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La revolución del dinero digital

Santiago Bilinkis

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PARA LA NACION@bilinkis
Domingo 29 de octubre de 2017
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Foto: Alma Larroca

El dinero es una de las herramientas fundamentales de la civilización moderna, pero, pese a su enorme importancia, casi no ha tenido innovaciones desde que en la Edad Media se inventó el papel moneda. Sin embargo, el arrasador fenómeno de la digitalización está rompiendo rápidamente este estancamiento, a partir de la disruptiva aparición de las criptomonedas. Entre ellas, el bitcoin es la que ha alcanzado más penetración y fama, pero otras, especialmente el Ethereum, intentan también convertirse en el reemplazo digital de nuestras anticuadas monedas.

Llevamos tanto tiempo acostumbrados a la existencia de los billetes que pocas veces nos detenemos a pensar cuán obsoleto es ese sistema en el cual para comprar algo es necesario contar con un papel o un círculo de metal, tan sencillos de falsificar, que requieren encontrarse en persona para cambiar de manos y que pueden perderse con una sencillez que abruma.

Apoyadas en sofisticados mecanismos de encriptación, el bitcoin y las demás criptomonedas permiten enviar dinero a través de una red pública como Internet sin que nadie pueda interceptar el flujo de la transferencia y dejando un rastro que permite para siempre verificar que el envío fue hecho y quién es el dueño de cada unidad. Igual que sucede con la web, donde da lo mismo mandar un e-mail a la computadora de al lado que a China, estos pagos llegan de manera casi instantánea a cualquier lugar del globo, superando las enormes limitaciones actuales del sistema de pagos internacionales.

Más profundamente, bitcoin rompe con el monopolio de facto de la emisión de dinero que desde hace tiempo mantienen los bancos centrales de las naciones. Aun cuando hoy el dinero usado es emitido sólo por los gobiernos, esto no fue siempre así. En Estados Unidos, por ejemplo, el dinero privado circuló libremente hasta ser prohibido por una ley en 1863. A ese momento, existían más de 8000 monedas distintas, emitidas por empresas, bancos privados, estados, municipalidades y hasta iglesias.

Los bitcoins son creados privadamente y se emiten a través de un proceso que se conoce como minería, cuyo ritmo ya está fijado y alcanza una cantidad máxima de 21 millones que jamás será superada. Esto hace prácticamente imposible que exista inflación en bitcoins, convirtiéndolo en una sólida alternativa a las divisas nacionales, especialmente de aquellos países que llevan adelante políticas monetarias laxas exponiéndolas al riesgo de pérdida de valor por exceso de emisión, en abierto perjuicio de sus tenedores.

¿Tiene respaldo esta moneda? Sólo el que le da la gente que la utiliza. Esta característica asusta a muchos posibles usuarios, que conservan la idea de que el dinero actual es respaldado por las reservas de los países. Sin embargo, desde que se abolió el patrón oro, se eliminó toda obligación de cada país de dar respaldo a su moneda. Es decir, lo único que Estados Unidos se compromete a darte a cambio de un billete de un dólar es… ¡otro billete de un dólar! En palabras del economista Milton Friedman, “los pedacitos de papel verde tienen valor porque todos creen que tienen valor”. Exactamente igual que el bitcoin.

¿Son los bitcoins una verdadera revolución financiera o se trata tan solo de una burbuja? Su valor experimentó ya una suba astronómica, pero los más optimistas opinan que podría subir muchísimo más. En cualquier caso, sea a través de bitcoin u otra de las criptomonedas actuales o futuras, el fenómeno del dinero digital llegó para quedarse.

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