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Reseña: El hombre que perseguía su sombra

Una heroína a la que nada puede oxidar

Domingo 29 de octubre de 2017
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En esta quinta entrega de la serie Millennium -la que creó el sueco Stieg Larsson y que, años después de su muerte en 2004, continúa oficialmente su connacional David Lagercrantz-, el azote del huracán Lisbeth Salander no se hace esperar, a diferencia de lo que ocurría en Lo que no te mata te hace más fuerte, la entrega anterior. La irrupción desde la primera página de la (anti)heroína viene acompañada de la inmediata puesta en marcha de las tramas que se van a concatenar a lo largo de toda la novela.

Mientras Lisbeth cumple una condena de dos meses en la cárcel de Flodberga, recibe la visita de Holger Palmgren, el anciano que ha sido su tutor y guía a lo largo de su traumática infancia. Palmgren le cuenta sobre una nueva información que ha recibido sobre el pasado de Lisbeth: se trata de un macabro experimento, llamado Proyecto 9, puesto en marcha por el gobierno de Suecia en la década del 80. Consistía en separar gemelos al nacer y asignarles condiciones de vida diametralmente opuestas para verificar cómo resolvían su existencia. Lisbeth sospecha que ella y su hermana gemela, Camilla, han formado parte de él. Obviamente, recurre al otro protagonista de la serie, el periodista Mikael Blomkvist, para que inicie una investigación que bien puede ser otro glorioso scoop para su revista Millennium.

Una vez que ha dejado en manos de Blomkvist esta tarea, Lisbeth pretende pasar sus días en la cárcel sin sobresaltos. Pero pronto el maltrato al que es sometida Faria, una joven bangladesí, por parte de la líder de las prisioneras, una mujer apodada "Benito", detona en Lisbeth su inagotable espíritu justiciero. No va a parar hasta vencerla y liberar a la joven del yugo no sólo de Benito, sino también de los hermanos islamistas de Faria. Sin embargo, el costo va a ser elevado: cuando Lisbeth sale de prisión debe enfrentarse a una Benito dispuesta a saciar su sed de venganza.

Estos dos hilos argumentales van a tejerse alternadamente, con un cambio de perspectiva constante que es la esencia del dinamismo de esta novela que es acción, acción y más acción. Un narrador de extraordinaria omnisciencia va a cambiar de foco a una velocidad casi supersónica. Pasa de un conflicto al otro en forma constante y va agregando información e interrumpiéndola en un momento de suspenso para pasar al otro hilo y también cortarlo cuando está por sobrevenir una revelación o una resolución. Así, el dinamismo del relato es apabullante. Las dos tramas van complementándose y urdiéndose al compás de los movimientos de los dos grandes propulsores: la Lisbeth justiciera, a cargo de la venganza carcelaria; el Mikael periodista, a cargo de la investigación tenebrosa sobre el experimento con gemelos. Uno y otro van a ir aportando lo esencial para que la tensión y la atención no decaigan en ningún momento.

El resultado es una historia bien urdida y sumamente entretenida. No hay traiciones al lector ni desmesuras en lo que se cuenta ni en cómo se lo cuenta. Brinda aquello que se espera y, en realidad, un poco más. Al tratarse del quinto libro de una saga, la fatiga es un riesgo que acecha en forma constante. Si bien por momentos empieza a haber rastros de desgaste y repetición, rápidamente con un giro en la trama o con apenas una vuelta de tuerca sorpresiva la novela se sobrepone a cualquier declive.

La protagonista está más fortalecida y mejor delineada en esta entrega que en la primera de Lagercrantz (Solna, 1962). Porque es importante no perder de vista que éste es en realidad su segundo libro después de heredar la trilogía que dejó Larsson antes de su repentina muerte. La herencia fue y sigue siendo una enorme responsabilidad para el actual autor, que asume el férreo compromiso de mantener con vida personajes que Larsson delineó con contundencia. El hombre que perseguía su sombra muestra a un Lagercrantz más seguro. Eso se trasluce en una novela superadora de la anterior y en una Lisbeth Salander quijotesca, a la que ya en 2009 Mario Vargas Llosa le auguraba una larga vida y le daba la bienvenida a la inmortalidad de la ficción.

EL HOMBRE QUE PERSEGUÍA SU SOMBRA

Por David Lagercrantz

Destino. Trad.: Martín Lexel y J.J. Ortega Román, 596 páginas, $ 549

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