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Los dilemas de Macri frente al reloj

Diego Sehinkman

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PARA LA NACION@diegosehinkman
Domingo 29 de octubre de 2017
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En una antigua y decolorada foto tomada en 2003 en la casa de gobierno de Santa Cruz se ve a Kirchner y a De Vido sentados frente a una mesa llena de papeles y planos. Fue sacada días antes de que Néstor asumiera la presidencia y los muestra decidiendo la nueva estructura de ministerios y, sobre todo, la creación del ministerio de Planificación. Como en aquellas fotos que circulan de los Beatles poniéndose a punto antes de cruzar Abbey Road, esta imagen también es una perla. Otra banda que estaba por hacer historia.

Al igual que Ringo, De Vido nunca se destacó por su voz. ¿Y si se desinhibe y se larga a cantar ahora, de grande? La posibilidad aterroriza a sus compañeros de ruta. De ruta, de represa hidroeléctrica, de gasoducto, de gas licuado, de yacimiento carbonífero y de productora audiovisual.

El jueves los tribunales de Comodoro Py se transformaron en el arenero del tobogán del poder: mientras Cristina, la del 54 por ciento, declaraba ante Bonadío por el pacto con Irán, Menem, el reelecto con el 49 en 1995, lo hacía en el juicio oral por AMIA. Sensaciones ambiguas: alegría porque se haga justicia. Incomodidad por un final repetido y un espejo que nos interpela como votantes. ¿Cómo sabemos que esta vez será distinto?

Los gobiernos terminan de configurar su personalidad cuando ganan su primera elección intermedia. Macri ganó en los cinco distritos clave del país, tiene enfrente al peronismo desmembrado y sin un líder nítido. “¿De qué se tendría que cuidar?”, se le preguntó a Rosendo Fraga. “De la soberbia”, contestó. Ya lo explicaba Durán Barba en una entrevista de agosto de este año, cuando se le consultó sobre el mal de Hubris: “Primero empiezas a sentirte dios, segundo te rodea un grupo de 20 gentes que se repiten mutuamente las mismas verdades y expulsan a quien disiente. Y ahí llega, como decían los griegos, Némesis y viene la hecatombe. Ése es el desarrollo del Hubris. Yo creo que Mauricio es consciente de eso y lucha para que no le pase. De momento no se ha producido, pero no te podría decir ‘seguro que no ocurrirá?”. Para protegerse del Hubris, Macri tiene una ventaja involuntaria: a diferencia de Menem y Cristina, Cambiemos consiguió una gigantesca dosis de poder con los votos pero sigue en minoría en el Congreso. Un punto de equilibrio casi óptimo.

Desde el lunes, el gobierno propondrá una serie de reformas fiscales y laborales por sector. Sabe que tiene que quitar trabas, vitalizar y hacer más competitiva la economía antes de que ese puente llamado toma de deuda se vuelva una trampa. El reloj corre: la deuda es manejable si no crece mucho. Como el peronismo.

Hoy el sector más dinámico es, sin dudas, la construcción: ya vimos con casco a Lázaro Báez, José López, Roberto Baratta, Víctor Manzanares (el contador de los Kirchner), Ricardo Jaime y el Pata Medina. Pero es Julio De Vido, sin dudas, quien experimenta con más dolor este boom del desarrollo inmobiliario inverso: va a pasar de la torre al pozo.ß

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