a elecciones anticipadas. Pero, como dijo ayer el vocero catalán, Jordi Turull, "eso es algo que no está sobre la mesa" en este momento.

Las esperanzas de una salida menos traumática decaen con las horas. La Moncloa trabajaba ayer con el peor de los escenarios. Incluso, con uno tan confuso como una doble jugada.

La posibilidad que se barajaba anoche era que Puigdemont hiciera las dos cosas. Que declarara la independencia y que, al mismo tiempo, llamara a elecciones. "Con eso, neutralizaría la aplicación del artículo 155" de la Constitución que impulsa la intervención de la autonomía y, al mismo tiempo, daría un paso hacia delante "en el proceso", conjeturaron fuentes del gobierno catalán.

De todas formas, el único que sabe qué es lo que ocurrirá es Puigdemont y él, hasta ahora, no muestra otra carta que la de la resistencia. Resistencia a todo lo que venga del "espíritu liquidador" de Madrid y, sobre todo, la anunciada intervención, a la que definió como un "inaceptable golpe de la democracia".

La semana comienza hoy con la definición de la fecha en la que se convocará el pleno del Parlamento catalán para "analizar la situación política" y que muchos creen que sería ocasión para que se vote una declaración de independencia.

La fiscalía ya anticipó que, si eso ocurre, podría imputar por "rebelión" a Puigdemont, un delito que se paga con más de 15 años de prisión. La fecha no está clara. La convocatoria podría ser mañana o, incluso, el próximo viernes, el mismo día en que el Senado nacional aprobará el paquete de medidas que pidió Rajoy para la intervención de Cataluña.

Queda poco tiempo. Si nada cambia, el viernes, la dinámica del conflicto entrará en una nueva dimensión: el gobierno central de Madrid avanzará para tomar el control del de Cataluña. Algo que no ha ocurrido jamás en 40 años de democracia con ninguna de las 17 autonomías.

En forma paralela, la pulseada se convirtió en un revulsivo que tensionó a los principales partidos de oposición del arco de la izquierda. Tanto el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) como la izquierda radical de Podemos sufren, en estos momentos, fuertes presiones internas por las posiciones que adoptaron ante la drástica medida anunciada por Rajoy.

En el socialismo, porque la rama catalana está sumamente incómoda con el apoyo a la intervención. Para el líder nacional Pedro Sánchez es un momento de desafío en el que, sin embargo, se ha mantenido firme.

Los problemas para el "podemista" Pablo Iglesias parten de quienes dentro de la agrupación consideran que ha dado "excesivo apoyo" al separatismo catalán y que eso podría restar votos a Podemos en el resto de España.

Más allá de esos ruidos dentro del mapa político, lo cierto es que comienza hoy la semana definitiva. Si algo reinaba ayer en esta ciudad era el hartazgo.

"Qué se creen estos catalanes para hacer lo que están haciendo", fue una frase repetida. La otra apoyaba la idea de la intervención. "Es hora de que alguien ponga límites ante tanto desatino". Frases de una tarde de domingo, previa a una semana que promete ser difícil.

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