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¿Cuál es el modo correcto de irse de una fiesta?

Lejos de lo que indica el protocolo, cada vez más personas eligen "despedirse a la francesa": retirarse de celebraciones y encuentros sin saludar a nadie

Martes 31 de octubre de 2017 • 00:47
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PARA LA NACION
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Todos pasamos por ese momento alguna vez: sentimos que ya no queremos estar en un casamiento, un cumpleaños o una fiesta y nos preparamos para irnos, pero debemos saludar a muchas personas, incluyendo al anfitrión. La tentación de desaparecer es alta y hasta tiene un nombre, "despedida a la francesa", y cada vez más personas lo adoptan, para horror de los especialistas en protocolo.

El hábito de "La despedida a la francesa" -llamada así porque era la manera en la que los nobles se retiraban de las reuniones en el siglo XVIII- también es conocido como "el adiós irlandés", ya que se trata de una costumbre de esa región del mundo profundamente enraizado en su cultura y que no constituye para ellos un signo de mala educación.

Sin embargo, quienes conocen de protocolo se muestran en contra. "Retirarse de una fiesta o de una reunión social sin despedirse al menos del anfitrión es una descortesía de sumo grado. Lamentablemente la gente está muy desacostumbrada a los buenos hábitos y las buenas costumbres: el saludo es la primera muestra de respeto y consideración. Es inaudito pensar que alguien puede estar en un lugar y retirarse sin al menos saludar convenientemente", le explicó a LA NACIÓN el profesor Rubén Alberto Gavaldá y Castro, actual presidente del Centro de Altos Estudios en Ceremonial de Buenos Aires.

Para el especialista, el creciente hábito de la despedida a la francesa le genera estupor: "Cuando escucho este tipo de situaciones, mi actitud es de sorpresa total: las nuevas generaciones están descuidando mucho los hábitos de la convivencia y la buena educación. Saludar es indispensable, es imperioso. No hacerlo es descortesía, puede ser una falta letal, el que no me saluda puede volverse una persona no deseada para mí".

Al chef Alejo Lagouarde, sin embargo, nada de esto le preocupa. "Cuando me voy de algún lugar, suelo retirarme sin saludar. Sólo lo hago con los que están cerca de la puerta o aquellos que sé que no me van a insistir para que me quede. Lo cierto es que a veces las personas son muy insistentes y no entienden que uno tiene que irse porque al otro día se levanta a las seis de la mañana", explicó el joven de 29 años. Sin complejos, llama a su estrategia "tirar una bomba de humo", mientras que otros suelen denominar la técnica "estrellita ninja", bajo la idea de que es una desaparición repentina y sin culpas.

La especialista en relaciones públicas Julieta Troncoso también suele despedirse a la francesa porque no le gusta que le insistan para quedarse en fiestas en las que ya no quiere estar. "Lo hago sobre todo si son reuniones en boliches o con gente bailando. Digo que me voy al baño, pero me escapo, aunque luego siempre mando un mensaje por Whatsapp agradeciendo al anfitrión", confesó.

Para la modelo y conductora Carolina Di Nezio hay un trasfondo psicológico detrás. "Me voy de absolutamente todas las fiestas sin saludar, salvo que haya muy poca gente y eso me impida irme sin que se den cuenta. Supongo que lo hago porque pienso que nadie va a notar que no estoy y además saludar me obliga a dar explicaciones de por qué me voy, prefiero desaparecer", le dijo a LA NACIÓN.

Aún con estos justificativos, el profesor Gavaldá y Castro es implacable con esta moda: "Los que no saludan dicen que lo hacen por vergüenza, o porque no saben cómo hacerlo, pero de este modo justifican ciertas expresiones contemporáneas que están muy alejadas de la buena educación. La cortesía es la expresión de buen trato social, que nace y se difunde en la familia, y luego se proyecta en la gran familia de la comunidad general".

Para él, existe una única manera de retirarnos de una reunión, ya sea familiar, de amigos o más formal. "Cuando llego a un lugar, debo quitarme el abrigo, saludar primero a quien me invita y luego al resto por orden de precedencia. Al salir, repito lo mismo, pero en orden contrario: saludo a los invitados en general y luego al dueño de casa, me abrigo y me alejo", concluyó.

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