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Misión Australia: el desafío de pasar de competir a complementarse

A un año de la creación de la Cámara de Comercio Argentino-Australiana, una comitiva de jóvenes empresarios viajará para estimular el flujo comercial bilateral y las inversiones

Jueves 26 de octubre de 2017 • 00:01
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LA NACION
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El evento de lanzamiento de la misión se realizó en la sede de la Cancillería
El evento de lanzamiento de la misión se realizó en la sede de la Cancillería. Foto: Gentileza Auscham

Australia y la Argentina han sido comparadas históricamente por todo lo que tienen en común: son territorios extensos, con una población en su mayoría inmigrante y con vastos recursos naturales para explotar, se encuentran en el mismo hemisferio y pueden ser centros recíprocos de acceso a mercados interesantes para ambas naciones.

Con este objetivo en mente, se lanzó la primera misión comercial a Australia con el apoyo de la Cámara de Comercio Argentino-Australiana (Auscham), en conjunto con la Unión Argentina de Jóvenes Empresarios (Unaje) y el apoyo de las embajadas de los dos países.

En total, son 12 los representantes de emprendimientos liderados por sub 40 que visitarán las ciudades de Sídney, Melbourne y Brisbane para reunirse con empresarios y conocer sus procesos productivos y de innovación. Dentro de la comitiva de empresarios se encuentran cuatro consultoras de logística, agroindustria, softlanding y todo lo relacionado con el comercio en el país, una empresas de lácteos, una empresa metalúrgica, una de servicios de ingeniería y equipamiento médico y una empresa de servicios y soluciones en software y call center.

La idea no es sólo replicar los casos de éxito australianos, sino poder entablar relaciones comerciales, buscar inversiones y aprovechar el acceso privilegiado a los mercados asiáticos.

En el lanzamiento de la misión, el embajador argentino en Australia, Gustavo Martino, destacó "el enorme potencial" que tiene la relación bilateral a pesar de los incipientes datos de la balanza comercial: en 2016, el país exportó sólo 515 millones de dólares, según datos de la Agencia Argentina de Inversiones y Comercio Internacional. "Australia importa más de 28.000 millones de dólares por año en productos que la Argentina exporta al mundo, pero de ese monto nuestro país no llega ni a 100 millones de dólares. Es decir, el potencial de crecimiento existe", señaló Martino, quien enumeró los tres ejes de la misión: aumentar y diversificar el comercio, promover inversiones y fomentar la cooperación.

Hubs comerciales recíprocos

En el evento, realizado en la sede de la Cancillería en Buenos Aires, el embajador australiano, Noel Campbell, dijo que "tenemos que cambiar el paradigma de que somos competidores, porque hay muchos aspectos, como la minería, los negocios del agro y la educación, que nos hacen socios naturales", y remarcó los 26 años de crecimiento económico sostenido en Australia. "No estoy diciendo que la historia australiana se pueda repetir aquí; tenemos historias distintas e instituciones distintas, pero sí es casi de sentido común que dos países como los nuestros aprendan de sus experiencias. Australia ve a la Argentina como un punto de entrada a América latina y la Argentina puede ver a Australia como una plataforma para entrar a ese mercado gigantesco que es Asia-Pacífico: imagínense, cuatro mil millones de bocas que necesitan comida, cuatro mil millones de personas a las cuales venderles productos. No es un mercado, es un mercadazo", añadió el embajador australiano.

En ese sentido, instó a la nueva generación de empresarios a ser creativos para aprovechar la red de tratados de libre comercio australianos para que la Argentina exporte a países como China, Japón, Corea y los del sur asiático con los beneficios implícitos de esos tratados.

Los desafíos

A un año de la creación de la Auscham, su presidente, Diego Temperley, señala a LA NACION que el primer gran desafío es romper con los antecedentes históricos de intermitencia en el mercado de exportación. "En las últimas décadas, hemos tenido escenarios económicos y regulatorios oscilantes que impactaron en la exportación y, por lo tanto, en el cumplimiento de los compromisos asumidos con los mercados extranjeros. Los compradores extranjeros requieren proveedores confiables y estables, con los cuales entablar relaciones de largo plazo. Desarrollar y abrir un mercado nuevo requiere un enorme esfuerzo y tiempo, que si luego no hay continuidad, se pierde y debemos volver a empezar. Hoy se abre para la Argentina una oportunidad de incrementar el flujo comercial con Australia, el cual, aunque es superavitario para nuestro país, aún no tiene un volumen significativo", señala.

-Para no ver a Australia como competencia, el país debe sumarse como aliado para aprovechar el acceso a sus mercados. ¿Cuál es la fortaleza argentina para posicionarse como el mejor aliado de la región?

-Australia tiene firmados tratados de libre comercio con las principales economías del Asia-Pacifico, que representan, en conjunto, 4000 millones de consumidores. Países como China, Corea, Japón, Indonesia, Singapur y próximamente la India, sólo por mencionar algunos. La demanda total de estos mercados evidentemente excede la capacidad de Australia de aprovisionarlos, y es aquí donde vemos una enorme oportunidad para que empresas argentinas desarrollen acuerdos y convenios con empresas australianas, que nos permitan terminar abasteciendo conjuntamente esos mercados. Esto, en algunos casos, requerirá que las empresas argentinas adapten sus métodos y sistemas productivos a los protocolos de producción que están incorporados a los tratados firmados por Australia. En ese sentido, habrá una inversión de tiempo y recursos para realizar, que tendrá como beneficio mediato ser incorporados a estas autopistas comerciales que marcarán los flujos de comercio de aquí en adelante.

Desde Auscham, estamos trabajando en un proceso de análisis de esos tratados, que posteriormente nos permitan identificar los sectores de la economía argentina que podrían ser parte de esta complementación. Luego identificaríamos compañías específicas que estén interesadas en participar.

Con respecto a lo que esas empresas argentinas deberán hacer para adaptarse a los protocolos, vemos que el país tiene un sinnúmero de programas de capacitación, certificación, financiamiento y subsidios, que podrían utilizarse y así poder cerrar acuerdos de cooperación con empresas australianas y acceder a los mercados de Asia-Pacífico.

Una balanza comercial superavitaria para el país, pero poco representativa

El Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto destaca a Australia como uno de los principales mercados consumidores del mundo, ubicándose en el puesto número 15 de importadores mundiales.

De acuerdo con un informe de la Agencia Argentina de Inversiones y Comercio Internacional, publicado en marzo de este año, el saldo comercial de la balanza argentino-australiana arroja un saldo superavitario en todos los años desde 2007, con excepción del año 2010.

El comercio total entre ambos países durante 2016 fue por 675 millones; este es el valor más bajo de los últimos cinco años.

De igual forma, las exportaciones hacia Australia mostraron una tendencia interanual negativa del 15%, con envíos que alcanzaron los 515 millones de dólares, registrando un descenso de estas del 12% en términos quinquenales.

Los productos argentinos más exportados a Australia son harina y pellets de soja, que experimentaron una recuperación del 17% respecto de 2015, representando de esta manera la mitad de las ventas argentinas.

Le siguen en importancia los vehículos para el transporte de mercaderías de peso total con carga máxima inferior o igual a 5 toneladas (por US$ 126 millones), el aceite de girasol (por US$ 29 millones) y los preparados de maní (por US$ 24 millones).

En tanto, las provincias del país que más exportan a Australia son Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba, San Luis, Mendoza, Tucumán, Río Negro y Salta.

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