Si usted es una persona con dificultades visuales, navegue el sitio desde aquí

River-Lanús, un capítulo con atractivo para sumarse a la rica historia de play-off argentinos

Dos de los mejores equipos de nuestro país cruzan sus caminos en busca de prestigio internacional; el choque entre connacionales en eliminatorias agrega un picante extra, que tiene al club de Núñez con varios episodios inolvidables

Martes 24 de octubre de 2017
SEGUIR
LA NACION
0
Foto: LA NACION

La Copa Libertadores extiende su escenario continental para que se encuentren dos de los mejores equipos del fútbol argentino. Será una semifinal para que internacionalmente River y Lanús revaliden dos buenos y competitivos proyectos, sostenidos en el tiempo. Hoy, a las 19.15, se disputará el primer capítulo en el Monumental, con la aplicación del VAR (ver aparte) como innovación tecnológica para asistir al árbitro.

Un play-off marca, deja huella, y si confronta a dos equipos argentinos la memoria les reserva un lugar destacado. En ese sentido, River tiene en la Libertadores una historia más profusa, de la cual surgen estas cuatro inolvidables piezas de archivo.

1|sufrió river camino a su primer título

No fue América de Cali en la final el escollo más duro que superó River para ganar su primera Copa Libertadores, en 1986. Mucho peor la pasó en el desempate ante Argentinos por las semifinales. El 0-0 en el estadio de Vélez benefició al equipo que dirigía el Bambino Veira por mejor diferencia de gol en un grupo de tres, compartido con Barcelona de Ecuador. Argentinos, dirigido por Roberto Saporiti, era el defensor del título y contaba con destacadas individualidades: Batista, Videla, Castro, Borghi, Ereros. Uno de los suplentes fue el hermano de Diego Maradona, Hugo, que ingresó en el segundo tiempo. En River habían emigrado Francescoli y Amuchástegui, y se incorporó Funes, un tanque decisivo en las finales.

El arquero Pumpido fue figura con varias atajadas y tuvo la ayuda de los postes en los remates de Olguín y Batista. Abarrotada de hinchas de River, la cabecera que da a Reservistas Argentinos fue escenario de unos instantes de angustia cuando una definición cruzada de Funes provocó una avalancha. Con sufrimiento, River seguía en camino al título.

2|la gallinita de tevez y los pibes de bianchi

Ahora ya es habitual la prohibición de la asistencia de hinchas visitantes, pero en 2004 fue una medida innovadora la que tomó el funcionario del organismo de seguridad Javier Castrilli para combatir la violencia. Las semifinales en la Bombonera y en el Monumental sólo se disputaron con simpatizantes locales. Boca se impuso en su estadio 1-0 y una semana después festejó la clasificación a la final (la perdió ante Once Caldas) ante 60.000 personas que de tan decepcionadas se habían quedado sin palabras. Por entonces, el Boca de Carlos Bianchi se doctoraba como un experto en la definición por penales, vía por la que luego cayó en la definición contra los colombianos. Pero en el Monumental salió airoso hasta desafiando la lógica de que una instancia tan decisiva está reservada para jugadores curtidos. Bianchi dispuso que dos de los ejecutantes fueran Pablo Álvarez y Pablo Ledesma, ambos con 20 años por entonces. Los dos convirtieron y Abondanzieri le atajó el remate a Maxi López para el 5-4 final. Los 90 minutos habían sido de alto voltaje. River se impuso 2-1 en el cuarto minuto con un gol de Nasuti. Antes, Lucho González había abierto el marcador, empató Tevez, expulsado por Baldassi por festejar simulando el vuelo de una gallina. También recibieron la tarjeta roja Fabián Vargas y Sambueza, mientras que Ricardo Rojas se fue lesionado cuando River ya había hecho los tres cambios. Tras la clasificación, Guillermo Barros Schelotto, uno de los delanteros, se salió de su mesura habitual para declarar: "Esto se lo dedicamos a todos los jugadores de River que hicieron quilombo en el primer partido. No tienen pelotas. Es una de las mayores alegrías que tuve, lo ganamos de guapos cuando ellos quisieron ensuciar el juego. Subestimaron al campeón del mundo".

3|monumentalazo de san lorenzo en 2008

Ya antes de jugarse, a esa serie de los octavos de final le sobraba morbo. San Lorenzo era dirigido por Ramón Díaz y tenía a D'Alessandro, dos que por entonces se sentían olvidados por los dirigentes de River. Y del otro lado estaban Abreu y Tuzzio, con pasado en el Ciclón. El 2-1 en el Nuevo Gasómetro había dejado la serie abierta para el desquite en el Monumental.

Más alternativas no pudieron tener unos 90 minutos que terminaron con una postal inédita: el Pelado Díaz celebrando en la cancha de River una clasificación contra el equipo que lo tiene como el entrenador más ganador, con nueve títulos.

Fue una noche alucinante, con Bergessio transformado en héroe al convertir los dos goles del 2-2. Una igualdad que parecía imposible de conseguir para el Ciclón. A los 16 minutos del segundo tiempo, River ganaba 2-0 (Abelairas y Abreu, de penal) y San Lorenzo tenía dos menos por las expulsiones de Rivero y Bottinelli. Bergessio hizo los dos tantos en tres minutos, mientras Simeone, en una polémica decisión, dejaba a Ortega en el banco, con River paralizado y sin encontrar la pelota. La reacción de San Lorenzo enmudeció al Monumental, lo cual no pasó inadvertido para el volante de River Oscar Ahumada: "Después del 2 a 1 hubo un silencio atroz". Con el paso de los años, Ahumada se arrepintió de su frase.

4|La vergüenza del gas pimienta

Cuando la prensa inglesa señala que el superclásico del fútbol argentino está dentro de los 10 espectáculos deportivos del mundo que un aficionado no debería dejar de ver al menos una vez en la Bombonera, seguramente no incluye el del 14 de mayo de 2015. Un partido fallido, suspendido tras el primer tiempo por la agresión con gas pimienta que sufrieron algunos futbolistas de River a través del corte del alambrado de la tribuna que ocupa La 12. River había ganado 1-0 en la ida (Carlos Sánchez, de penal) y el primer tiempo de la revancha había sido cerrado y áspero, en consonancia con la serie que un año antes los había enfrentado por la Copa Sudamericana.

Los octavos de final los había encontrado por las campañas opuestas: Boca avanzó como el mejor de los primeros y River como el peor de los segundos, tras una milagrosa clasificación en la última fecha. El caótico final también derivó en un distanciamiento en la relación entre los presidentes Angelici y D'Onofrio, que minutos después de la agresión a los futbolistas de River ingresó en el campo para influir sobre el árbitro Herrera. La serie robusteció el prestigio de Gallardo en los play-off, nada menos que ante Boca, y debilitó a Arruabarrena, a quien ni el posterior título local le bastó para conservar el cargo ante la primera racha adversa de resultados.

En esta nota:
Te puede interesar

Enviá tu comentario

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.
Las más leídas