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Copa Libertadores. Las falencias de Lanús ante River: descanso para Germán Lux y una posesión desconocida

Sin tenencia de la pelota ni disparos al arco, el conjunto de Almirón nunca estuvo cerca del triunfo y ahora deberá revertir la serie para seguir.

Miércoles 25 de octubre de 2017 • 08:04
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Almirón reconoció que su equipo no fue el de siempre
Almirón reconoció que su equipo no fue el de siempre. Foto: AFP

El dato parece ficticio ante un equipo con la vocación ofensiva de Lanús , pero es real: ningún remate granate se topó con los guantes de Germán Lux en la primera semifinal de la Copa Libertadores. El santafesino de Carcarañá no protagonizó atajada alguna en los 94 minutos de juego en el Monumental. Los escasísimos disparos del elenco de Jorge Almirón nunca atuvieron al arco rival como destino y terminaron cayendo por 1-0.

""Nos costó bastante el partido en cuanto a la posesión, porque perdíamos la pelota rápido y no generamos situaciones de gol"
Jorge Almirón

"Nos costó bastante el partido en cuanto a la posesión, porque perdíamos la pelota rápido y no generamos situaciones de gol, lo cual nos hizo estar muy lejos del partido", reconoció el entrenador. De todos modos, manifestó que estuvieron cerca de conseguir el empate y ponderó que su equipo se defendió bien.

Lanús perdió porque estuvo demasiado cerca de su arco (sobre todo en el segundo tiempo), porque la superpoblación del mediocampo fue una hipoteca que ejecutó la suerte del ataque y porque le costó muchísimo desplegarse en el campo para contar con distintas opciones. Incluso Marcelo Gallardo reconoció que no esperaba una versión tan conservadora de su adversario.

En los diez partidos que lo habían llevado hasta las semifinales de la Copa Libertadores, Lanús solamente había tenido menor posesión de pelota que su rival ante The Stronguest. Como aquella vez en Bolivia, en la ida de los octavos de final, ante River no pudo armar un circuito de pases que le diese la posibilidad de insinuarse peligroso. "No pudimos asociarnos, y no estamos acostumbrados a jugar sin la pelota", reconoció Román Martinez sobre una tenencia inferior al 40 por ciento. "No podemos no patear el arco", sentenció el número 10.

Lautaro Acosta y Alejandro Silva oficiaron más de mediocampistas que de delanteros, lo cual terminó en muchas ocasiones por retraer a José Sand, con sus llamativos botines azules y amarillos. Lanús priorizó ser un conjunto agrupado para moverse acompasado allá donde fuese que River intentase quebrarlo. El problema de ese equipo corto fue la distancia entre Esteban Andrada y Sand: a los de Almirón les quedaba muy cerca su arco y muy lejos el de River.

Los jugadores de Lanús se fueron del Monumental con el remordimiento de una actuación en la que se mostraron con un hábito desconocido. Pero las misma voces que reconocían flaquezas después recomponían el tono para postular que con una derrota mínima la serie está abierta. La semana próxima el Granate tendrá un enorme desafío al intentar revertir la semifinal ante un rival que parece hecho a medida de estas instancias.

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