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Un choque de estilos, el otro atractivo que trae la serie

Jueves 26 de octubre de 2017
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River y Lanús, protagonistas de un choque de estilos
River y Lanús, protagonistas de un choque de estilos. Foto: LA NACION / Rodrigo Néspolo

No se sabe quién será el finalista, pero aunque resten 90 minutos se puede afirmar con escaso margen de error que la serie River-Lanús terminará siendo un choque de estilos. No al extremo de representar juego de posesión vs. catenaccio. Hay puntos en común en las propuestas futbolísticas de ambos equipos, como cuidar la pelota, darles cabida a jugadores de buena técnica, asociarse a través del pase. Dentro de ese marco que los engloba, hay matices, planteos que los diferencian.

Gallardo se declaró un tanto sorprendido porque Lanús se defendió más atrás y durante más tiempo del imaginado. Y anunció que en la Fortaleza no se verá una versión de River opuesta a la del Monumental: “No sabemos especular, no jugamos de contraataque”.

El solo enunciado del Muñeco permite imaginar otra clase de partido, porque el que sí deberá adoptar otra postura es Lanús. Menos timorata, más ambiciosa, más vinculada con el equipo que obtuvo tres títulos en un año. Con las líneas 20 metros más adelante, con Acosta y Silva ejerciendo de extremos y no de laterales bis, con más compañía para el guerrero solitario que fue Sand en la ida.

Si River no está dispuesto a dar un paso atrás ni esperará que el reloj avance como testigo de tiempos muertos de juego, el partido se abrirá a muchas más emociones que las que hubo hace 48 horas.

Este cuadro de situación lleva a un viejo debate en el fútbol, para el que sobran teorías y escasean los dueños de la verdad. ¿Es mejor que un equipo tenga una identidad definida, que sea fiel a una consigna y no la negocie más allá del rival o de las circunstancias de un partido? ¿O es mejor el equipo de piel que muda de piel, que posee más de un libreto, de un registro, de los trillados planes B o C?

River encarna el alineamiento con una idea y Lanús abreva en más de una fuente, al menos en esta Copa Libertadores, como ya se observó en la serie contra San Lorenzo y va en camino de tener que repetirlo contra River. En Núñez le cupieron todos los cliches defensivos: se colgó del travesaño, puso el micro adelante del arco. De local tendrá que soltarse, desplegar velas.

Hace poco, cuando a Bielsa le señalaron que Sampaoli compartió su línea y filosofía de juego, el Loco se permitó una observación: “Sampaoli es mejor que yo porque es más flexible. Él sí cede en sus ideas porque tiene un poder de adaptación que yo no tengo”.

El choque está planteado entre el que asume como una virtud no cambiar y el que apuesta por el cambio para llegar al triunfo. La alegría será de uno, pero el gran beneficiado puede ser el espectáculo.

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