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Entre helechos y tacuaras

El Iguazú Grand Hotel Resort y Casino, recientemente inaugurado, se construyó con la premisa de minimizar el impacto ambiental en la magnífica naturaleza misionera

Miércoles 29 de julio de 1998

En el extremo norte de la provincia de Misiones, Puerto Iguazú es la ciudad limítrofe con Paraguay y Brasil.

Con más de 30.000 habitantes, el desarrollo de su infraestructura turística la convirtió, en pocos años, en la cuarta ciudad más poblada de la provincia.

El primer hotel de Puerto Iguazú fue construido en 1922 y se realizó enteramente en madera. Apoyada en esta pequeña inversión, la ciudad se transformó en el paso obligado de los turistas de todo el mundo que llegaban en vapor a conocer el maravilloso espectáculo natural que ofrecen las cataratas, que a menos de 20 kilómetros siguen sorprendiendo con sus inolvidables saltos en un contexto de vegetación subtropical.

Una vez más, Puerto Iguazú es noticia a partir de la reciente inauguración del último emprendimiento hotelero Iguazú Grand Hotel Resort y Casino.

La construcción demandó una inversión de alrededor de 20 millones de dólares y la puesta en marcha creó 150 puestos de trabajo permanentes que se suman a los 320 empleados con los que ya contaba el Casino. Los diseñadores a cargo, integrantes del estudio Ferreyra-Weskamp, comentaron a La Nación que "intervenir en un medio natural de extrema riqueza representó el mayor compromiso por asumir en este proyecto".

La premisa principal del trabajo fue minimizar el impacto de la nueva construcción por medio de la utilización de materiales y texturas que se integran con facilidad al entorno natural, pleno de altísimas araucarias bajo las que crecen arbustos como la yerba mate silvestre, los helechos, las tacuaras y las lianas.

Para conseguirlo, se utilizaron paredes de ladrillo a la vista, madera y tejas de terracota en consonancia, también, con el lenguaje que ostenta la construcción existente que alberga el Casino y que fue parcialmente reformada. Emplazado en un predio de seis hectáreas, el hotel es propiedad de la empresa Casino Consult, concesionaria de la sala de juegos lindera. Fue condición de los propietarios conformar un complejo unitario entre ambas construcciones, tanto desde el punto de vista funcional como formal.

El hotel adopta un desarrollo extendido con habitaciones que se abren al paisaje propiciando el estrecho contacto de los pasajeros con la topografía de la selva misionera.

Un hotel cinco estrellas

El Resort ofrece sesenta habitaciones y una suite presidencial, organizadas en módulos dispuestos en dos volúmenes con balcones aterrazados que se escalonan y semejan jardines colgantes. El acceso se realiza transponiendo un gran espacio que funciona como recepción y asume una arquitectura transparente que anticipa al visitante el respetuoso armado del conjunto. Frente al lobby, una dársena de estacionamiento ordena las llegadas y salidas del hotel.

Ambos volúmenes de habitaciones se levantaron en tres niveles, con los núcleos de circulación distribuidos en forma equidistante para favorecer el mínimo desplazamiento.

Los núcleos trabajan, a su vez, como rótulas que quiebran la geometría extendida de las habitaciones y fueron realizados con cerramientos tipo curtain wall, íntegramente vidriados. Cada uno de ellos posee un ascensor con vistas panorámicas.

El área de recreación, que se comunica directamente con el lobby del hotel, se compone de mil doscientos metros de piletas, dispuestas en tres niveles y conectadas por saltos de agua y cascadas, un jacuzzi central con agua caliente, un quincho, un gimnasio, peluquerías, sauna, sala de masajes y un salón de entretenimientos para los más pequeños. Un restaurante con cocina internacional conecta el hotel con el Casino y dos amplios salones permiten la realización de eventos. Las áreas de servicio se armaron en un subsuelo, y un túnel corredor que interconecta el hotel resuelve las circulaciones secundarias y de servicio.

El Iguazú Grand Hotel cuenta con modernos sistemas de seguridad y controles de iluminación y acceso.

En tiempo y forma

Ubicado en el kilómetro 1138 de la ruta nacional 12 y cercano al acceso del puente Tancredo Neves, que une la ciudad argentina de Puerto Iguazú con Foz de Iguazú, Brasil, el Iguazú Grand Hotel Resort y Casino se construyó según el proyecto del estudio Ferreyra-Weskamp y la colaboración de Javier Zanotti, arquitectos.

A los dos mil setecientos metros cuadrados existentes en la construcción que aloja la sala de juegos, se agregaron más de once mil.

La decoración de los interiores estuvo a cargo de Daniel Piana & Associates Architects and Designers y el projet and construction management fue obra del prestigioso team de arquitectos Manteola, Sánchez Gómez, Santos, Solsona y Sallaberry (M/SG/S/S/S), con la asistencia de Jorge Montoya, Pedro Wofcy y Carolina Garmendia, también arquitectos.

"La constante búsqueda de hacer más optimos los recursos económicos de un emprendimiento ha modificado los sistemas tradicionales de contratación de profesionales. En esta ocasión, fuimos responsables de la administración del presupuesto y de la verificación del cumplimiento de las tareas en tiempo y forma", explicaron integrantes de M/SG/S/S/S.

El ingeniero Guillermo Sambresqui se ocupó de la programación y el control de la obra según el método de camino crítico.

La empresa constructora fue Tecsma y los ingenieros Carlos Dana y Tomás Lerida, los representantes técnicos.

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