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Trump declaró el país en "emergencia sanitaria" ante la epidemia de muertes por opiáceos

"No permitiremos que esto continúe", señaló; 500.000 norteamericanos morirían en diez años

Viernes 27 de octubre de 2017
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Trump declaró el país en "emergencia sanitaria" ante la epidemia de muertes por opiáceos
Trump declaró el país en "emergencia sanitaria" ante la epidemia de muertes por opiáceos. Foto: Archivo

WASHINGTON.- Estados Unidos consume aproximadamente el 80% de los opiáceos del mundo, y el presidente Donald Trump decidió ayer declarar la "emergencia sanitaria nacional" por esta situación con la esperanza de "ser la generación que ponga fin a esta crisis".

El jefe de la Casa Blanca recordó que el abuso de opiáceos causa más de 100 víctimas al día. "Y como estadounidenses no podemos permitir que esto continúe", sostuvo.

El presidente cumplió así con una promesa que hizo en agosto pasado, cuando declaró "emergencia nacional" la adicción a los analgésicos a base de opiáceos y de las llamadas drogas callejeras, como la heroína, lo que habilitó legalmente al gobierno a destinar nuevos fondos a esta crisis, así como a intervenir en la industria farmacéutica para abaratar el precio de algunos medicamentos.

Sin embargo, pese a tener estas nuevas prerrogativas legales, el presidente no las utilizó.

Y esta vez la oposición también criticó que no habrá fondos extras para esta campaña. "Palabras sin dinero", sostuvo la líder demócrata Nancy Pelosi tras la intervención de Trump.

Numerosas víctimas

La medida presidencial parece responder en realidad a la difusión de un reciente informe periodístico que alertaba sobre la enorme cantidad de víctimas diarias por los opiáceos y la connivencia del Estado con el lobby de las empresas farmacéuticas, que buscan impedir trabas en su negocio.

Ajeno a las críticas, Trump realizó ayer su anuncio junto a padres que perdieron hijos por sobredosis de drogas, personas que tuvieron problemas con la adicción y socorristas que terminaron utilizando drogas para paliar heridas provocadas en el trabajo.

El gobierno también adelantó que le pedirá al Congreso, en el marco de las actuales negociaciones presupuestarias y fiscales, que agregue una nueva partida a un fondo de emergencia de salud pública que los legisladores no han alimentado en años.

A raíz de las últimas catástrofes naturales, el Fondo de Emergencia de Salud Pública actualmente tiene sólo 57.000 dólares, según reveló el Departamento de Salud y Servicios Humanos, una cantidad insignificante para una crisis de nivel nacional.

La última vez que se declaró una emergencia sanitaria pública fue en 2009, a raíz de la influenza H1N1.

La declaración presidencial de ayer, que dura 90 días y se puede extender por otro período, no cuenta con una partida propia, pero les permitirá a las autoridades usar el dinero existente para combatir mejor la crisis.

La medida del magnate suscita entonces dudas entre sus detractores sobre la real voluntad de combatir el fenómeno, en el cual están en juego enormes intereses económicos referidos al negocio de la poderosa industria farmacéutica.

Las dudas aumentaron desde la designación como jefe de control antidrogas del diputado Tom Marino, obligado no obstante hace unos días a retirar su nombre después de que algunos medios revelaron su respaldo a una ley dictada por las empresas farmacéuticas para frenar los esfuerzos contra el abuso de los opiáceos.

Sin embargo, la de los opiáceos es una plaga, la mayor crisis de salud de Estados Unidos desde la expansión del sida, en los años ochenta. Los principales opiáceos provenientes del opio son la morfina, la codeína y la tebaína, y suelen ser recetados por los médicos para pacientes con enfermedades graves y dolorosas.

Pero los datos hablan por sí mismos sobre un consumo que supera los niveles normales. Hoy, por cada millón de estadounidenses se toman casi 50.000 dosis de opiáceos, cuatro veces más que el índice de Gran Bretaña.

Los expertos estiman que los opiáceos podrían matar a 500.000 estadounidenses en la próxima década.

La crisis fue declarada "epidémica" sólo en 2011, pero comenzó en los años 90, cuando se difundieron nuevos fármacos a base de opiáceos, más eficaces pero creadores de dependencia, los cuales además alimentaron el mercado de la heroína, que inundó las ciudades estadounidenses. Los nuevos calmantes entraron en la cultura y en la vida cotidiana del país.

Datos alarmantes

100

Muertos por día

El consumo de opiáceos genera más de un centenar de muertos por día. En 2015 murieron 33.000 personas

50.000

Dosis por millón

Por cada millón de estadounidenses se toma esa cantidad de pastillas opiáceas, cuatro veces más que el índice de Gran Bretaña. Los expertos atribuyen la diferencia a un factor cultural y publicitario

60.000

Muertos por sobredosis

Si se suma el número de muertos por sobredosis de analgésicos recetados y por heroína, las víctimas fueron 60.000 en 2016

Agencias AFP y AP

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