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Reconstruyeron en Chile el extraño caso de un montañista cordobés

Marco Roldán estaba con dos amigos y ya no se lo volvió a ver desde el 6 de enero de 2013

Martes 24 de octubre de 2017
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PARA LA NACION
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CÓRDOBA.- Después de casi cinco años fue reconstruida ayer la desaparición de Marco Roldán en el cerro chileno Cancana (en la región de Coquimbo, en el centro-norte del país transandino). Sus acompañantes lo vieron por última vez el 6 de enero de 2013 y ya no se supo nada de él, como si lo hubiese tragado la tierra.

Gentileza La Voz
Gentileza La Voz.

Roldán tenía 29 años y veraneaba en Chile; viajó con su amigo Mario Olivera y, en la base del cerro, cerca del camping Cochiguaz, conocieron al francés Frederic Deltour, con quien ascendieron. Olivera regresó a la carpa a poco de iniciar la caminata. Horas después retornó Deltour, quien le dijo: "Marco decidió quedarse para sacar unas fotos y yo bajé".

Mientras Marco era objeto de una intensa búsqueda, Deltour siguió viaje hacia Perú. Por las sospechas del círculo íntimo de Roldán, el francés fue interrogado en el extranjero, pero -según fuentes judiciales- no hay indicios que permitan atribuirle alguna culpa.

"Lo conocí el 5 de enero. Él me preguntó sobre la montaña y yo le dije que había que hacer mucho trekking. Me señaló que quería escalar el domingo a la mañana, el día que se perdió... Esa vez decidimos descender porque no teníamos agua. Era difícil continuar así. Le dije que bajara conmigo, pero él no quiso porque quería sacar unas fotos", relató Deltour desde Perú, días después de la desaparición.

En los primeros tiempos se hicieron distintos operativos de búsqueda en la región de Pisco Elqui, pero sin resultados; tampoco apareció la mochila azul que aquel día tenía el cordobés. Entre las versiones descartadas se contó la de un pastor evangélico que dijo haber viajado con él hacia Ecuador.

En la carpa quedaron todas sus pertenencias y 1400 dólares; también, un celular que, al cabo de las pruebas realizadas, nunca condujo a nada. Lucas Bustos, amigo de Rodán, indicó a LA NACION: "Él era muy apegado a sus afectos. No hay nada que nos lleve a pensar que se fue por voluntad propia. Por eso seguimos todos comprometidos con el caso".

Hubo rastrillajes en los Andes. Pero en febrero de este año, por primera vez, un grupo de Unidades Especiales de Alta Montaña de la Gendarmería Nacional lo buscaron en el Valle de Cochiguaz. La misión se realizó por pedido de la familia Roldán al Ministerio de Seguridad de la Nación y facilitado por un acuerdo de Asistencia Mutua en Asuntos Penales entre los estados partes del Mercosur, Bolivia y Chile.

Luis y Cándida, padres de Marco, viajan constantemente a Chile porque no se resignan a no saber más de su hijo; ella está prácticamente instalada al pie del cerro. Ayer participaron de la reconstrucción. "Estamos destruidos", es su descripción de cómo se sienten. "Es una herida que no cierra, quieren dar con algo, aunque con el tiempo mantener la esperanza se hace más difíciles", señala Bustos.

Adrián Vega, fiscal regional de Coquimbo, es el tercero en intervenir en la causa y la de ayer fue la primera reconstrucción de lo que se sabe en la escena. "No la habíamos realizado porque hasta ahora recurrir a este procedimiento no había sido necesario", dijo. Del procedimiento participó Olivera, el dueño de camping chileno donde estaban parando los cordobeses, y agentes de la Policía de Investigaciones de Chile (PdI).

Los padres del Marco entienden que esa reconstrucción debería haberse hecho en las primeras horas; ahora confían más en que alguna persona pueda terminar aportando un dato. Desde la fiscalía aseguran que todavía están abiertas todas las líneas de investigación, desde un accidente (más allá de que todas las búsquedas, incluso con georradares, no dieron resultados) hasta una partida voluntaria, incluyendo la sospecha de un crimen.

Los Roldán insisten con que a Deltour "no se le investigó, no se sabe quién es, qué hace". Sostienen que está "latente la duda" porque sólo declaró que habían subido al cerro, tomado agua y comido una fruta que llevaba Marco, y que ahí "supuestamente se separaron".

"Hablaba de 15 minutos más de subida y que luego bajaba. Me da que pensar por qué no esperó y bajaron juntos. Ese es un código de los montañistas. Lo otro que me llama la atención es que al día siguiente, el francés le preguntó a Mario si no había problemas para que él se pudiera ir? Fue un error de Carabineros el dejarlo partir", declaró la madre del cordobés.

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